Una persona sujeta un lingote de oro.

Una persona sujeta un lingote de oro. Reuters

Materias primas

Terremoto en las materias primas: el oro y el petróleo se hunden por el temor a una Fed más dura con los tipos

El rojo se extiende por todo el mercado y llega, aunque en menos medida, a las bolsas.

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Las claves

Las materias primas registran una fuerte corrección, con caídas destacadas en oro y petróleo debido a expectativas de una Reserva Federal más estricta con los tipos de interés.

El oro llegó a perder más del 5% y la plata casi un 7%, aunque ambas lograron moderar sus caídas a lo largo de la jornada.

El cambio en la política monetaria de la Fed, la menor tensión geopolítica y la liquidación de posiciones tras un rally impulsaron la caída generalizada en metales y energía.

El petróleo Brent bajó un 4,2% y el gas estadounidense se desplomó un 17% por cambios en las previsiones meteorológicas y menor demanda esperada.

Los mercados de materias primas viven este lunes una corrección sincronizada. Las caídas han sido holgadas, aunque han ido perdiendo fuelle a lo largo de la jornada y han afectado a la práctica totalidad de los productos básicos cotizados.

El oro o el petróleo han llegado a descender hasta un 5%, aunque el metal rey ha frenado las pérdidas hasta ceder algo más del 3%. El crudo, por su parte, no logra moderar tanto el descenso y cae en torno al 4%.

El giro en las expectativas sobre la Reserva Federal (Fed), la menor tensión geopolítica en Oriente Medio y la liquidación de posiciones tras un rally muy acusado se traducen en fuertes descensos en metales preciosos, metales industriales, energía y, en menor medida, alimentos.

El epicentro del movimiento está en el cambio de narrativa monetaria. La nominación de Kevin Warsh como próximo presidente de la Fed ha llevado al mercado a replantearse el calendario de recortes de tipos y a asumir un banco central más beligerante con la inflación.

La institución se percibe ahora como dispuesta a mantener el precio del dinero en niveles elevados durante más tiempo y a ser más prudente con la liquidez.

Ese giro ha reforzado al dólar y ha enfriado el atractivo de las materias primas como refugio frente a la pérdida de poder adquisitivo y frente a una divisa estadounidense débil.

A ese cambio de contexto económico se suman los factores geopolíticos y puramente técnicos. La desembalada relativa en Oriente Medio ha ido desinflando la prima de riesgo que se había incorporado al petróleo.

El oro, la plata y otros metales

En los metales, además, pesa la digestión de un rally casi vertical, después de la entrada de muchos inversores apalancados que, ante la subida de márgenes y el cambio de sentimiento, se han visto obligados a deshacer posiciones a gran velocidad.

El resultado es una corrección en cadena que castiga con especial dureza a oro y plata, pero que se extiende también al resto del complejo de materias primas.

El oro simboliza mejor que ningún otro activo el cambio de guion. El metal precioso caía al comienzo de este lunes un 5,18%, hasta los 4.613,31 dólares por onza, después de haber marcado el pasado 29 de enero máximos históricos en el entorno de los 5.600 dólares.

En apenas unos días, la corrección acumulada desde ese récord alcanza el 17,6%, un recorte que devuelve al mercado parte de la sobrerreacción alcista de las últimas semanas.

El metal precioso ha logrado contener los descensos a lo largo de la jornada, hasta caer por encima del 3% pasado el mediodía.

La presión no viene solo de la macroeconomía. Una Fed percibida como más agresiva reduce el atractivo del oro como escudo frente a la inflación y frente a un dólar débil, justo los argumentos que habían alimentado las compras en los meses previos.

Además, el encarecimiento de los márgenes exigidos para operar con derivados y la salida apresurada de posiciones apalancadas han convertido lo que podía haber sido una simple toma de beneficios en una corrección de calado.

Si el oro corregía con fuerza, la plata vivía directamente un desplome. El metal blanco ha llegado a perder este lunes casi un 7% cediendo el nivel de los 80 dólares por onza. La caída que se suma al casi 30% que se dejó en la sesión del viernes.

Sin embargo, también este metal ha conseguido recuperar algo de fuerza a lo largo de la sesión. De hecho, ha conseguido ver el verde y auparse por encima del 0,5%.

Desde los máximos en torno a 121 dólares alcanzados también el jueves pasado, la pérdida acumulada ronda ya el 30%.

La violencia del movimiento refleja hasta qué punto la plata se había convertido en un activo muy utilizado para hacer apuestas de corto plazo. Muchos inversores habían aumentado mucho su exposición durante la subida, utilizando dinero prestado para intentar maximizar las ganancias.

De hecho, en esta línea se mueve la causa de que el pinchazo en los males haya sido tan abultado. No se explica tanto en que los inversores teman las decisiones del próximo presidente de la Fed o que se afiancen en la reciente subida del dólar. 

El hecho de que los metales preciosos se hayan convertido en un refugio tan solicitado y masificado para los inversores ante los riesgos cortoplacistas también les convierten en activos muy vulnerables ante cualquier cambio de narrativa que provoque una huida masiva de los mismos.

Es decir, que dependen de grandes masas tanto en tiempos de ganancias como de pérdidas, lo que provoca movimientos muy notorios en sus cotizaciones. 

La corrección se extendía también al resto de metales, tanto preciosos como industriales. Entre los primeros, el platino cedía un 4,95%; el paladio un 4,92%, y el níquel, un 4,42%. Menos este último, el resto también ha podido darle la vuelta a la tendencia negativa del día y lograban ganancias de entre el 0,5% y el 1%.

En el capítulo de industriales, utilizados como barómetro de la actividad global, el cobre bajaba un 2,9%, el zinc un 2,37%, y el aluminio un 1,48%. Todos ellos también han podido frenar los descensos, aunque siguen viendo el rojo mientras caen en torno al 1,5%.

El movimiento combina la huida generalizada de activos de riesgo con dudas sobre la fortaleza de la demanda mundial, en particular en China, gran consumidor de materias primas.

A las incógnitas sobre el ciclo económico se suman unos inventarios elevados en algunos mercados, lo que resta capacidad a los precios para resistir el giro del sentimiento inversor.

Desplome del 17%

El petróleo tampoco escapaba al ajuste. El Brent, referencia en Europa, caía un 4,2% y se situaba en 66,41 dólares por barril, tras haber rozado el viernes los 72 dólares, máximos desde agosto.

El West Texas Intermediate (WTI) estadounidense retrocedía un 4,83%, hasta los 62,06 dólares.

El gas protagonizaba uno de los movimientos más extremos del día al otro lado del Atlántico.

El contrato estadounidense se desplomaba un 17%, hasta los 3,620 dólares por millón de unidades térmicas británicas. Detrás del giro está, sobre todo, el cambio de escenario meteorológico.

Tras un rally histórico impulsado por una ola de frío ártico que disparó la demanda de calefacción, las previsiones apuntan ahora a temperaturas más suaves de lo habitual, lo que reduce las expectativas de consumo y enfría los precios.

En Europa, el ajuste es mucho más contenido, aunque igualmente a la baja. El TTF holandés, referencia para el continente, restaba un 2,06%, hasta los 39,285 euros por megavatio hora.

Ni siquiera las materias primas agrícolas escapaban del tono negativo, aunque su comportamiento era menos dramático que el de la energía o los metales.

Por ahora, la sacudida en las materias primas apenas se trasladaba a la renta variable europea.

Los grandes índices del continente se apuntan subidas en la sesión de este lunes. Liderados por las ganancias del Ibex, las plazas europeas se han teñido de verde y se apuntan avances en torno al 1%.