El ministro de Transportes y Movilidad Sostenible, Óscar Puente, comparece para dar cuenta del caos ferroviario, en el Senado, a 29 de enero de 2026, en Madrid (España).

El ministro de Transportes y Movilidad Sostenible, Óscar Puente, comparece para dar cuenta del caos ferroviario, en el Senado, a 29 de enero de 2026, en Madrid (España). Eduardo Parra Europa Press

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Puente, al borde del fracaso: no consigue desactivar la tercera huelga ferroviaria convocada desde que es ministro

En 2023 y en 2025 frenó dos paros en el sector del ferrocarril. Pero en esta ocasión no vale cualquier promesa ante la crisis de seguridad que sufre la red.

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Las claves

Óscar Puente enfrenta su tercera convocatoria de huelga ferroviaria como ministro, tras no lograr desactivarla como en ocasiones anteriores.

La huelga del 9 al 11 de febrero es apoyada por todos los sindicatos, que exigen mejoras en la seguridad ferroviaria tras los accidentes mortales de Adamuz y Gelida.

La situación en Rodalies, el deterioro de condiciones laborales y la supuesta privatización de Renfe Mercancías son factores clave en el conflicto.

Las negociaciones entre el ministro y los sindicatos no han llegado a un acuerdo, mientras crecen las limitaciones y retrasos en la red ferroviaria española.

En algo más de dos años, Óscar Puente ha tenido que enfrentarse como ministro de Transportes a tres convocatorias de huelgas en el sector ferroviario. De ellas, dos las ha conseguido desactivar, pero la tercera le está costando mucho.

Nos referimos a la convocada para el 9, 10 y 11 de febrero para exigir medidas de seguridad ferroviaria tras los accidentes de Adamuz (Córdoba) y Gelida (Barcelona).

El último siniestro, el de Rodalies en Gelida, fue el detonante para que todos los sindicatos del sector (CCOO, UGT, CGT, SF…) se unieran a los paros convocados por los maquinistas (Semaf).

Y es que la situación de Rodalies -tanto por su traspaso a la Generalitat como por su desastroso servicio- es un elemento común en los tres anuncios de huelga.

También el deterioro de las condiciones laborales de las plantillas y la “privatización encubierta” de Renfe Mercancías. Para todas ellas, el ministro pactó acuerdos.

De hecho, la primera huelga con la que se topó Óscar Puente fue justo al poner un pie en el Ministerio. Llegó un 21 de noviembre y dos días después consiguió frenar una huelga de cinco días.

Fue relativamente fácil. Hubo un compromiso que, un año después, se saltó con el anuncio de creación de una empresa mixta para gestionar Rodalies.

Decenas de personas durante una concentración tras los accidentes de Adamuz y Gelida, frente al Ministerio de Transportes y Movilidad Sostenible, a 3 de febrero de 2026, en Madrid (España).

Decenas de personas durante una concentración tras los accidentes de Adamuz y Gelida, frente al Ministerio de Transportes y Movilidad Sostenible, a 3 de febrero de 2026, en Madrid (España). Fernando Sánchez Europa Press

En estos planes no tuvieron en cuenta a los representantes de los trabajadores. Por ello, convocaron una huelga de siete días entre marzo y abril de 2025.

También consiguió desconvocarla. Eso sí, a tan sólo cuatro horas de que los paros se iniciaran.

Crisis de seguridad

Pero ahora la historia es diferente. Tras dos accidentes en los que han muerto 47 personas y ha habido cientos de heridos, la seguridad de la red ferroviaria se ha puesto en entredicho. Algo que no pasaba en anteriores avisos de huelga.

El descontento de las plantillas de las empresas del sector ferroviario es tan grande como la crisis de confianza de los usuarios de tren.

Hay más de 900 limitaciones de velocidad en la red convencional (Cercanías, Media y Larga Distancia y Mercancías) por problemas en el estado de la vía u otras incidencias. De hecho, en la última semana han aumentado un 7%.

En alta velocidad, los retrasos por las restricciones de velocidad de Adif están a la orden del día. La línea Madrid-Barcelona es un caos con demoras de hasta dos horas de media.

Puente sabe que las circunstancias son distintas y que esta negociación es más difícil. No vale cualquier promesa.

Por eso acude personalmente a las reuniones con los sindicatos. Se han celebrado dos que han terminado de la misma forma: sin acuerdo. La tercera será este viernes 6 de febrero.

En juego está su posición como ministro. Su situación, con toda la oposición pidiendo su dimisión, es más delicada que en anteriores convocatorias de huelga.

Desde Semaf aseguran que todavía “falta mucho para llegar a un acuerdo, ya que se trata de un asunto tan serio que las buenas intenciones y grandes palabras se quedan cortas”.

Y es que en realidad, sobre la mesa hay buenas intenciones como la de incrementar las plantillas de Adif dedicadas al mantenimiento de la infraestructura, pero pocas medidas concretas que satisfagan a los sindicatos.

Así que el tiempo corre. Ya sólo tiene de margen tres días para sofocar este fuego y conseguir desconvocar una huelga que hundiría más la confianza de los viajeros en la red de ferrocarril.