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El dólar paga las tensiones del mercado de bonos: se deprecia hasta niveles de mayo y puede sufrir más tras Jackson Hole

El índice que mide su rendimiento ha caído un 2% entre julio y agosto.

Si Kevin Warsh decepciona al mercado la divisa podría extender su caída.

Más información: Warsh será el protagonista de Jackson Hole: el mercado quiere adivinar los pasos de la Fed en plena tormenta por los bonos

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Las claves

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El índice dólar ha caído un 2% entre julio y agosto, situándose en su nivel más bajo desde mayo, a pesar del repunte en las rentabilidades de los bonos estadounidenses.

A diferencia de lo habitual, el dólar se ha depreciado por el temor a una inflación estructural alta y a tipos elevados por más tiempo, lo que ha afectado negativamente su atractivo.

Las medidas del Tesoro de EEUU, como el aumento de recompras de bonos, han contribuido a la debilidad del dólar al reducir los rendimientos y aumentar la incertidumbre sobre los tipos de interés.

El simposio de Jackson Hole podría ser clave: según Bank of America, el dólar podría seguir cayendo si el presidente de la Fed, Kevin Warsh, no aclara la política monetaria futura.

El índice dólar -que mide la fortaleza de la divisa estadounidense- ha caído un 2% entre julio y agosto. Y la depreciación del billete verde es especialmente llamativa porque coincide con la tensión en el mercado de bonos derivada de los repuntes de los intereses de los mismos.

La coincidencia es significativa porque, con este movimiento, la divisa de EEUU está actuando de manera contraria a lo que suele hacerlo cuando hay un repunte en la rentabilidad de los bonos.

Como explica a EL ESPAÑOL-Invertia Javier Cabrera, analista de XTB, el dólar tiende a apreciarse cuando sube el interés de los títulos de deuda. Esto es así porque, en estos supuestos, el atractivo del billete verde aumenta en los mercados internacionales e incluso aumenta la rentabilidad potencial del carry trade.

Sin embargo, en esta ocasión, lejos de beneficiarse de la tormenta que vive la renta fija, el dólar ha pagado doblemente las consecuencias de una deuda cara. ¿Por qué no se ha seguido la tendencia habitual en esta ocasión?

Para entenderlo hay que remitirse al motivo que ha provocado el rebote de las rentabilidades de los bonos. El interés de la deuda ha subido por la previsión de unos tipos más altos durante más tiempo por el potencial riesgo de una inflación estructural más alta en el largo plazo que la Fed no sea capaz de controlar.

Y en este sentido, que la explicación de la subida de la rentabilidad de la deuda radique en el miedo no le ha sentado nada bien al billete verde.

El índice dólar acumula dos meses a la baja. En concreto, el indicador se situó en 98,7 a cierre de la cotización de la moneda estadounidense del pasado viernes.

Dicha cifra supone el nivel más bajo para la divisa desde mitad de mayo. A partir de dicho mes, el dólar empezó una senda alcista motivada por su papel como refugio ante el contexto geopolítico que le hizo avanzar un 3% entre mayo y junio.

El terremoto en el mercado de deuda no sólo ha cortado y revertido la racha positiva del dólar, sino que sus consecuencias también han frenado a la divisa. Los intentos del Departamento del Tesoro de EEUU por paliar algo la tensión en la renta fija han acabado por perjudicar a la moneda estadounidense.

El secretario del Tesoro estadounidense, Scott Bessent, anunció la semana pasada que su Departamento doblará las recompras de bonos a largo plazo con el objetivo de brindar apoyo a la liquidez.

La decisión dio un respiro al mercado de deuda, aunque la caída del interés de los bonos estadounidenses se limitó a la sesión en la que se hizo dicho anuncio, que también tuvo sus consecuencias para la moneda.

En dicha jornada, hace justo una semana, el índice dólar cayó un 0,83%. La corrección supuso el mayor descenso del indicador en catorce sesiones.

Como señalan desde el banco suizo Julius Baer, "las compras de bonos del Tesoro de EEUU contribuyen a la debilidad del dólar porque reducen los rendimientos y aumentan la preocupación por la contención de los tipos de interés".

Es decir, que la intención de Scott de frenar la escalada del interés de la deuda tuvo su efecto y redujo la rentabilidad de los bonos pero no acabó con el temor de los inversores a unos tipos altos a largo plazo. Todo porque el motivo principal que ha llevado al dólar a devaluarse no ha terminado.

Con todo, la debacle del dólar podría tener otro catalizador a corto plazo. El riesgo esta vez se sitúa en el estado de Wyoming, en el foro de banca central anual de Jackson Hole.

Los riesgos de Jackson Hole

Allí, los inversores pondrán su foco en el discurso del actual presidente de la Reserva Federal de EEUU (Fed), Kevin Warsh, que debuta como guardián del dólar en el simposio económico.

Un informe de Bank of America alerta de que el dólar puede continuar con su caída si Warsh decepciona al mercado con sus palabras.

El análisis señala que las consecuencias negativas para el billete verde serán más probables si Warsh manda un mensaje confuso que esquive cualquier tipo de pista sobre los próximos movimientos del banco central en política monetaria o descuenta que la Fed subirá los tipos, lo que también haría que los intereses de los bonos repuntasen.

En este sentido, el informe habla de que el bono estadounidense a 30 años podría alcanzar un interés del 5,5% en este supuesto escenario.