Estrecho de Ormuz.

Estrecho de Ormuz. Reuters

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Beneficios, liquidez, crédito, amplitud de mercado y tipos: qué guiará a las bolsas cuando 'pasen' de los titulares de Irán

Los mercados financieros han dejado de reaccionar 'minuto a minuto' a las noticias que llegan desde Oriente Próximo.

Más información: Las bolsas temen que la guerra en Irán se alargue pero su verdadera pesadilla es el bono de EEUU al 5% y la caída del yen

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Las claves

Las claves

Los mercados financieros comienzan a mirar más allá del conflicto en Oriente Próximo y el petróleo, centrándose en factores como la política monetaria y los resultados empresariales.

El temor a unos tipos de interés altos está impactando en la rentabilidad de la deuda y en las bolsas, mientras se acerca la próxima decisión del BCE y la Reserva Federal.

La liquidez y la fortaleza del dólar se mantienen como refugio ante la incertidumbre, desplazando a otros activos de riesgo.

Los analistas destacan la importancia de la amplitud de mercado y advierten sobre la fragilidad de depender solo de grandes tecnológicas para sostener las subidas bursátiles.

Los mercados financieros siguen materializando las noticias que llegan desde Oriente Próximo, aunque le añaden un matiz: cada vez son menos dependientes de una de las variables que más ha marcado el rumbo de las bolsas en las últimas doce semanas -los precios del petróleo- y empiezan a mirar más allá. Especialmente a las consecuencias adicionales de un crudo caro de manera sostenida.

La política monetaria es uno de los pilares fundamentales de este nuevo paradigma. Y el temor a unos tipos altos ya se ha dejado asomar en el tablero inversor materializado en el repunte de las rentabilidades de deuda, que a su vez, ha tenido un efecto casi inmediato en las bolsas provocando caídas -posteriormente revertidas- en los mercados.

Sin embargo, los analistas advierten: "No significa que el petróleo desaparezca del mapa, sino que las bolsas ya no reaccionan como si cada titular fuese el inicio de una crisis nueva". Es la conclusión de Antonio Castelo, analista de mercados de iBroker, que explica a este diario que la guerra ha durado lo suficiente como para ser incorporada en los precios.

En este sentido, Castelo también lanza otro aviso: la duración del conflicto no anula el impacto del mismo en los mercados, sino que transforma sus consecuencias. Y en este punto se desarrollan cinco distintos catalizadores sobre los que empezarán a girar los mercados cuando la guerra deje de marcar su 'minuto a minuto'.

Uno de ellos seguirá siendo los resultados empresariales. Y además se focalizarán en un segmento concreto: la inteligencia artificial. Las empresas tendrán que demostrar que aún con el conflicto de fondo -si no se llega a un acuerdo de paz en el corto plazo- y sus consecuencias plausibles en sus cuentas, tienen los márgenes suficientes como para constatar que hay un crecimiento real.

Sin embargo, cumplir la expectativa tampoco será suficiente. Algo que ya se vio la semana pasada con las cuentas de Nvidia. A pesar de que el gigante de semiconductores publicó que en su primer trimestre fiscal había aumentado sus beneficios un 210%, hasta los 58.321 millones de dólares, el resultado pareció pasar casi desapercibido en Wall Street. En la sesión consecutiva al balance, el Nasdaq apenas avanzó un 0,09%.

Otro de los factores determinantes para el mercado se enmarcará en la política monetaria que adopten los bancos centrales para hacer frente al incremento de la inflación. El temor a una subida del precio del dinero ya ha tenido sus consecuencias en la deuda. La rentabilidad del bono estadounidense a 30 años tocó la semana pasada máximos desde 2007 al repuntar hasta el 5,2%.

Tras ceder en las últimas sesiones mientras se avivaba la esperanza porque Estados Unidos e Irán llegaran a un acuerdo, el treasury a 30 años sigue moviéndose en el entorno del 5%. Un nivel que, a vista de Castelo, sigue indicando que "seguimos en una fase delicada" que no se cerrará mientras siga viva la duda sobre la inflación y el petróleo.

En este sentido, las fechas clave para certificar la actuación de los bancos centrales se acercan. El Banco Central Europeo (BCE) podría efectuar la primera subida de tipos del año el próximo 11 de junio. Un movimiento que ya descuentan muchos inversores.

El turno de la Fed será el próximo 18 de junio, y aunque su actuación no está tan clara -la primera liderada por Warsh- las actas de la última reunión revelaron que la Reserva Federal está más dispuesta de lo esperado a subir los tipos si fuera necesario.

El dólar y la liquidez serán otros de los condicionantes del mercado. Ante un shock como el provocado por la guerra en Oriente Próximo, los inversores se lanzan a buscar liquidez. Y en esta batalla por conseguir dinero efectivo y rápido, el dólar es el gran ganador. Aunque tiene un efecto rebote en los mercados fuera de Estados Unidos.

Si las amenazas persisten o se incrementan, los inversores suelen lanzarse a por billetes verdes y dejan atrás otros activos de riesgo. Si por el contrario, el miedo desaparece, tocará hacer un balance entre el mercado de divisas y el apetito por el riesgo.

Por último, hay un factor determinante para las bolsas sobre el que también concuerdan los estrategas de XTB: la amplitud de mercado. El pretexto es la condensación del rally bursátil en unos cuantos valores, especialmente en las grandes tecnológicas. Una realidad que aumenta la fragilidad del mercado "al depender demasiado de pocas compañías".

En este sentido, los analistas apuntan que si otros sectores -también afectados de forma más directa por el conflicto en Oriente Próximo- acompañan las subidas, como los industriales, las compañías de consumo o el mundo financiero, la recuperación será mucho más sana.