Trenes de Ouigo, Renfe e Iryo, en imagen de archivo.

Trenes de Ouigo, Renfe e Iryo, en imagen de archivo. Eduardo Parra Europa Press

Observatorio de la movilidad

El ferrocarril pierde la batalla con el coche: ¿por qué elegimos ir por carretera a Benidorm pero a Torremolinos en tren?

Todavía 18,9 millones de viajeros eligen el vehículo privado en las rutas de alta velocidad que unen Madrid con Barcelona, Valencia, Alicante, Sevilla y Málaga.

Más información: Transportes podría aplazar la liberalización de Cercanías y Media Distancia hasta 2035

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Las claves

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La mayoría de viajeros eligen el coche para ir a Benidorm, mientras que para Torremolinos prefieren el tren por mejores conexiones.

El coste adicional y la falta de buenas conexiones públicas hacen que el tren pierda competitividad frente al coche en trayectos como Alicante-Benidorm.

Las limitaciones de velocidad y retrasos en rutas como Madrid-Barcelona han reducido notablemente el número de viajeros de tren.

La integración del tren con otros transportes públicos y la reducción de costes son claves para aumentar la cuota del ferrocarril frente al coche.

La mayoría de personas que viajan a Benidorm a veranear o a pasar el fin de semana lo hacen en coche. Sin embargo, con la misma motivación para ir a Torremolinos eligen el ferrocarril. ¿Por qué si a ambos destinos se pueden llegar conectando la alta velocidad con otros medios de transporte?

La razón, según un informe de la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC), es que el tren sigue sin ganar la batalla al coche.

El vehículo privado continúa siendo la opción dominante en muchos trayectos: todavía 18,9 millones de viajeros lo eligen en las rutas de alta velocidad Madrid-Barcelona, Madrid-Valencia, Madrid-Alicante, Madrid-Sevilla y Madrid-Málaga.

La liberalización ferroviaria ha traído muchos beneficios. Ha incrementado los viajeros de alta velocidad alcanzando los 44,5 millones en 2025 y una cuota modal del 56,5% en 2024, pero no ha conseguido ganar la batalla al coche.

Y en eso tiene que ver mucho que la elección del medio de transporte se basa en el "coste generalizado", que suma el coste monetario (billete, combustible o desplazamiento hacia y desde la estación) y el coste del tiempo invertido.

Teniendo en cuenta estos aspectos, la CNMC concluye que la competitividad del tren disminuye drásticamente si el destino final del viajero está lejos de la estación y no hay buena conexión con el transporte público.

Por ejemplo, en Málaga la conexión que hay es en la propia estación de alta velocidad con el servicio de Cercanías. Y tiene un reducido coste (es incluso gratuito con las compañías que ofrecen el billete combinado).

Eso hace que la cuota del ferrocarril no varíe significativamente cuando el destino final del viajero es alguno de los importantes destinos vacacionales cercanos a Málaga como Torremolinos, Benalmádena o Fuengirola.

Todo lo contrario que ocurre para ir a Benidorm. Hasta Alicante se puede ir en alta velocidad con Renfe, Ouigo o Iryo y para el trayecto entre Alicante-Benidorm el viajero puede elegir entre el tranvía, el autobús o el taxi.

El problema es el coste: supone un desembolso adicional de entre 35 y 49 euros, que se sumarían al coste generalizado del tren en la relación principal, según el análisis del organismo.

En cambio, en vehículo privado, el viaje a Benidorm desde Alicante son unos 18 minutos más y 1,5 euros más caro. Lo que elevaría el coste generalizado en sólo 7 euros (entre 5 y 7 veces menos que el incremento del coste generalizado del tren).

Madrid-Barcelona

Los problemas de tiempos del tren también se observan en la ruta Madrid-Barcelona cuando hablamos de retrasos.

Las recientes limitaciones de velocidad -tras el accidente de Adamuz- han incrementado la duración de los trayectos una media de 25 minutos. Eso supone una pérdida estimada de 1,54 millones de viajeros.

Por el contrario, si se redujera el tiempo de viaje a Barcelona a 2 horas (alcanzando los 350 km/h como Óscar Puente pretende), la cuota del tren subiría al 72%.

Hay que tener en cuenta, además, que el coche otorga al viajero la ventaja de iniciar su trayecto desde casa y concluirlo en el destino final.

Por ello, Competencia recomienda que, para atraer usuarios, el ferrocarril debería mejorar la integración del tren con otros modos de transporte público que cubran la primera y la última milla del viaje.

En definitiva, la liberalización ha bajado los precios, robando viajeros al coche, al avión y al autobús. Sin embargo, para familias o grupos de cuatro personas, el coche particular sigue siendo mucho más barato (especialmente en rutas como Madrid-Valencia).