El CEO de Reig Jofre, Ignasi Biosca.

El CEO de Reig Jofre, Ignasi Biosca. Europa Press

Observatorio de la sanidad

Reig Jofré supera un 2025 de transición con la vista puesta a ser "más biotecnológica y menos química" a corto plazo

Las ventas del laboratorio cayeron en 8 millones debido al parón para actualizar su planta de antibióticos.

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Las claves

Reig Jofré prevé convertirse en una compañía principalmente biotecnológica hacia su centenario en 2029, reduciendo el peso de los productos químicos.

Los ingresos en 2025 cayeron a 331 millones de euros por la modernización de la planta de antibióticos en Toledo, con previsión de triplicar producción y bajar costes tras la actualización.

La compañía apuesta por la biotecnología a través de Leanbio y Syna Therapeutics, esperando lanzar su primer biosimilar para cánceres hematológicos en 2026.

Reig Jofré planea ampliar mercados internacionales y valora positivamente las políticas proteccionistas europeas y la colaboración con empresas chinas en innovación.

En 2029, el laboratorio catalán Reig Jofré cumplirá 100 años como una compañía internacional basada en los productos biotecnológicos. Y tiene claros objetivos para cuando llegue ese momento: pasar a ser "más biotecnológica y menos química". 

Está claro que no tendrá nada que ver con la farmacia del barrio de Gràcia, en Barcelona, donde nació, pero tampoco se parecerá "en nada a la compañía que salió a bolsa en 2015", en palabras de su consejero delegado, Ignasi Biosca.

"La compañía es mayor, más sólida, más global, con mayor peso de nuestros equipos propios", comenta a EL ESPAÑOL-Invertia.

"No hemos tenido cambios radicales pero nuestra evolución ha sido fuerte desde hace unos años".

Este periódico ha hablado con Biosca aprovechando la presentación de resultados de la compañía.

Los ingresos de 2025 han caído 8 millones, hasta los 331 millones de euros, principalmente por el parón en su planta de antibióticos de Toledo para actualizarla.

"Las líneas se habían quedado obsoletas", apunta. Con las obras finalizadas y a la espera de la aprobación regulatoria, confían en poder tener la producción a pleno rendimiento en el segundo semestre, "produciendo el triple que antes y bajando los costes".

La idea es concentrarse en fabricar ciertos productos, como la combinación amoxicilina-ácido clavulánico y abandonar otros de escaso valor añadido.

El ebitda de la compañía ha pasado de 38 millones de euros a 30 por la misma razón, y el margen bruto asociado ha sido del 59%.

El resultado consolidado alcanza los 5 millones de euros (en 2024 llegó a 10 millones) e incorpora el resultado de la consolidación de Leanbio y Syna, adquiridas en diciembre de 2025.

Aunque el peso del producto químico seguirá siendo mayor, la biotecnología concentra el mayor esfuerzo, "no tanto desde las ventas sino de los resultados, que vendrán de este tipo de servicios avanzados".

Aquí juegan un papel importante Leanbio, dedicado a servicios biotecnológicos de desarrollo y producción, y Syna Therapeutics, para biosimilares.

De hecho, el primer biosimilar, indicado para cánceres hematológicos, está previsto finalizar su desarrollo clínico y tener resultados para finales de este 2026.

Nuevos mercados

"Estamos viendo cómo crear el futuro modelo de negocio de este tipo de productos, poder vender servicios de desarrollo a otras compañías con capacidad financiera desde la credibilidad de haber llevado un producto al mercado".

En este sentido, cree que Europa debe rebajar la "exigencia regulatoria en temas que aportan poco valor añadido y son muy costosos en tiempo o dinero".

Dada la experiencia en biosimilares acumulada a lo largo de más de una década, "pienso que el proceso se verá simplificado".

En este sentido, confía en que esto les permita abrirse a mercados donde la presencia de fármacos biológicos innovadores es escasa.

"El mundo es muy grande, hay muchos pacientes que no tienen acceso a estos tratamientos. Especializarse en determinados productos posibilita llevar a mercados donde, mientras estaban bajo patente, no podían llegar a los ciudadanos".

Hablando de internacionalización, Biosca considera que Reig Jofré, presente de forma directa en ocho países y de forma indirecta en 70, no vivirá un impacto directo de la incertidumbre internacional.

"El contexto actual no es el mejor, pero tenemos cubierto el coste de la energía. Los aranceles no nos impactan mucho de forma directa porque la exposición a ventas en EEUU es baja, pero cualquier movimiento proteccionista puede provocar que aquellos que exportaban a EEUU miren ahora a Europa".

Esto implica "inundar" el continente con un stock de productos que ya no pueden colocar en Norteamérica.

Sin embargo, las políticas proteccionistas "sí pueden jugar a nuestro favor. Hemos apostado por tener tejido industrial en Europa y la autonomía estratégica se valora más ahora que hace tres o cuatro años".

Esta autonomía se basa no tanto en un stock sino en una capacidad productiva, aunque sea en productos "con poco margen, como los antibióticos, pero muy estratégicos, lo que tiende a venirnos bien. El viento lo tenemos de cola más que de cara".

Otro actor que se suma en el tablero internacional es China, si bien Biosca señala que lo que busca es competir en productos innovadores, lo que a ellos les puede venir bien.

"Tenemos contacto con muchas compañías que vienen a Europa y nos buscan para identificar productos innovadores que puedan llevar a hospitales chinos".

"China se ha puesto a primer nivel y no lo veo como una amenaza sino al contrario. Estamos empezando a hablar con compañías chinas para identificar innovación realizada allí y plantear comercializarla aquí".

Con estos planes de futuro y superado el bache obligado de 2025, para el presente año "anticipamos recuperar la senda de crecimiento en ventas, prevemos un crecimiento del ebitda de doble dígito y recuperaremos el crecimiento en beneficio neto, a doble dígito también".

Hay otro reto crítico. Reig Jofré ha finalizado la ejecución del proyecto Emintech, enfocado en la integración tecnológica de última generación para desarrollar terapias avanzadas y optimizar la producción y el acceso a estos tratamientos. Para ello recibió una subvención de 13 millones de euros del CDTI.

Biosca teme que el cambio de prioridades en Europa desde la pandemia –pasando de la apuesta por la innovación tecnológica y la salud a la seguridad– pueda afectar al tejido industrial del sector.

"Volvemos a sentirnos cómodos tras la Covid y podría haber un riesgo de que determinadas partidas presupuestarias abandonen la salud hacia otros sectores como la defensa".

"Para mí", concluye, "sería una decisión muy peligrosa. Estamos pendientes de ver cómo evoluciona el mundo, pero las políticas industriales y sanitarias del país y del continente tienen que mantener los activos que ya existen. Empezarlos de cero va a ser más complicado".