Rata de laboratorio.

Rata de laboratorio. Efe

Observatorio de la sanidad

Europa sigue los pasos de EEUU y Reino Unido para reducir la experimentación con animales

La Agencia Europea de Medicamentos no requerirá grupos control de ratas en estudios sobre dosificación de fármacos.

Más información: Microtecnología para acabar con la experimentación animal y desarrollar nuevos fármacos o compuestos químicos

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Las claves

La Agencia Europea de Medicamentos propone sustituir animales reales por grupos de control virtuales en ciertos experimentos farmacéuticos.

El borrador de la EMA busca reducir el uso de ratas en ensayos sobre dosificación de fármacos, usando datos de bases existentes para los grupos de control.

Estados Unidos y Reino Unido ya han implementado estrategias similares para minimizar la experimentación animal en el desarrollo de medicamentos.

En 2023, España realizó más de 1 millón de ensayos con animales, aunque el número total en la UE y Noruega sigue disminuyendo.

La Agencia Europea de Medicamentos (EMA, por sus siglas en inglés) quiere sustituir animales reales por otros virtuales en ciertos experimentos de fármacos antes de ensayarlos en humanos.

Su Comité de Medicamentos de Uso Humano ha puesto en consulta pública un borrador de dictamen para reducir la experimentación animal.

Los profesionales y otros actores interesados tienen hasta el próximo 12 de mayo para enviar sus aportaciones al mismo.

Países de referencia como Estados Unidos y Reino Unido han dado recientemente pasos similares para reducir el uso de animales en experimentación.

La idea de este dictamen es sustituir los grupos de control en ensayos sobre dosificación de fármacos que utilicen ratas de laboratorio.

Aceptaría, en su lugar, grupos de control 'virtuales', es decir, información tomada de bases de datos actualmente existentes.

Antes de que se ensayen en humanos, los medicamentos se prueban en animales para comprobar su seguridad.

La idea es comprobar los umbrales de toxicidad de los productos en ensayos donde se administran dosis cada vez más altas.

Para asegurarse de que los efectos observados se derivan del fármaco, el grupo de animales al que se le ha administrado se compara con un grupo control, de sus mismas características pero al que no se le ha dado el compuesto.

Con la nueva normativa, este grupo control no tendría que estar compuesto por animales vivos sino por otros virtuales, obtenidos al filtrar bases de datos para encontrar sujetos con las mismas características (edad, sexo, tipo de instalación, peso, vía de administración del fármaco, etc.).

El movimiento parte de la iniciativa de seis compañías farmacéuticas que pidieron a la EMA opinión sobre la aplicabilidad de grupos de control virtuales en estudios de dosificación de fármacos en ratas.

Aunque el material analizado se ha centrado en las ratas, también presentaron datos para ratones, perros o cerdos.

Este movimiento, con todo, está enmarcado en una estrategia más amplia, que la EMA lleva desarrollando en los últimos 15 años, y que se basa en las '3R': reemplazar, reducir y refinar el uso de animales en el desarrollo de medicamentos.

De hecho, solo entre 2018 y 2022 se redujo en más de un 50% el uso de animales usados en pruebas con fines regulatorios de medicamentos humanos y veterinarios.

En los últimos tres años se ha constituido un grupo de trabajo para avanzar en la implantación de esta estrategia.

Ciencia básica

El auge de métodos alternativos complejos como los organoides, cultivos celulares y órganos en chip ha permitido aumentar su velocidad.

Al otro lado del océano se han dado pasos similares. Hace un año, el regulador norteamericano (FDA) presentó su plan para eliminar sus requisitos de experimentación animal en pruebas de seguridad de medicamentos biológicos.

Poco después era Reino Unido el que anunciaba una estrategia para potenciar el uso de inteligencia artificial y tejidos humanos bioimpresos en 3D para acelerar la eliminación de pruebas en animales.

Estos se utilizarían en estudios de seguridad en vacunas o el impacto de pesticidas en los seres vivos y el medio ambiente.

No obstante, esta es solo una parte de todo el cuerpo de investigación que experimenta con animales.

Las normativas no afectan a la ciencia básica, donde probar nuevos fármacos en animales es fundamental para conocer sus efectos terapéuticos y reacciones adversas.

Se circunscriben, en cambio, en las pruebas regulatorias previas a los ensayos en humanos.

Cada vez se utilizan menos animales en la experimentación científica y su manejo sigue unos criterios éticos cada vez más estrictos.

Sin embargo, como señalaba en un reportaje reciente el investigador español Lluís Montoliu, del Centro Nacional de Biotecnología del CSIC, siguen siendo necesarios en el laboratorio.

"Sería la persona más feliz del mundo si pudiera dejar hoy de utilizar animales en mis investigaciones, pero no puedo. Mentiría si dijera lo contrario porque [los animales] siguen siendo indispensables en muchos aspectos de la investigación que todavía no conocemos suficientemente para correr el riesgo de trasladarlos" a las nuevas metodologías.

España realizó cerca de 1,1 millones de ensayos con animales en 2023, un aumento del 2% en comparación con el año anterior, y figuró junto con Francia, Alemania y Noruega (que no está en la UE) entre los países del continente donde más se experimentó con animales ese año, según los últimos datos publicados por la Comisión Europea.

En particular, en España tuvieron lugar 1.081.114 ensayos con animales en 2023, sobre todo en ratones (399.000, cerca del 37% del total de ensayos), seguidos de las lubinas (más de 337.000 ensayos, el 31,21%) y las aves domésticas (unas 104.000, el 9,65%).

En 2023 se realizaron 9,1 millones de experimentos con animales en la UE y Noruega, un descenso del 3%.

Entre 2022 y 2023 el descenso fue del 10% en los procedimientos que causaron "sufrimiento grave" a los animales y del 19% en los que provocaron sufrimiento moderado (el segundo nivel más alto de dolor).