Alcoholímetro en un coche.

Alcoholímetro en un coche. DGT.

Observatorio de la movilidad

De la preinstalación del 'alcolock' al sistema que vigila al conductor: los nuevos ADAS obligatorios en los vehículos

Se trata de una interfaz para la instalación de alcoholímetros antiarranque.

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Las claves

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Desde hoy, los nuevos vehículos matriculados en España deben incorporar cinco nuevos sistemas avanzados de asistencia a la conducción (ADAS), según la normativa europea.

Entre los sistemas obligatorios destacan la frenada de emergencia para peatones y ciclistas, el detector de marcha atrás, la advertencia de abandono de carril y el sistema de vigilancia de la somnolencia del conductor.

Se exige la preinstalación del 'alcolock', un sistema que impide el arranque del vehículo si el conductor supera el límite legal de alcohol, aunque el dispositivo en sí no es obligatorio de serie.

La normativa también introduce la ITV electrónica y nuevas regulaciones sobre la profundidad del dibujo y especificaciones de los neumáticos de invierno.

Los nuevos vehículos que se matriculen en España a partir de hoy tendrán que incorporar nuevos sistemas avanzados de asistencia a la conducción (ADAS, por sus siglas en inglés).

Todo ello debido a la entrada en vigor de la Orden PJC/528/2026, de 26 de mayo, publicada en el Boletín Oficial del Estado (BOE) el 29 de mayo, mediante la cual el Ministerio de la Presidencia, Justicia y Relaciones con las Cortes transpone el Reglamento (UE) 2019/2144, del Parlamento Europeo y del Consejo, de 27 de noviembre de 2019.

La norma europea recoge que los nuevos vehículos deberán incorporar cinco nuevos ADAS, la obligatoriedad de la ITV electrónica, así como una nueva reglamentación relacionada con la profundidad del dibujo en los neumáticos y las especificaciones de las gomas de invierno.

Entre los nuevos ADAS, que pasan a ser obligatorios, se incluye el sistema avanzado de frenada de emergencia para peatones y ciclistas, el detector de marcha atrás y el sistema de advertencia de abandono de carril.

Pero la normativa comunitaria también exige que los nuevos vehículos incorporen el sistema de advertencia de somnolencia y pérdida de atención del conductor. Se trata de un sistema de seguridad activa enfocado a combatir la fatiga y el sueño al volante. Un sistema que ya incorporan la mayoría de nuevos modelos y que suele estar representado por una taza de café.

Ahora bien, una de las principales novedades que entra en vigor es la interfaz para la instalación de alcoholímetros antiarranque, también denominado alcolock. Para tenerlo claro, se exige que los nuevos vehículos matriculados incorporen esta preinstalación, no el dispositivo en sí. En román paladino, los nuevos modelos deberán contar con un nuevo cableado que irá integrado en el sistema eléctrico.

Cabe recordar que esta preinstalación lleva siendo obligatoria para los vehículos destinados al transporte de viajeros y a los vehículos pesados desde 2022 y 2024, respectivamente.

"Estos nuevos equipamientos de seguridad tienen un alto potencial para reducir considerablemente el número de fallecidos en las carreteras. Además, algunos de ellos también son fundamentales en el desarrollo del vehículo autónomo", reconoció la UE en 2019 cuando aprobó la normativa.

Según los datos del Instituto Nacional de Toxicología, el 45,5% de los conductores fallecidos en accidentes de tráfico en 2019 dieron positivo en alcohol, drogas y/o psicofármacos cuando se les realizó la autopsia.

¿Qué es el alcolock?

El alcolock es un alcoholímetro integrado en el sistema de arranque del vehículo. En caso de que la concentración de alcohol en aire expirado exceda el límite legal, el dispositivo bloquea el motor de arranque.

Además, si se produce una parada y esta es superior a los 30 minutos, habrá que repetir el proceso.

La instalación de dicho dispositivo tiene un coste en los mercados europeos que oscila entre los 1.300 y los 2.700 euros, precio que deberá ser abonado por el propietario del vehículo.

El dispositivo alcolock ya está presente en la reglamentación de varios países europeos. El primero en ponerlo en marcha fue Suecia, allá por 2012. Tras Suecia se sumaron Países Bajos, Bélgica, Alemania, Finlandia, Francia, que lo incorporó en 2019, e Italia, que hizo lo propio en 2025 para conductores reincidentes.