Las exigencias de la banca tradicional a Bruselas ponen en jaque a la industria fintech
Las exigencias de la banca tradicional a Bruselas ponen en jaque a la industria fintech
Los bancos tradicionales denuncian que el rasgado de pantalla amenaza la seguridad de los usuarios y su privacidad financiera, mientras que desde las startups financieras se avisa de que su veto empeoraría notablemente la calidad de unos servicios cada vez más solicitados.
La industria fintech se ha puesto en pie de guerra. Más de 70 firmas del sector han suscrito un manifiesto en el que piden a Bruselas que evite poner fin al sistema de rascado de pantalla en que se fundamenta su funcionamiento y que los bancos tradicionales quieren prohibir.
Entre las compañías firmantes del manifiesto presentado ante las autoridades comunitarias se cuentan nombres tan conocidos como Finect, Fintonic, la Asociación Española de Fintech e Insurtech, Brokalia, Aplazame y Web Financial Group. Denuncian que el fin de esta práctica que permite su conexión directa con las aplicaciones de banca móvil daría lugar a un control sobredimensionado de este mercado por parte de las entidades tradicionales a la par que una pérdida de competitividad para el resto de jugadores, que se verían obligadas a usar un sistema de conexión de menor efectividad.
Hasta ahora, el sistema de rasgado de pantalla -o screen scraping- permite que mediante la introducción una primera vez de datos sensibles como las contraseñas bancarias estas aplicaciones puedan acceder directamente a la de banca móvil en nombre del usuario-cliente y replicar tal cual la información almacenada en esta última. El objetivo de los bancos es que tengan que acceder a través de otros sistemas que no impliquen el uso de información personal y que requiera la aprobación específica del usuario-cliente en cada operación.
El debate sobre la regulación de las fintech está alcanzando su fase definitiva en el seno de la Comisión Europea y las partes implicadas redoblan advertencias, recomendaciones y presión para que triunfen sus dictados en el articulado final de la normativa. Mientras que desde la banca tradicional se apunta hacia la seguridad de los usuarios y su privacidad financiera, desde las startups financieras se avisa de que la decisión pone en peligro la continuidad de la primavera del sector frente a la irrupción de aplicaciones de otros mercados menos avanzados, pero también pujantes.