Celebración de los exámenes MIR, en la Facultad de Educación de la Universidad Complutense de Madrid

Celebración de los exámenes MIR, en la Facultad de Educación de la Universidad Complutense de Madrid Jesús Hellín / Europa Press

Observatorio de la sanidad

El MIR 2026, bajo sospecha: las academias denuncian inequidad en las preguntas, descuidos y faltas de ortografía

Los centros consultados manifiestan la falta de rigor que se ha evidenciado a la hora de preparar el examen.

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El MIR 2026 está dando mucho de qué hablar. La preparación del examen ha estado envuelta en varias polémicas, además, la propia prueba tampoco ha quedado exenta de críticas.

El pasado sábado 24 de enero, un total de 30.416 personas se presentaron finalmente a los exámenes de la Formación Sanitaria Especializada (FSE), en los que está el propio MIR, claro. Después de la realización del ejercicio, los aspirantes salieron de las aulas con una sensación amarga.

Se desató una oleada de críticas en redes sociales, donde se denunciaron múltiples descuidos, preguntas poco coherentes y dispares y errores ortográficos.

Además, la reciente publicación del Ministerio de Sanidad, que cita bibliografía de academias privadas en los resultados, ha hecho saltar todas las alarmas.

Así lo han trasladado las propias academias a este periódico. Las tres instituciones consultadas manifiestan la falta de rigor que ha habido a la hora de preparar el examen. Coinciden en que las referencias a contenidos de centros privados pueden generar cierta desigualdad entre los aspirantes al no haber un temario cerrado en estas oposiciones.

"Aparte de la desigualdad, para mí lo más grave ha sido el descuido y la falta de claridad. Cualquier bibliografía que pretenda justificar una pregunta médica-científica tiene que aportar rigor científico. Debe ser un artículo de alto impacto, una guía de una sociedad, en este caso española-europea, no de temarios de academias privadas", precisa María Bergia, directora académica de MIR Asturias.

Esta problemática ha provocado que el Ministerio mueva ficha, rectifique y elimine dichas referencias de los resultados del examen.

Redacción

Por otro lado, la redacción de las preguntas ha despertado el enfado de los profesionales. Estos denuncian que la dimisión de los expertos que elaboran las preguntas (el pasado mes de julio) ha perjudicado al resultado del examen.

"La nueva comisión ha tenido poco tiempo para elaborar la prueba con preguntas de calidad. El Ministerio les ha solicitado que estas tuvieran bibliografía asociada, lo que en teoría mejora su calidad y facilita las posibles impugnaciones por parte de los opositores. No obstante, al realizarse de forma precipitada ha evidenciado un examen con preguntas chapuceras y referencias bibliográficas antiguas", señala Jesús Corres, co-director científico de Promir.

Esa falta de coherencia ha provocado que cuatro preguntas hayan sido anuladas por la propia comisión MIR. "Esto evidencia el poco rigor con el que se ha elaborado el ejercicio", precisa Corres.

Otro aspecto mejorable de la prueba ha sido la calidad de las pruebas de imagen, correspondientes a las primeras 25 preguntas. "La baja definición ha dificultado su interpretación", apunta.

"El examen ha estado menos cuidado con respecto a convocatorias anteriores, cuando estaba todo mucho más controlado. Este año, tanto la maquetación del propio ejercicio como el desorden de las imágenes en el cuadernillo y algunos errores tipográficos han generado malestar", señala, por su parte, Fernando de Teresa, director académico de CTO.

Aunque las tres academias aplauden la iniciativa de Sanidad de que las preguntas vayan acompañadas de bibliografía, todas coinciden en que hay muchas áreas de mejora. Por todo esto, los opositores y la Asociación MIR llevan reclamando desde hace tiempo que se fije un temario cerrado. "Se debe evitar las variaciones que se producen en cuanto a asignaturas y temas seleccionados", reivindica Corres.

Dificultad

En cuanto al contenido, los especialistas valoran que el examen ha sido menos complicado que el año anterior y que en general los estudiantes han salido con buenas sensaciones.

"Los enunciados han sido algo más cortos, con lo que se han conseguido preguntas más directas y eso ha permitido que la prueba fuera un poco menos difícil que hace un año. También es verdad que en 2025 fue precisamente bastante complicada en particular", matiza Daniel Selva, secretario general de la Asociación MIR.

En la misma postura se manifiestan desde MIR Asturias. "Sí que es cierto que impresiona que sea un ejercicio más fácil que los que hemos tenido en los seis últimos años porque al final esto provoca que se discrimine peor. Exámenes muy difíciles o muy fáciles suelen discriminar peor entre el que sabe más y el que menos", subraya Bergia.