Pancarta durante una manifestación de antivacunas.

Pancarta durante una manifestación de antivacunas. Efe

Observatorio de la sanidad

De negacionistas a "neorreticentes": un estudio analiza el nuevo perfil de los antivacunas en España

Tras la pandemia, el rechazo a las vacunas ha adquirido un cariz más politizado que rechaza lo que venga de fuentes oficiales.

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Las claves

Un estudio identifica un nuevo perfil antivacunas en España, los "neorreticentes", cuyo rechazo se basa más en argumentos políticos que científicos.

El sentimiento antivacunas ha crecido en España tras la pandemia, aumentando la desconfianza en farmacéuticas y el Gobierno, según encuestas recientes.

El estudio distingue cuatro perfiles de reticentes a las vacunas: empoderado, infoxicado, paralizado y resistente, siendo este último el más ideologizado y proclive a teorías conspirativas.

Se propone abordar la reticencia a la vacunación con estrategias diferenciadas y no coercitivas, adaptadas a los distintos perfiles identificados.

No se consideran negacionistas y vinculan su rechazo a las vacunas con argumentos más políticos que científico-técnicos. Son los neorreticentes a las vacunas, como los califica un nuevo estudio publicado en la revista de salud pública Gaceta Sanitaria.

El trabajo, liderado por Maite Cruz-Piqueras, de la Escuela Andaluza de Salud Pública, busca analizar cualitativamente el fenómeno del rechazo a la vacunación; en concreto, a la vacunación frente a la Covid.

Y es que, cinco años después de la aparición de estas inmunizaciones, el sentimiento antivacunas ha crecido.

La última encuesta sobre la percepción social de la ciencia, elaborada cada dos años por la Fundación Española para la Ciencia y la Tecnología, daba cuenta de ese aumento.

Si en 2020 era un 24% la población que afirmaba que las compañías farmacéuticas ocultan los peligros de las vacunas, en 2024 ya alcanzaba el 50,1%.

La desconfianza en el Gobierno también aumentaba: la creencia de que está tratando de ocultar la relación entre las vacunas y el autismo ha pasado de apoyarla el 13,1% de la gente a hacerlo el 24,5%.

Precisamente la suspicacia respecto a las fuentes oficiales es lo que caracteriza esta "neorreticencia" a la vacunación, según el nuevo estudio.

"Tras la neorreticencia no sólo se identifica el poder de la industria para fabricar y distribuir las vacunas, sino que este se vincula con las instituciones científicas que las avalan y las políticas públicas que las promueven", afirman.

Mientras que hasta ahora se ha buscado, sobre todo, conocer la cantidad de personas adheridas a ese discurso de rechazo, los autores de este trabajo buscan analizar las características de ese discurso.

Por eso, realizaron entrevistas en profundidad y reunieron en grupos de discusión a personas que rechazan la vacunación frente a la Covid (una de ellas rechazó participar porque no quería ser "cómplice" de un estudio "cuyo punto de partida era, previsiblemente, proclive a la vacunación").

Los autores identificaron dos ejes de la reticencia, el de corte más científico ("ya se ha visto que hay grafeno en las vacunas") y el ético-político ("yo soy dueño de mi cuerpo").

A partir de ahí, elaboraron cuatro perfiles de reticentes: el empoderado (busca información crítica), el infoxicado (abrumado por la cantidad de información, muestra desconfianza), el paralizado (su decisión está bloqueada por el miedo a los efectos secundarios de la vacuna) y el resistente (rechaza cualquier medida que provenga de fuentes gubernamentales y científicas).

Este último es el perfil más ideologizado, se apoya más en noticias falsas y en la conspiración.

El estigma de la ultraderecha

Pese a ello, y a que estudios previos han identificado una relación entre el rechazo y las ideologías de ultraderecha, los entrevistados rechazaban esa visión, calificándola de estigmatizante.

Los autores del trabajo han identificado una transición desde la reticencia, una visión más matizada, a un rechazo radical, más contundente, guiado por el exceso de información y el miedo a lo desconocido.

La lección del trabajo es que la reticencia a la vacunación no puede abordarse de la misma manera para todos los perfiles y proponen estrategias "no coercitivas y diferenciadas".

"La neorreticencia que ha surgido en torno a las vacunas contra la Covid-19 presenta rasgos diferenciados, incorporando un componente político que debilita la confianza de las personas en las vacunas".