Un paciente sometiéndose a un tratamiento con terapia CAR-T

Un paciente sometiéndose a un tratamiento con terapia CAR-T

Observatorio de la sanidad

2.558 solicitudes y 120.000 euros por paciente: el coste de las terapias avanzadas más allá del medicamento

En Pediatría la cifra se puede elevar por unas estancias más prolongadas e indicaciones concretas que consumen una parte importante del presupuesto

Más información: La estrategia pública de terapias CAR-T avanza: 14 comunidades las ofrecen y hay más de 40 centros autorizados

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Las claves

Entre 2019 y 2025, se aprobaron 2.558 solicitudes para terapias CAR-T en la sanidad pública, con un coste total por paciente que supera los 400.000 euros.

El tratamiento CAR-T, utilizado para tumores hematológicos como leucemias y linfomas, implica gastos adicionales como hospitalización y UCI, que pueden sumar hasta 120.000 euros por paciente.

El mantenimiento de estas terapias requiere una infraestructura especial, como salas blancas, cuyo coste de validación puede alcanzar los 2 millones de euros por hospital.

Actualmente, 14 comunidades autónomas y 41 centros ofrecen estas terapias en España, y la red nacional ha desarrollado dos tratamientos CAR-T propios ya en uso clínico.

Entre 2019 y 2025, se resolvieron 2.558 solicitudes favorables de pacientes para someterse a terapias CAR-T por la sanidad pública. Esto supone 832 más que la cifra del periodo anterior (2019-2024), según el plan nacional de terapias avanzadas del Ministerio de Sanidad.

Estos son uno de los tratamientos vanguardistas más potentes que han demostrado ser especialmente eficaces frente a determinados tipos de cáncer. Hasta ahora, sólo se aplican a tumores hematológicos (de sangre) como leucemias, mielomas o linfomas. Y se suelen utilizar como último recurso cuando el resto de medicamentos han fallado.

Pero adquirir estos fármacos supone un fuerte desembolso para las arcas públicas. Tan sólo el propio tratamiento tiene un coste de 350.000 euros. A esto se le suman costes adicionales como los relacionados con la parte asistencial -hospitalización, UCI y farmacia hospitalaria- que pueden ascender hasta los 120.000 euros por paciente.

En Pediatría la cifra se puede elevar, aún más, por unas estancias más prolongadas e indicaciones concretas que consumen una parte importante del presupuesto.

Así lo señaló David Cantarero, economista y experto en financiación de los sistemas sanitarios, durante la II Jornada de Terapias Avanzadas Sedisa Cantabria.

Con todo, el coste total por paciente supera los 400.000 euros de media. Así, si España suministrara todas las terapias que autoriza, el impacto económico para el Sistema Nacional de Salud (SNS) sería de 1.023 millones de euros. No obstante, los datos de los pacientes que finalmente se sometieron a la infusión no han sido publicados oficialmente por el Ministerio.

Cabe resaltar que se estima que una parte importante de estos pacientes no se someten finalmente al tratamiento por diversas razones: la persona fallece antes, las posibles complicaciones que provocan que no sea seguro administrarlo o los retrasos en la derivación.

'Salas blancas' y mantenimiento

Pero es que las terapias avanzadas son mucho más que el propio fármaco. Y es que el mantenimiento de este tipo de tratamientos cuesta más de medio millón de euros anualmente.

"Hay que tener en cuenta también los refuerzos estructurales: la farmacia hospitalaria avanzada, las UCIs que tienen que estar preparadas para posibles complicaciones. Este incremento estructural puede salir por encima de 1,5 millones de euros", precisó Cantarero.

Además, este tipo de terapias necesitan una preparación específica como es el caso de las conocidas salas blancas (espacios donde se manipulan esta serie de medicamentos). Su coste de validación alcanza los 2 millones de euros.

Estas salas son una pieza fundamental y un requisito que tienen que tener todos los hospitales que se integren en la red pública nacional de terapias avanzadas, impulsada por el Ministerio de Sanidad.

El plan, que vio la luz en 2018, ha avanzado a pasos agigantados en menos de una década. Actualmente, ya hay 14 comunidades autónomas que las ofrecen y un total de 41 centros autorizados.

Además, la estrategia también incluye el desarrollo de una red nacional de terapias avanzadas académicas (RED TERAV), ya que la mayoría de fármacos se importan a otros países. Toda una red conformada por 32 grupos de investigadores repartidos por el territorio nacional.

Su principal objetivo "es desarrollar tratamientos propios para ponerlos al servicio del Sistema Nacional de Salud (SNS), sin necesidad de comprárselos a la industria. Es decir, generar conocimiento propio y además hacerlo más barato", explica José María Moraleda, director de la Red Española de Terapia Celular.

La red ya ha impulsado el desarrollo de, al menos, dos terapias CAR-T propias que han sido aprobadas y están ya en uso clínico en el SNS. Se trata de un tratamiento para la leucemia linfoblástica aguda en adultos y otro para el mieloma múltiple.