Kevin Warsh. Efe
Kevin Warsh, el candidato impulsado por Trump para sustituir a Jerome Powell al frente de la Fed, compareció este martes ante el Senado. En teoría, podría ser nombrado para dirigir el Banco Central en los primeros diez días de mayo.
Si llega, ¿qué tipo de presidente vamos a ver?
Trump espera de él bajadas de tipos más rápidas. El problema es que la inflación no se lo está poniendo fácil. El IPP de marzo salió mejor de lo esperado —4,0% frente al 4,6%—, pero sigue lejos de ser cómodo, sobre todo si veníamos de un 3,4%.
Además, aunque las tensiones en Oriente Medio han bajado un poco, el estrecho de Ormuz sigue prácticamente bloqueado, por lo que los problemas en las cadenas de suministro continúan y la presión inflacionaria no va a desaparecer pronto, lo que de momento parece ignorar el S&P 500.
En cuanto a Warsh, ante los senadores dejó claro que no es la marioneta de nadie y que coordinar los tipos con la Casa Blanca sería totalmente inapropiado. En la práctica, seguramente intentará moverse en ese equilibrio incómodo entre presiones políticas y credibilidad.
Ante los senadores dejó claro que no es la marioneta de nadie y que coordinar los tipos con la Casa Blanca sería totalmente inapropiado
La parte buena es que en la Fed las decisiones se toman de forma colegiada y a sus miembros no se les puede apartar fácilmente. El sistema está diseñado para evitar interferencias políticas directas, así que, sea quien sea el presidente, no debería convertir al banco central en una "marioneta" política.
¿Y qué pasa con la reducción del balance (QT)?
Aunque Warsh es partidario de reducir el balance, porque en teoría menos liquidez permitiría tener tipos más bajos sin meter presión a la inflación, la realidad es que el sistema ya se ha acostumbrado a vivir con dinero abundante. Y cada vez que se habla de retirar esa liquidez, los mercados se ponen nerviosos.
Resumiendo, Warsh dijo lo que tenía que decir para pasar el trámite del Senado. La pregunta es cuánto de ese discurso se va a mantener cuando tenga que tomar decisiones de verdad.
Si al final se guiara por los datos, para votar por una flexibilización de la política, primero tendrían que desaparecer los factores proinflacionarios, como que la situación en el estrecho de Ormuz vuelva a la normalidad. Por ahora, el mercado sigue confiando en que eso pase pronto… pero lleva semanas esperando y, en la práctica, no cambia mucho.
***Igor Kuchma es analista de Trading View.