Pacientes de cáncer reciben quimioterapia.

Pacientes de cáncer reciben quimioterapia. Efe

Observatorio de la sanidad

Las personas solteras tienen hasta un 83% más de riesgo de desarrollar un cáncer que las casadas, viudas o divorciadas

El efecto era mayor en personas de más de 50 años y en aquellos tumores cuya incidencia está vinculada a factores de prevención.

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Las claves

Las personas que nunca se casaron tienen hasta un 83% más de riesgo de desarrollar cáncer que las que han estado casadas, viudas o divorciadas.

El estudio analizó más de cuatro millones de casos de cáncer en EEUU entre 2015 y 2022, observando diferencias significativas según el estado civil.

La soltería se asoció a mayor incidencia de cáncer en casi todas las localizaciones, especialmente en tumores prevenibles como el anal y el de cérvix.

El efecto protector del matrimonio parece ser mayor en mujeres, y los investigadores destacan el estado civil como un determinante social del riesgo de cáncer.

Las personas que nunca se casaron tienen mayor probabilidad de desarrollar casi cualquier tipo de cáncer que las que han estado casadas en algún momento de sus vidas, según un análisis de más de cuatro millones de casos de cáncer.

Investigadores del Sylvester Comprehensive Cancer Center, de la Universidad de Miami, recogieron datos demográficos y de cáncer de doce estados de EEUU entre 2015 y 2022.

Eligieron 2015 como fecha para iniciar su estudio porque ese fue el año en que el Tribunal Supremo del país legalizó el matrimonio entre personas del mismo sexo, eliminando así potenciales variables de confusión.

Dividieron los casos de cáncer en dos grupos, según su estado civil: aquellos que alguna vez estuvieron casados (incluyen divorciados o viudos) y los que no lo habían estado nunca. Una de cada cinco personas pertenecía a este último grupo.

Los autores del trabajo, publicado en la revista Cancer Research Communications, esperaban observar diferencias entre uno y otro grupo, pero lo que observaron superó sus expectativas.

La incidencia del cáncer era un 68% mayor entre hombres que nunca estuvieron casados y un 83% entre las mujeres. Las diferencias fueron mayores entre los adultos de más de 55 años, "sugiriendo que las diferencias asociadas al estado civil pueden acumularse a lo largo de la vida", señalan los investigadores.

La asociación entre soltería y mayor riesgo de cáncer se extendía a casi cualquier localización y era especialmente pronunciada en aquellos donde la prevención juega un papel diferencial.

Al hablar de prevención, se refieren tanto a la modificación de hábitos de vida como el tabaquismo o el consumo de alcohol como a la existencia de programas de cribado y detección temprana, entre otros factores.

Por ejemplo, los hombres no casados tenían una probabilidad cinco veces mayor de desarrollar cáncer anal, y las mujeres tenían 2,6 veces mayor probabilidad de sufrir cáncer de cérvix.

Ambos tumores están ligados a la infección por virus del papiloma humano (VPH), por lo que es posible que las diferencias se den tanto por exposición al virus como la prevención y el cribado (en el caso del cáncer de cérvix).

En las mujeres también se apreciaba una mayor incidencia de cánceres relacionados con la vida reproductiva, como los de endometrio y ovario, en los que la maternidad ejerce un efecto protector.

Los asociados con tabaquismo (pulmón, esófago) o la dieta (como el colorrectal) también eran más frecuentes en solteros empedernidos.

Los autores sostienen que no se trata solo de que los individuos no casados tienen hábitos menos saludables, sino que la pareja contribuye a una mayor adherencia de los tratamientos y a las consultas médicas.

En cambio, en los cánceres con programas de cribado bien establecidos, como los de mama, tiroides y próstata, las diferencias no eran tan amplias.

Además de una mayor incidencia, los autores también se mostraron sorprendidos por la mayor diferencia en la incidencia del cáncer en las mujeres frente a los hombres.

Efecto protector del matrimonio

Por regla general, el matrimonio genera un efecto protector mayor en ellos que en ellas. Sin embargo, aquí parece suceder al contrario.

Los estudios sobre la relación entre matrimonio y cáncer se han centrado, principalmente, en los efectos posteriores al diagnóstico, como la supervivencia.

Los últimos trabajos que lo vinculaban con la incidencia se remontaban a más de 40 años atrás y eran más localizados, por eso los investigadores de la Universidad de Miami buscaron una panorámica mayor.

"El estado civil puede ser un poderoso y poco reconocido determinante social del riesgo de cáncer", concluyen.

"Hallamos que los adultos que nunca se casaron, tanto hombres como mujeres, experimentaron una incidencia del cáncer sustancialmente mayor en casi cada localización principal", afirman.

Estos hallazgos, sostienen, "proporcionan una actualización a un área históricamente poco estudiada y subraya la importancia del estado civil per se como un determinante estructural del riesgo de cáncer".

Por tanto, apuntan, los resultados del trabajo deben servir para aumentar la vigilancia y la detección temprana en lo que ha demostrado ser un grupo más vulnerable.

No obstante, también señalan algunas limitaciones de su trabajo, como que las personas que fuman o beben menos, se cuidan más o están socialmente más integradas, tienen más probabilidades de haberse casado.