Cerebro de un donante con alzhéimer avanzado.

Cerebro de un donante con alzhéimer avanzado. Sara Fernández

Observatorio de la sanidad

Una revisión de estudios sentencia a los nuevos fármacos contra el alzhéimer: no logran ningún beneficio clínico

El análisis conjunto de siete de estos medicamentos, la mayoría en investigación, apunta un efecto, como mucho, "trivial".

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Las claves

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Una revisión de 17 ensayos clínicos concluye que los nuevos fármacos anti-amiloides contra el alzhéimer no ofrecen beneficios clínicos significativos frente a placebo.

Aunque estos medicamentos eliminan las placas de proteína amiloide del cerebro, no mejoran de manera relevante la función cognitiva o la gravedad de la demencia.

El uso de estos tratamientos puede aumentar el riesgo de hemorragias cerebrales y supone un elevado coste anual, rondando los 25.000 euros.

Los investigadores sugieren que la investigación en alzhéimer debe enfocarse en otros mecanismos, ya que la hipótesis amiloide pierde respaldo científico.

¿Y si, después de tantas idas y venidas, tantos análisis y reanálisis, tantas esperanzas puestas en ellos… los nuevos fármacos contra el alzhéimer no logran su objetivo?

Esta es la dura conclusión a la que unos investigadores han llegado tras revisar 17 ensayos clínicos que suman siete de estos nuevos medicamentos.

Se les llama fármacos anti-amiloides porque lo que consiguen es destruir las placas de esta proteína que se acumulan en las neuronas de las personas con alzhéimer y que, se cree, tienen que ver con el deterioro cognitivo que la caracteriza.

Pero, tras analizar los resultados conjuntos de estos nuevos fármacos, no se observa una diferencia significativa en comparación con un placebo respecto a la ralentización de la enfermedad.

"La eliminación exitosa del amiloide en el cerebro no parece estar asociada con efectos clínicamente significativos en personas con deterioro cognitivo leve o demencia leve debida al alzhéimer", concluyen los investigadores, liderados por Francesco Nonino, neurólogo y epidemiólogo del Instituto de Ciencias Neurológicas de Bolonia (Italia).

Lo peor, además, es que su uso puede aumentar el riesgo de hemorragias cerebrales.

La revisión ha sido realizada para Cochrane, una fundación sin ánimo de lucro que vela por la medicina basada en la evidencia científica.

Siete medicamentos

Tomaron 17 ensayos, con un total de 20.342 participantes. Entre los medicamentos analizados se encuentra aducanumab (tres ensayos), fármaco que fue aprobado en Estados Unidos y descartado posteriormente al no observar beneficio clínico alguno en su uso.

También está lecanemab (un ensayo), el único de estos fármacos aprobado en Europa, si bien en España ha sido rechazada su financiación por la sanidad pública.

Hay otro medicamento más, donanemab (un ensayo), que ha sido aprobado en EEUU pero que está todavía pendiente de autorización en Europa.

El resto de fármacos (bapineuzumab, crenezumab, gantenerumab y solanezumab) están en distintas fases de investigación.

Todos atacan las placas amiloides y consiguen eliminarlas en mayor o menor medida, pero eso no se traduce en beneficios clínicos significativos, concluyen los investigadores.

La diferencia que se observa respecto a placebo en variables como la función cognitiva o la gravedad de la demencia tras 18 o 24 meses de uso es "trivial", cuanto menos.

El efecto de la mejora en la capacidad funcional de los pacientes es "pequeño como mucho".

La conclusión es un jarro de agua fría para los médicos y científicos que trabajan con esta demencia, la más prevalente en el mundo.

"Las implicaciones de este estudio son claras desde el punto de vista de gestión de la sanidad pública", explica Jordi Pérez-Tur, investigador científico de Organismo Público de Investigación (OPI) en el Institut de Biomedicina de València del CSIC e investigador principal de grupo en el CIBERNED, en declaraciones al Science Media Centre.

"El coste anual de estos tratamientos está en torno a los 25.000 euros. Si no hay evidencias de que tenga un efecto clínico significativo, ¿tiene sentido seguir utilizándolos?"

Hipótesis amiloide

Pérez-Tur recuerda que, durante los procesos de aprobación de estos tratamientos, "la presión de empresas y pacientes jugó un papel importante en su llegada al mercado, pero no fueron pocas las voces de expertos recomendando su no aprobación".

Con la evidencia que se va acumulando con su uso, "queda bastante claro que los beneficios son extraordinariamente escasos, y no sabemos aún si sostenidos en el tiempo".

Esta conclusión parece desprestigiar aún más la hipótesis amiloide. Se sabe que los pacientes de alzhéimer acumulan placas de proteína amiloide en su cerebro, pero no estaba claro si esto causaba la enfermedad o si, por el contrario, era consecuencia de la misma.

Esta hipótesis sufrió un revés hace unos años cuando se puso el punto de mira en los estudios que las apuntalaban, llenos de errores y mala praxis.

La investigación sobre tratamientos frente al alzhéimer de las últimas dos décadas se había centrado en la eliminación de placas amiloides.

Después de las conclusiones apuntadas por la Cochrane, es hora de cambiar el objetivo.

"La investigación en tratamientos futuros [para el alzhéimer] debe dirigirse a otros mecanismos de acción", reclaman los autores de la revisión.