Operadores en la Bolsa de Nueva York.

Operadores en la Bolsa de Nueva York. Reuters

Mercados

Tormenta en la renta fija: por qué debe preocuparnos una deuda cara y qué provoca la caída generalizada de los bonos

Aumenta el coste de financiación para empresas y familias.

Los estados con más déficit sufren más.

Más información: El bono de EEUU lidera la alarma por la deuda mundial: suma 6 semanas por encima del 5% y toca máximos desde 2007

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Las claves

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El mercado de bonos vive una caída generalizada debido a la expectativa de que los bancos centrales mantengan los tipos de interés altos durante más tiempo.

El aumento de la rentabilidad de los bonos afecta a familias, empresas y Estados, encareciendo la financiación y limitando inversiones y consumo.

Factores como la inversión masiva en inteligencia artificial y el encarecimiento de la energía también presionan al mercado de renta fija.

La deuda pública estadounidense ha superado los 40 billones de dólares, lo que incrementa los costes de financiación y afecta a los mercados globales.

El mercado de renta fija vive una tormenta que ha hecho saltar todas las alarmas. Aunque llevaban semanas avisando, en los últimos días, los bonos han saltado a un primer plano entre inversores y analistas tras tocar máximos de hace casi dos décadas. Y también han cobrado un importante protagonismo mediático.

Sin embargo, el funcionamiento del mercado de deuda, así como su terminología, puede llegar a ser algo complejo, especialmente si no se está acostumbrado al mismo. A su vez, las múltiples consecuencias de la subida de la rentabilidad de la deuda alejan las implicaciones reales de este escenario en el día a día.

La premisa del mercado es que, bajo las expectativas de que los bancos centrales se vean obligados a subir los tipos de interés -o al menos a mantenerlos altos durante más tiempo-, los inversores venden bonos a la espera de que las nuevas emisiones de deuda cuenten con una mayor rentabilidad cuando el precio del dinero sea más alto.

Bajo esta mecánica se está produciendo el actual rally del interés de los bonos. Que es lo que conocemos como la caída o venta masiva de los mismos.

Cuando se habla de que 'caen los bonos' se está contando implícitamente la subida de los intereses de los mismos. La venta de los títulos es proporcional al incremento de su rentabilidad, aunque cuando se lee un titular relativo a ello se pueda pensar lo contrario.

El pronóstico de que los bancos centrales tengan que mantener una política monetaria más restrictiva -alimentado por los últimos repuntes de los precios de la energía y las alzas del petróleo- no es el único factor que guía al mercado de bonos.

Hay otro elemento que también tiene mucho peso en el mismo y está íntimamente ligado a la carrera por la inteligencia artificial. En estos momentos las grandes compañías tecnológicas están dedicando inmensas cantidades de dinero a financiar los avances en IA. Y para ello también están comprando bonos de deuda pública, lo que también tensa el mercado de renta fija.

Récords

Estas son las principales causas que han llevado a los bonos a tocar niveles límite. El interés bono de EEUU a 30 años acumula más de seis semanas por encima de 5%. Además, su rentabilidad se ha disparado hasta el 5,3%, máximos desde 2007.

Más de lo mismo entre las referencias europeas. La rentabilidad del bono alemán ha tocado máximos desde 2011 y el papel francés del mismo vencimiento ha alcanzado niveles que no veía desde 2008. En el plano nacional, el bono español a 10 años ha alcanzado máximos desde 2014.

Estas alzas tienen consecuencias. Tanto las familias como las empresas notan el aumento del coste de financiación que supone tener una deuda más cara. Pero también los Estados y los parqués de bolsa sufren el disparo de la rentabilidad de los bonos.

Como explica Antonio Castelo, analista de mercado de iBroker, que la deuda esté cara -especialmente en los bonos a tramo más largo- significa que a las familias les costará más caro endeudarse a largo plazo, lo que puede perjudicar al consumo.

En el plano empresarial, supone un mayor coste a la hora de financiar inversiones y esto limita los planes de las empresas a más largo plazo, que requieren de un mayor endeudamiento.

Para los Estados, tener una deuda más cara implica que "progresivamente resulta más caro financiar el déficit a medida que se renueva la deuda", tal y como señala Castelo a EL ESPAÑOL-Invertia.

En este sentido, Javier Cabrera, analista de XTB, explica que este incremento del gasto puede suponer "miles de millones" y advierte de que los Estados que tienen un déficit muy alto sufren más el repunte.

Y aquí Estados Unidos cobra un papel muy protagonista. Este jueves su deuda ha alcanzado por primera vez la barrera de los 40 billones de dólares. El pasivo de la mayor economía del mundo ha tocado dicha cota tras subir en 1,5 billones de dólares en lo que va de año. Sólo durante el segundo mandato de Trump ha crecido en casi 4 billones de dólares.

Bajo este contexto, el Tesoro de EEUU acaba de anunciar que redoblará las compras de bonos a largo plazo. Lo hace para buscar rentabilidad, pero esto también ha frenado ligeramente el repunte de la rentabilidad de los títulos de deuda.

El efecto del movimiento también se dejó sentir en los parqués bursátiles y Wall Street cerró en verde tras encadenar varias sesiones en negativo por la presión del mercado de deuda.

En este sentido, las consecuencias de una deuda cara en las bolsas se centran en valoraciones más exigentes por parte de los inversores. Castelo explica que esto sucede porque aumenta la rentabilidad que se puede obtener en activos considerados de menor riesgo, como los bonos.

Al mismo tiempo, aumenta la tasa utilizada para valorar los beneficios futuros de las compañías. Y esto suele afectar más a las empresas en crecimiento y a aquellas que ya de por sí tienen valoraciones exigentes, "porque una parte importante de su valoración depende de beneficios esperados a muchos años vista", sostiene el analista de iBroker.

Con todo, y pese a que pueda parecer que una deuda cara es sinónimo inmediato de malas noticias, esto no tiene por qué ser siempre así. Depende del motivo que haya provocado la subida de la rentabilidad de los bonos.

Castelo explica que si el interés de los títulos de deuda a largo plazo sube porque la economía está creciendo con fuerza puede ser asumible. Sin embargo, el escenario actual no proviene de dicho supuesto, por lo que se entra a una realidad más incómoda.

En ella, el futuro de la inflación -que acumula cinco meses presionada por el shock energético de la guerra en Irán- será determinante para guiar las decisiones de los bancos centrales en cuanto a la política monetaria, que a su vez serán claves para definir el rumbo de los intereses de la deuda soberana.