Servicio de Fisioterapia y Rehabilitación de la Fundación Jiménez Díaz.

Servicio de Fisioterapia y Rehabilitación de la Fundación Jiménez Díaz. Servimedia

Observatorio de la sanidad

La revista NEJM asegura que el modelo público-privado de los hospitales madrileños mejora resultados y reduce costes

El análisis aporta evidencia empírica en un momento de intenso debate político sobre el papel de dichos modelos en el sistema sanitario.

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V.Villafranca
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Las claves

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Un estudio internacional en NEJM Catalyst destaca que los hospitales madrileños con gestión público-privada logran mejores resultados clínicos y reducen costes.

El gasto medio por habitante es 262 euros menor en hospitales con modelo basado en valor, y presentan menores tasas de complicaciones y mortalidad ajustada.

La satisfacción de los pacientes es superior en los hospitales gestionados bajo este modelo, con una puntuación media de 93,1 frente a 88,6 en centros tradicionales.

El estudio demuestra que el modelo no excluye a pacientes vulnerables, ya que más del 60% procede de áreas con menor renta, mejorando la equidad en el acceso.

La Comunidad de Madrid se ha consolidado como uno de los principales referentes europeos en la transformación de su sistema sanitario hacia un modelo más eficiente y centrado en el paciente. Así lo señala un estudio internacional publicado en NEJM Catalyst Innovations in Care Delivery, revista del grupo The New England Journal of Medicine, que analiza el desempeño de 25 hospitales públicos madrileños durante casi una década.

El estudio argumenta que los hospitales que aplican principios de sanidad basada en valor (Value-Based Healthcare, VBHC), muchos de ellos bajo fórmulas de colaboración público-privada, logran mejores resultados clínicos con un menor coste para el sistema.

El estudio se desarrolla en un contexto singular: el sistema sanitario madrileño combina hospitales de gestión pública directa con otros cuya gestión ha sido externalizada a operadores privados.

Lejos de los planteamientos que vinculan estos modelos con una pérdida de calidad, la evidencia muestra que la colaboración público-privada, cuando se apoya en VBHC, puede mejorar simultáneamente "la calidad asistencial, la eficiencia y la experiencia del paciente", asegura el estudio.

En este sentido, el análisis aporta evidencia empírica en un momento de intenso debate político sobre el papel de los modelos público-privados en el sistema sanitario.

Resultados clínicos

Los datos del estudio muestran diferencias consistentes en todas las variables analizadas. En términos de eficiencia, el gasto público medio por habitante se sitúa en 553,88 euros en los hospitales basados en valor frente a 815,86 euros en los centros de gestión directa, lo que supone un diferencial de aproximadamente 262 euros por paciente.

Pero el impacto va más allá del ahorro. En calidad asistencial, los hospitales analizados presentan una tasa de complicaciones médicas y quirúrgicas del 3,22%, frente al 3,76% de los centros tradicionales, así como tasas de mortalidad hospitalaria ajustada inferiores a las esperadas de forma sostenida.

La eficiencia operativa también mejora. La estancia media hospitalaria se reduce a 4,93 días, frente a los casi 6 días registrados en los centros de gestión directa. Esta reducción no se traduce en peores resultados: el estudio no detecta un aumento relevante de los reingresos, que se mantienen en torno al 8,63%.

A estos indicadores se suma la percepción del paciente. Los hospitales basados en valor alcanzan una satisfacción media de 93,1 puntos, significativamente superior a los 88,6 puntos de los centros tradicionales.

El estudio sitúa en el centro de estos resultados "el modelo de sanidad basada en valor", un enfoque que supone un cambio de paradigma respecto a los sistemas tradicionales centrados en el volumen de actividad.

Estos modelos, según el estudio, priorizan los resultados en salud y la experiencia del paciente en relación con los recursos utilizados.

En la práctica, esto implica medir de forma sistemática los resultados clínicos, reorganizar la atención en torno al paciente y alinear los incentivos económicos con la eficiencia.

En los hospitales madrileños analizados, este enfoque se traduce "en la implantación de rutas asistenciales estructuradas, unidades integradas de práctica y un uso intensivo de tecnología y datos para la toma de decisiones", asegura el estudio.

Complejidad

Uno de los aspectos más relevantes del análisis es que las mejoras no se explican por una selección de pacientes más sencillos. El índice de complejidad de los casos es prácticamente idéntico en ambos modelos (en torno a 1,09). Además, más del 40% de los pacientes atendidos en los hospitales basados en valor tiene más de 70 años, lo que indica una población envejecida y con elevada carga clínica.

Este dato refuerza la solidez de las conclusiones y desmonta uno de los principales argumentos críticos con la colaboración público-privada en sanidad.

Otro de los factores clave es el entorno institucional madrileño. La existencia de un sistema de libre elección de hospital y la publicación de indicadores a través del Observatorio de Resultados introducen mecanismos de transparencia y rendición de cuentas poco habituales.

"Esto genera una competencia basada en resultados en salud y experiencia del paciente, incentivando a los centros a mejorar su desempeño", señala el informe.

De hecho, el estudio identifica una mayor atracción de pacientes hacia este tipo de modelos.

Uno de los hallazgos más relevantes es el impacto en equidad. Más del 60% de los pacientes que acuden a estos hospitales procede de áreas con menor renta, lo que sugiere que el modelo no sólo no excluye, sino que mejora el acceso a atención de calidad para poblaciones más vulnerables.

Referencia internacional

La participación de investigadores de referencia internacional como Jeffrey Braithwaite refuerza el alcance del estudio, más allá del caso madrileño y aporta evidencia relevante para otros sistemas sanitarios.

En un contexto marcado por el envejecimiento de la población, el aumento de enfermedades crónicas y la presión sobre el gasto sanitario, el modelo público-privado se posiciona como una de las principales estrategias para garantizar la sostenibilidad del sistema.

El caso de Madrid, según concluye el estudio, demuestra que este cambio es posible "con más resultados en salud, mejor experiencia del paciente y un uso más eficiente de los recursos públicos".