Fachada de la Bolsa de Nueva York.

Fachada de la Bolsa de Nueva York. Europa Press

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Wall Street se olvida de la guerra y mira al futuro con la vista puesta en la IA mientras Europa sigue sin tener un motor claro

El S&P 500 ha superado por primera vez los 7.000 puntos y el Nasdaq ha firmado su mejor racha desde 2021 al subir 10 días consecutivos.

Más información: Los inversores descuentan el impacto bélico: la volatilidad y el miedo en los parqués vuelven a niveles previos a la guerra

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Las claves

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Wall Street deja atrás el impacto de la guerra en Irán y alcanza nuevos máximos históricos en el S&P 500 y el Nasdaq 100, impulsado por el optimismo en la inteligencia artificial.

Los analistas advierten sobre la fragilidad del mercado estadounidense, señalando riesgos como la subida de la deuda, resultados empresariales débiles y un posible repunte de la inflación.

Las bolsas europeas muestran mayor incertidumbre y carecen de un motor claro, con resultados dispares entre los principales índices y ausencia de catalizadores geopolíticos definidos.

El futuro de los mercados europeos dependerá de factores como la moderación de la inflación, políticas monetarias predecibles y un posible impulso estructural a través de inversión pública y programas estratégicos.

El impacto bursátil de la guerra en Irán se acabó para Wall Street. El parqué neoyorquino ha decidido escapar de la narrativa bélica y mirar al futuro. Y así lo certifican dos de sus principales índices.

El S&P 500 marcó este miércoles un nuevo récord. El selectivo que agrupa a las 500 empresas más grandes de Estados Unidos alcanzó por primera vez la cota de los 7.000 enteros y firmó nuevos máximos históricos a cierre de sesión en los 7.022,95 puntos.

El Nasdaq 100 también ha escrito un nuevo capítulo. El índice, tecnológico por naturaleza, ha igualado su mejor racha de la historia al sumar diez sesiones consecutivas cerrando en verde. Además también ha alcanzado techos históricos y ha fijado los máximos en los 26.204,58 puntos.

En el cuerpo del selectivo se enmarcan las tendencias que más expectativas generan en la Bolsa de Nueva York. Los inversores vuelven a mirar allí hacia la inteligencia artificial tras las recientes dudas generadas tanto por la propia tecnología como por los efectos que la guerra pudiera tener en sus costes.

Sin embargo, los analistas alertan de que el mercado se puede estar haciendo trampas a él mismo centrando las apuestas en la IA. Y en la propia explicación de este rally alcista están las causas.

"La bolsa estadounidense está aguantando muy bien porque el mercado confía en que los beneficios, sobre todo en tecnología, sigan siendo sólidos, y porque da por hecho que el impacto geopolítico será limitado", sostiene Antonio Castelo, analista de iBroker.

El problema es que las expectativas no se cumplan. Castelo cataloga el equilibrio actual como "frágil" y advierte de que si el petróleo vuelve a tensarse, la inflación repunta y la Fed tiene que mantener un tono más duro el mercado puede volver a tambalearse.

Las amenazas

Son algunos de los riesgos que podrían frenar el desempeño de Wall Street. Pero no los únicos. Hay otros vectores que también pueden desestabilizar a la bolsa neoyorquina.

Castelo identifica tres de manera clara: una subida adicional de las rentabilidades de la deuda, por el encarecimiento de los grandes valores de crecimiento que conllevaría; unos resultados por debajo de los exigentes pronósticos o un crecimiento menos sólido de lo esperado junto a un deterioro del crédito.

Por su parte, y dentro del parqué neoyorquino, el Dow Jones, selectivo en el que las compañías industriales son protagonistas, intenta seguirles el ritmo a las otras dos grandes referencias bursátiles.

Sin embargo, su esencia manufacturera le ha pasado más factura que al resto por el factor energético de la guerra y ahora intenta volver a niveles previos al conflicto en Oriente Próximo.

En el Viejo Continente

En los parqués europeos las cosas están mucho menos claras. Las principales bolsas del Viejo Continente han intentado aprovechar cada expectativa de fin de conflicto y han materializado dichas perspectivas en sólidas subidas.

Aunque ahora parecen no tener un eje claro que las guíe. Tanto es así que, en la sesión del miércoles, y de manera previa a los máximos de Wall Street, los parqués europeos se tiñeron prácticamente de rojo.

Sólo se salvó el Dax alemán, y por un ligero 0,1%. Todo a pesar de la tregua del crudo y el foco en las conversaciones de paz en Oriente Próximo.

Más de lo mismo en la jornada de este jueves. Y con otra anomalía. Los principales índices de Europa, que casi siempre han ido de la mano durante la guerra, se dividieron en el cierre de sesión.

Mientras el Dax alemán y el FTSE 100 británico conseguían escapar de las pérdidas, el Cac francés y el Mib italiano sí que veían el rojo en el panel de su cotización. También el Ibex 35. Con su -0,53% se posicionaba como el selectivo más bajista de Europa.

Es cierto que Donald Trump ha amenazado con volver a bombardear Irán si ambos países no consiguen llegar a un acuerdo. Aunque, por otro lado, Líbano e Israel han alcanzado un alto el fuego que acerca el fin del conflicto en la región.

Sin catalizadores claros en el contexto geopolítico, los analistas apuntan a otros valores que podrían guiar a las bolsas de Viejo Continente.

Desde XTB señalan tres: la moderación de la inflación, una política monetaria más predecible por parte del BCE y el impulso estructural de Europa.

"Si se materializan iniciativas como los eurobonos, el aumento de la inversión pública y programas estratégicos, podríamos ver una mejora del crecimiento potencial y este cambio de paradigma podría justificar una expansión de múltiplos", apuntan sus analistas.

En el otro extremo, los riesgos. Castelo señala como principales obstáculos para encarrilar una racha alcista "un petróleo alto durante más tiempo, el repunte de la inflación, la subida de las rentabilidades de deuda y una economía europea que vuelva a dar señales claras de enfriamiento".

Estos factores podrían frenar la recuperación y alejar a las bolsas europeas de la vuelta a una normalidad ya de por sí cargada de incertidumbre que han parecido rozar en algunas sesiones de las últimas semanas.