Dos facultativos y un enfermero especialistas en Geriatría valoran a los pacientes mayores para conocer los factores que pueden influir en las caídas.

Dos facultativos y un enfermero especialistas en Geriatría valoran a los pacientes mayores para conocer los factores que pueden influir en las caídas. Carme Ripollés Europa Press

Observatorio de la sanidad

Sanidad quiere poner coto a las caídas en personas mayores: son la primera causa de muerte externa y crecen un 8% al año

En 2025 se registraron 4.814 defunciones por caídas accidentales.

Las tasas, comparadas con las del año 2000, están cerca de triplicarse.

Más información: La salud de los españoles toca techo a los 75 desde los años 80: solo cuatro de cada diez la percibe como buena

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Las claves

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Las caídas accidentales son la principal causa de muerte externa en España, superando a accidentes de tráfico y suicidios.

En 2025 murieron 4.814 personas por caídas, un 8,2% más que el año anterior; la mayoría eran mayores de 80 años.

El Ministerio de Sanidad y las comunidades autónomas han lanzado un plan para prevenir caídas, con detección activa y planes individualizados.

El envejecimiento de la población agrava el problema, con más de dos millones de personas mayores de 70 años sufriendo caídas anualmente.

Ni los accidentes de tráfico, ni los ahogamientos en ríos y playas, ni los suicidios. La principal causa de muerte externa en España —aunque no haya protagonizado ninguna campaña de concienciación— son las caídas accidentales.

Por eso, el Ministerio de Sanidad y las comunidades autónomas han preparado un plan para prevenirlas y mitigar sus consecuencias.

En los últimos años, las caídas han ido escalando puestos hasta consolidarse en un primer lugar que ocupan desde 2023.

Según los datos provisionales del Instituto Nacional de Estadística (INE), en 2025 hubo 4.814 fallecidos por caídas accidentales. Un aumento del 8,2% respecto al año anterior.

Por edades, la mayoría corresponden a personas de 80 y más años: 3.114 defunciones, por 1.058 entre los 65 y los 79 años.

Tanto en hombres como en mujeres las tasas de mortalidad están cerca de triplicarse respecto al año 2000.

En aquella época se producían 4,16 fallecimientos por cada 100.000 hombres. Hoy en día son 10,7. En el caso de las mujeres, se ha pasado de 3,07 a 8,85.

La causa está en el progresivo envejecimiento de la población. Hoy en día, la pirámide poblacional se parece más a una vasija más ancha por arriba que por abajo. La esperanza de vida se sitúa en 86,53 años en mujeres y 81,38 años en hombres.

A medida que envejecemos, hay un mayor riesgo de fragilidad. A mayor fragilidad, más riesgo de caídas y de consecuencias fatales.

En el mundo fallecen 684.000 personas cada año por caídas. Pero esta es sólo la punta del iceberg: 172 millones sufren algún tipo de discapacidad.

En España, según datos de 2023, más de dos millones de personas mayores de 70 años sufrieron una caída. De ellas, 400.000 tuvieron algún tipo de consecuencia grave y 70.839 acabaron en el hospital.

De ellas, 28.335 no lograron recuperar su capacidad funcional previa, y más de 3.300 murieron a consecuencia del accidente.

Esta última cifra puede estar subestimada: la tasa de mortalidad intrahospitalaria por caída es inferior al 5%, pero aumenta hasta el 9% en los 30 días posteriores.

De las farmacias a las residencias

A medida que la población siga envejeciendo, el problema seguirá aumentando. El 30% de las personas mayores se cae al menos una vez al año. Y al menos un 10% se cae dos veces al año.

Por eso, Ministerio de Sanidad y comunidades autónomas han elaborado un documento de consenso para abordar las caídas en personas mayores.

Ya tenía una estrategia sobre fragilidad pero esta llevaba más de diez años sin actualizarse.

El nuevo documento se presentó en el Consejo Interterritorial del Sistema Nacional de Salud, y propone la búsqueda activa de aquellas personas mayores que estén en riesgo de fragilidad y de sufrir caídas.

La idea es captar a estas personas en cualquier ámbito, desde el médico de familia y las enfermeras hasta la farmacia, las residencias de mayores o el hogar del pensionista, las asociaciones de pacientes o los servicios sociales.

Desde el ámbito de captación, se busca derivar a la persona al servicio de salud para evaluar su fragilidad y el riesgo que sufre de una caída con consecuencias graves.

Tras la evaluación, el consenso propone diseñar una intervención individualizada, que incluya un plan terapéutico y de cuidados.

El plan debe incorporar ejercicio físico multicomponente (cada vez más apreciado), recomendaciones nutricionales individualizadas (incluyendo suplementación nutricional y de vitamina D, si procede), la revisión de la medicación y la valoración de riesgos en el hogar, entre otras cosas.

Para 2027, al menos el 50% de las comunidades autónomas tienen que tener implantada la estrategia contra las caídas. La idea, cuando esté plenamente integrada, es que se evalúe sus resultados, como mínimo, cada dos años.

El envejecimiento de la población española es imparable. Pero debe evitarse que esto implique una epidemia de caídas.