Óscar Puente, ministro de Movilidad, y Luis Pedro Marco de La Peña, presidente de Adif.

Óscar Puente, ministro de Movilidad, y Luis Pedro Marco de La Peña, presidente de Adif.

Observatorio de la movilidad

Adif confía en su aseguradora para amortiguar posibles responsabilidades por Adamuz tras perder 193 M€ en 2025

La deuda de la empresa pública supera los 21.000 millones de euros.

Más información: ArcelorMittal pidió a Adif de forma "encarecida" sustituir un tramo de vía cerca de Adamuz al no garantizarse su trazabilidad

Publicada
Las claves

Las claves

Adif espera que su seguro de responsabilidad civil, gestionado por QBE Europe, cubra posibles daños derivados del accidente ferroviario de Adamuz.

El accidente en Adamuz, que causó 46 muertes, sigue bajo investigación, apuntándose a una rotura de vía no detectada debido a umbrales de alerta inadecuados.

Adif Alta Velocidad registró pérdidas de 193,4 millones de euros en 2025 y acumula una deuda superior a 21.300 millones de euros.

La empresa pública es incapaz de cubrir costes con los ingresos por cánones ferroviarios y depende de financiación pública para sus inversiones.

Adif sigue en el punto de mira de los investigadores del accidente de tren de Adamuz (Córdoba) que ocasionó la muerte de 46 personas. Sin embargo, el gestor de infraestructuras confía en que la aseguradora soporte el impacto de una posible responsabilidad.

Así se desprende de las cuentas anuales de Adif Alta Velocidad, la parte del gestor de infraestructuras que se ocupa de gestionar las líneas de alta velocidad de la red ferroviaria de España.

En concreto, sus cuentas de 2025 señalan que aún se desconocen las causas del accidente, pero que tiene contratado seguro de responsabilidad civil. En este sentido, considera que, “en caso de que le fuera imputable algún tipo de daño, éste estaría cubierto razonablemente por el seguro contratado”.

Dicho seguro lo gestiona la empresa QBE Europe, ganadora del último concurso público de Adif, según hizo público el Boletín Oficial del Estado (BOE) en agosto de 2025.

Es por ello que Adif estima que “los riesgos derivados de este suceso no afectarían significativamente a las cuentas” de la empresa.

A la fecha de emisión de los resultados anuales (24 de marzo) aún no se había hecho público el último informe de la Guardia Civil.

En este documento, la Benemérita descarta todas las hipótesis que tenían abiertas para centrarse en una: la rotura de la vía, que pudo originarse 22 horas antes de la colisión entre los trenes de Iryo y Alvia el pasado 18 de enero.

Uno de los vagones del tren Iryo que descarriló, a 20 de enero de 2026, en Adamuz, Córdoba, Andalucía (España).

Uno de los vagones del tren Iryo que descarriló, a 20 de enero de 2026, en Adamuz, Córdoba, Andalucía (España). Rocío Ruz Europa Press

En dicho informe también señala directamente a Adif porque el sistema no avisó de la fractura ya que los umbrales de alerta estaban por debajo de lo exigido, incluso, por el gestor.

Es decir, el sistema de señalización no estaba configurado con la sensibilidad suficiente como para alertar, de forma automática, de esta rotura del carril en la línea de alta velocidad Madrid-Sevilla.

Una situación que pone a Adif contra las cuerdas y que se suma a una larga lista de negligencias o actuaciones cuestionables por parte de la empresa pública.

Hablamos de la retirada de material sin permiso de la jueza o de la confirmación de que una parte del carril no tenía el certificado de calidad y se tuvo que retirar a principios de marzo.

También causó mucha polémica las “incongruencias” de las que alertó la Comisión de Investigación de Accidentes Ferroviarios (CIAF) en los informes de Ayesa, la empresa supervisora de la renovación de la línea Madrid-Sevilla.

A todas ellas ha tratado de dar explicaciones su presidente, Luis Pedro Marco de la Peña, en las últimas semanas; pero sin mucha suerte.

Pérdidas y deuda

Pese a que Adif no espera impacto en sus cuentas del accidente de Adamuz, lo cierto es que sus números no son buenos.

En 2025, sus pérdidas alcanzaron los 193,4 millones de euros, casi el doble de las de 2024 (100,9 millones de euros).

Estos resultados se deben principalmente a provisiones/deterioros (43 millones extra), intereses (38 millones más) y amortizaciones (21 millones adicionales).

Además, sigue acumulando pérdidas de ejercicios anteriores. El patrimonio neto incluye resultados negativos acumulados de 2.712,2 millones.

A ello se suma una elevada deuda: a largo plazo suma 19.558 millones y a corto plazo 1.757 millones. En total, hablamos de más de 21.300 millones de euros, con un coste financiero de 488,8 millones anuales.

El 58% de esta deuda la tienen con el Banco Europeo de Inversiones (BEI).

Cánones

La auditoría de sus cuentas refleja que la empresa pública es incapaz de cubrir costes con sus propios ingresos.

Es decir, a través de los cánones que cobra a las empresas ferroviarias por usar la infraestructura, las estaciones y ciertos servicios.

El pasado año, Adif Alta Velocidad recaudó 788,9 millones de euros en importe neto de la cifra de negocios, que corresponde principalmente a los cánones y tasas ferroviarios.

Esa cifra supone que sólo ha crecido un 0,8% con respecto a 2024.

El propio documento reconoce que, si se trasladaran íntegramente los costes a las tarifas, “el aumento sería muy fuerte y el mercado no lo absorbería bien”.

A pesar de ello, las empresas ferroviarias (Ouigo e Iryo) siguen quejándose de que los cánones son muy altos.

Las cuentas, por tanto, reflejan que Adif sigue dependiendo mucho de la financiación pública, especialmente para llevar a cabo inversiones por valor de 1.900 millones de euros como las que realizó el pasado ejercicio.