Jay Bhattacharya, director de los CDC (izquierda), junto a Donald Trump y Robert Kennedy

Jay Bhattacharya, director de los CDC (izquierda), junto a Donald Trump y Robert Kennedy Jim Lo Scalzo Efe

Observatorio de la sanidad

La Administración Trump ocultó un estudio sobre la eficacia de las vacunas Covid: reducen un 55% los ingresos

El director interino de los CDC expresó dudas por la metodología utilizada.

El trabajo ha sido finalmente publicado en una revista independiente.

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Las claves

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La Administración Trump bloqueó la publicación de un estudio que demostraba que las vacunas Covid reducen un 55% las hospitalizaciones.

El estudio, finalmente publicado en JAMA Network Open, utiliza una metodología avalada por décadas de uso en la evaluación de vacunas contra virus respiratorios.

El trabajo analizó más de 85.000 visitas a urgencias y 26.000 hospitalizaciones, confirmando la eficacia de la vacuna frente a la Covid.

Desde el inicio del segundo mandato de Trump, se han retirado recomendaciones de vacunación y sustituido expertos en organismos clave por figuras afines a posturas antivacunas.

La Administración Trump impidió la publicación de un estudio sobre la efectividad de las vacunas Covid durante el último invierno con la excusa de que usaba una metodología dudosa.

Ese estudio acaba de ser publicado en JAMA Network Open, la revista de acceso abierto de la Asociación Americana de Medicina, de gran prestigio, que, además, ha adjuntado un artículo defendiendo que esta metodología se lleva usando décadas.

Todas las primaveras, los Centros para el Control de Enfermedades (CDC, por sus siglas en inglés), la red de centros epidemiológicos de Estados Unidos, evalúan la eficacia de las vacunas frente a virus respiratorios del invierno inmediatamente anterior.

En principio se hacía únicamente para la gripe, por cuya variabilidad se hace importante conocer el comportamiento de la vacuna seleccionada.

Con la llegada de la Covid, pasó un tanto de lo mismo. La caída de la inmunidad con el paso del tiempo y la proliferación de nuevas variantes vuelve imprescindible hacer un seguimiento estrecho del funcionamiento de las vacunas.

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Los CDC tienen un boletín semanal donde se publican estos análisis, pero llegó marzo y no pasó nada. Un mes después, el Washington Post revelaba que su publicación se vio frenada por el director interino del centro, Jay Bhattacharya, nombrado en febrero por Robert F. Kennedy, máxima autoridad sanitaria de EEUU.

Kennedy fue uno de los primeros nombramientos de Donald Trump tras asumir su segundo mandato como presidente del país y es un crítico despiadado de la vacunación contra la Covid, así como de las vacunas en general, defendiendo ideas sobre las mismas que han sido ampliamente desmentidas por la ciencia (como la asociación con el autismo).

Bhattacharya es uno de los hombres fuertes de Kennedy. Antes de asumir la dirección interina de los CDC, fue nombrado responsable de los Institutos Nacionales de Salud, la agencia de investigación en salud del Gobierno Federal.

Fuentes de los CDC contaron al periódico que la razón del retraso en la publicación eran dudas sobre cómo se había diseñado el estudio para evaluar la eficacia de las vacunas.

Finalmente, el estudio ha visto la luz pero no en el boletín de los CDC. Los autores enviaron su trabajo a la Asociación Americana de Medicina, que lo aceptó, lo revisó y lo ha publicado tal cual esta semana, en su revista JAMA Network Open.

Los resultados son demoledores: la vacuna frente a la Covid redujo en un 50% las visitas a urgencias y en un 55% los ingresos hospitalarios por la enfermedad, unos datos que van en la línea de las pasadas temporadas.

"Se lleva utilizando décadas"

En un comentario al artículo publicado en la misma revista, Natalie Dean, profesora del Departamento de Bioestadística y Bioinformática de la Escuela de Salud Pública Emory Rollins, de Atlanta, recalca que el diseño del trabajo "se ha utilizado durante décadas para monitorizar la vacuna de la gripe".

Se trata de un estudio de casos y controles basado en diseño test negativo. Consiste en registrar toda la gente que acude a urgencias médicas o es ingresada con síntomas similares a la Covid y medir la proporción de vacunados entre aquellos que dan positivo y los que dan negativo.

En el caso del estudio puesto bajo sospecha, se analizaron 85.725 visitas a urgencias y 26.073 hospitalizaciones entre los meses de septiembre y diciembre de 2025 en centros pertenecientes a una red de vigilancia de enfermedades respiratorias.

En las urgencias, entre los 3.941 pacientes que dieron positivo, sólo 206 (el 5%) estaban vacunados, por 9.453 (el 12%) de los 81.784 que dieron negativo.

En el caso de los ingresos, sólo estaban vacunados 60 (6%) de los 1.022 hospitalizados positivos, por 3.080 (12%) de los 25.051 negativos.

Los propios autores del trabajo señalan que este tipo de diseño "se ha usado extensamente para evaluar la eficacia de las vacunas frente a virus respiratorios y proporciona un método conveniente y eficiente para evaluar de forma rápida la efectividad de nuevos productos vacunales en entornos del mundo real".

Como señala la profesora Dean en el comentario invitado, este tipo de diseños tiene limitaciones, como posibles sesgos en las personas que buscan atención médica y el hecho de que no puede establecerse la causalidad de forma directa, pero estas son bien conocidas y manejables.

Los escépticos de las vacunas desdeñan este tipo de métodos, ya que no se trata de ensayos clínicos aleatorizados, considerados la referencia en investigación médica.

En un ensayo clínico, una población de voluntarios recibe la vacuna o un placebo de forma aleatoria y sin que ni el sujeto ni el experimentador sepa quién recibe cuál. Pasado un tiempo prudencial, se desvela quiénes recibieron la vacuna de verdad y cuántas personas enfermaron de forma grave en cada grupo.

El problema es que estos ensayos son más caros, complejos y lentos. Y, como señala Dean en su artículo, no están exentos de limitaciones, por lo que el diseño de casos y controles mediante test negativo "ofrece una solución pragmática al espinoso problema de estimar la efectividad vacunal".

Jaime Pérez, presidente de la Asociación Española de Vacunología, explica a EL ESPAÑOL-Invertia que este tipo de estudios nacieron en Europa. "En concreto, Navarra fue una de las primeras regiones en medir la efectividad de las vacunas de la gripe de esta forma".

En realidad, se trata de "la metodología más usada en el mundo para evaluarlas. Ofrece una ventaja, que es muy práctica".

Por eso, cree que las dudas señaladas por el director interino de los CDC no son más que "excusas para no publicar un artículo que prueba que las vacunas funcionan correctamente".

No se trata de un hecho aislado: desde que Trump asumió el poder en este segundo mandato (y, con él, Kennedy), ha habido una injerencia constante en el trabajo de las agencias y los técnicos encargadas de elaborar las recomendaciones vacunales.

Se han retirado las recomendaciones de inmunización frente a enfermedades como la gripe, la hepatitis A, el rotavirus o la meningitis, sacando vacunas del calendario y dejando su administración al criterio del médico o de los padres, en el caso de vacunas infantiles.

Kennedy, además, deshizo el Comité Asesor sobre Prácticas de Inmunización, despidiendo a sus 17 miembros para colocar personas afines.

Fue muy sonada también la salida de Estados Unidos de la Organización Mundial de la Salud, encargada, entre otras cosas, de la vigilancia de la salud pública internacional y la elaboración de recomendaciones sobre qué vacunas utilizar frente a virus estacionales como la gripe y la Covid.

"Estas cosas son las que están pasando últimamente con Kennedy y la Administración Trump", lamenta Pérez, "cuando usan razones peregrinas para evitar la publicación de estudios que contradigan sus ideas".

No obstante, señala que, incluso entre los afines a Trump, hay personas que no compran este discurso antivacunas. Con todo, hay personas que sí lo han hecho y eso ha extendido la desconfianza frente a organismos neutros como los CDC.

"Por suerte, somos los profesionales sanitarios los que tenemos más impacto en nuestros pacientes, en nuestro trato diario con las personas. Somos los que tenemos mayor credibilidad y tenemos que trabajar con información rigurosa y correcta".