Logo de Revolut.

Logo de Revolut. Fernando Gutierrez-Juarez Europa Press

Mercados

La regulación y la reputación frenan las expectativas de la 'carrera a contrarreloj' de Revolut para su salida a bolsa

El CEO de la compañía, Nik Storonsky, planea el debut bursátil para el 2028.

El neobanco quiere saltar de manera simultánea a Wall Street y a la Bolsa de Londres.

Más información: Revolut planea una salida a bolsa en Londres y Nueva York mientras aspira ya a los 100 millones de clientes

Publicada
Las claves
Las claves

Revolut planea una doble salida a bolsa en el Nasdaq de Nueva York y la Bolsa de Londres para 2028.

La valoración esperada podría situarse entre 150.000 y 200.000 millones de dólares, aunque dependerá de su crecimiento y rentabilidad futura.

Factores como la regulación, la reputación y la evolución del mercado son claves para el éxito de la operación.

Una doble cotización aportaría ventajas estratégicas, pero también implicaría mayores exigencias regulatorias y de gobierno corporativo.

Revolut quiere salir a bolsa y, además, quiere hacerlo doblemente: en el Nasdaq neoyorquino y en la Bolsa de Londres. Así lo ha afirmado esta semana el CEO de la compañía, Nik Storonsky, en una entrevista en el diario francés Les Echos, aunque ya había manifestado en otras ocasiones el deseo de saltar al parqué.

Lo cierto es que el crecimiento de Revolut en los últimos años ha acelerado de manera exponencial. Y el sueño bursátil es uno más dentro de una lista de ambiciosos objetivos, como llegar a los 100 millones de clientes en 2028.

Es precisamente ese año en el que se estima que la fintech pueda saltar al parqué bursátil, según ya ha comentado en otras ocasiones Storonsky. Pero para que esto llegue a materializarse, Revolut tiene que sopesar varios obstáculos en el camino y descontar que su crecimiento seguirá siendo igual de bueno que el que ha mostrado en los últimos años.

Porque la salida a bolsa de Revolut tendrá que cumplir las expectativas. Y estas empezarán por su valoración.

Antonio Castelo, analista de mercados de iBroker, señala que un rango de entre los 150.000 y 200.000 millones de dólares (130.650 y 174.200 millones de euros) sería "razonable" para la compañía, aunque explica que hablar hoy de una valoración concreta para una salida prevista para 2028 tiene un "inevitable componente especulativo".

Como traslada el analista, fuentes de Reuters manejan referencias próximas a los 200.000 millones de dólares. Las previsiones del mercado se fundamentan en las últimas cuentas de la compañía.

Revolut aumentó sus ingresos en 2025 un 46% respecto al año anterior, hasta los 6.000 millones de dólares. El neobanco ganó un 57% y se anotó un beneficio operativo antes de impuestos de 2.300 millones.

Pero para salir a bolsa con una valoración que esté en la parte alta de la horquilla, es requisito indispensable "seguir creciendo a tasas elevadas, preservar márgenes y demostrar que puede expandir crédito y actividad bancaria sin deteriorar la rentabilidad ni aumentar excesivamente las necesidades de capital". Así lo traslada el analista de iBroker a este diario.

¿Y qué puede truncar este propósito? Pues en la identidad de Revolut está la respuesta.

"El principal riesgo para esa valoración sería que, al transformarse cada vez más de fintech en banco, el mercado le aplique múltiplos más próximos a los de una entidad financiera convencional", explica el analista. Es decir, que los inversores sean más estrictos con la entidad.

Hay otros factores que no sólo pueden rebajar las expectativas en la valoración. También pueden ralentizar el camino hacia el debut bursátil o, incluso, acabar con este sueño.

Castelo señala principalmente tres: evolución de las condiciones del mercado, regulación y reputación.

En cuanto a la primera, fijando la salida a bolsa para 2028, Storonsky descuenta que las condiciones que atraviese el mercado dentro de dos años serán lo suficientemente buenas como para encajar en ellas el estreno en bolsa de Revolut.

Por otro lado está la regulación. Revolut ha conseguido las licencias necesarias para operar en todos los países desarrollados a los que ha querido acceder.

Esto, por una parte, ha acallado las dudas sobre si sería capaz de convencer a los reguladores para conseguir estas licencias.

Pero, por otra, hace que la compañía sea cada vez menos una simple plataforma tecnológica y más un banco multinacional, lo que, a ojos de Castelo, "multiplica las exigencias de capital, compliance, prevención de blanqueo, controles internos y supervisión".

Y, por último, está el riesgo al que la fintech es especialmente sensible: las cuestiones relacionadas con la ciberseguridad, el fraude y la reputación.

De hecho, esta misma semana un hackeo al neobanco comprometió los datos de 680 clientes de la compañía, 25 de ellos en España. Y cualquier incidente de esta naturaleza próximo a una opv (oferta pública de venta) podría retrasar el salto al parqué o aplicar un descuento en la valoración inicial.

Hay otra cuestión a tener en cuenta en la futura salida a bolsa de Revolut y en ella radica el interés por las últimas declaraciones de su CEO.

¿Doble salida?

El consejero delegado del neobanco ha indicado que planea una doble cotización para la compañía, a ambos lados del Atlántico. Storonsky quiere saltar a Wall Street -y es su prioridad-, pero también quiere cotizar en la Bolsa de Londres.

"Desde el punto de vista estratégico tiene bastante sentido", señala Castelo. Para el analista, el Nasdaq neoyorquino aporta profundidad, liquidez y una base inversora mucho mayor.

Londres, por su parte, aportaría arraigo institucional y político en el mercado en el que Revolut nació y en el que tiene su sede.

Pero una doble salida a bolsa también tendría sus riesgos: mayor complejidad regulatoria, potencial fragmentación de la liquidez y exigencias superiores de gobierno corporativo.

Cambio de etapa

Con todo, salir a bolsa supondría un cambio de etapa para Revolut.

Una nueva era en la que 'ganaría puntos' para financiar adquisiciones, retribuir empleados y afrontar operaciones corporativas, pero que también le haría perder parte de la libertad que proporciona seguir siendo privada.