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Observatorio de la sanidad

La política de precios de Trump pone en riesgo que 3 de cada 4 medicamentos innovadores se comercialicen en Europa

Un estudio de The Lancet modeliza las consecuencias de igualar precios.

El ahorro de Medicare cuadruplicaría las ventas en el país de referencia.

Más información: Pfizer descarta que "España pague el mismo precio por un medicamento que EEUU"

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Las claves
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La política de precios de Trump podría hacer que tres de cada cuatro medicamentos innovadores no se comercialicen en Europa.

Un estudio advierte que igualar los precios en EEUU a los de países europeos llevaría a las farmacéuticas a subir precios o retrasar lanzamientos en Europa.

El recorte en los ingresos para las compañías sería hasta cuatro veces mayor que las ventas en los países de referencia.

Los fabricantes ya han comenzado a retrasar lanzamientos o negociar precios en países europeos, anticipando el impacto de la política estadounidense.

Un estudio publicado este lunes en The Lancet analiza las consecuencias de la política de nación más favorecida de la Administración Trump en los precios de medicamentos y cómo puede transformar el mercado farmacéutico mundial.

El modelo creado por investigadores del hospital Brigham and Women de Boston advierte que, en tres de cada cuatro medicamentos estudiados, los ingresos que dejarían de percibir las compañías por igualar sus precios en EEUU al del país de referencia cuadruplicarían las ventas en dicho país.

Esto empujaría a los fabricantes a elevar sus precios o retrasar el lanzamiento de nuevos medicamentos en dichos países.

Los autores del trabajo han analizado 195 medicamentos innovadores (protegidos por patente), que suponen un gasto anual de 87.900 millones de dólares (75.800 millones de euros) para el sistema público de salud estadounidense.

Medicare cubre a 68 millones de ciudadanos en el país, principalmente personas mayores y con discapacidad. Uno de los caballos de batalla de Donald Trump en esta legislatura ha sido el reclamo de que los estadounidenses pagan más por sus productos que los ciudadanos de otros países, que estarían aprovechándose de EEUU.

De ahí la política de nación más favorecida, la amenaza de obligar a las compañías farmacéuticas a igualar sus precios a los de países tomados como referencia.

El pool de países de comparación está formado, en su mayoría, por estados europeos, entre ellos, España. De ahí que haya surgido el temor de que, al tener que igualar los precios en EEUU al de otros países (que, al tener sistemas nacionales de salud potentes, pueden negociar mejores condiciones para el reembolso), las compañías optarían por subir precios en esos otros países.

Recortes en el gasto

Esta política, de hecho, ya ha surtido efecto. El laboratorio japonés Astellas ya la ha utilizado para negociar un mejor precio en Japón mientras que algunas compañías han optado por retrasar el lanzamiento de medicamentos en Dinamarca por la misma razón.

Los autores del trabajo han estimado el precio que paga Medicare por los medicamentos (ya que muchos descuentos son confidenciales) y lo han comparado con los de 19 países de referencia para estimar cuánto podría ahorrar el sistema público estadounidense.

Las cifras marean: más de 11.000 millones de dólares (9.500 millones de euros) anuales sumando lo consumido en hospital con lo dispensado en farmacias en la fase inicial de esta política, que cubre tan solo al 25% de los beneficiarios de Medicare.

En el caso de llegar a la totalidad de usuarios, llegaría a superar los 46.000 millones de dólares (39.700 millones de euros) de ahorro.

El estudio sugiere que, en 138 de los medicamentos analizados, el recorte del gasto en Medicare (es decir, lo que una compañía determinada dejaría de percibir) es 3,8 veces superior a las ventas anuales de ese fármaco en el país utilizado como referencia.

Con todo, ya hay 17 empresas que han llegado a acuerdos con la Administración Trump para quedar excluidos de estas reglas. Los autores del trabajo estiman que los ahorros proyectados para Medicare se recortarían nada menos que un 71% solo con los acuerdos ya anunciados.

Aunque los investigadores creen que esta política tiene varios retos legales para acabar implantándose, han elaborado una serie de potenciales estrategias de respuesta de la industria farmacéutica ante este nuevo panorama.

Estas estrategias parten desde un retraso en el lanzamiento de medicamentos en países de precios bajos (como España), retiradas de fármacos del mercado, llegar a acuerdos y descuentos confidenciales para evitar ser referenciados, eliminar esos mismos descuentos o restringir suministros de productos.