Una mujer camina frente a una pantalla que muestra  la cotización de las acciones de Evergrande.

Una mujer camina frente a una pantalla que muestra la cotización de las acciones de Evergrande. Lam Yik Reuters

Mercados

Desaceleración económica, caída de Evergrande y desplome bursátil: los retos de China en el Año del Dragón

Este puede ser el quinto año consecutivo de caídas para el Hang Seng. Cede un 5,7% desde que comenzó el ejercicio, en niveles similares a los de 2009.

30 enero, 2024 01:39

El próximo 10 de febrero China celebrará el Año Nuevo, aunque el país no tenga mucho que festejar en lo que a economía y mercados financieros se refiere. En este 2024, el Año del Dragón, el gigante asiático se enfrenta a la caída de Evergrande, al desplome de sus bolsas y a una, más que previsible, desaceleración económica.

La primera o la última ficha de este dominó, según se mire, es Evergrande. Este mismo lunes la justicia hongkonesa ordenó la liquidación de la promotora al fallar a favor de sus acreedores tras más de año y medio de aplazamiento.

El endeudado gigante inmobiliario ha sido incapaz de acordar un plan de reestructuración para su deuda offshore, como se conoce a los bonos emitidos en otros mercados. Más allá de las emisiones, el pasivo total de la compañía es de 330.000 millones de dólares (unos 304.327 millones de euros), según han publicado medios del país.

Una muerte anunciada

La de Evergrande ha sido una muerte anunciada. El gigante entró en impago hace más de dos años tras sufrir una crisis de liquidez por las restricciones impuestas por Pekín a la financiación de promotoras con un alto nivel de apalancamiento. Tras ello, tuvo que ser intervenida por las autoridades chinas.

Desde entonces, la otrora mayor promotora inmobiliaria de China ha estado tratando de deshacerse de activos consiguiendo la mayor cantidad de dinero posible mientras negociaba un plan para reestructurar su deuda.

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Se estima que Evergrande tiene todavía que terminar de construir y entregar viviendas vendidas sobre plano por valor de unos 604.000 millones de yuanes (77.557 millones de euros), según recoge Efe

Los últimos meses han sido especialmente turbulentos para la compañía: divulgó pérdidas superiores a 80.000 millones de euros desde 2021 y presentó una solicitud de bancarrota en Estados Unidos.

La entrada de un complejo de viviendas de Evergrande en Pekín.

La entrada de un complejo de viviendas de Evergrande en Pekín. Efe

A ello se suma que el pasado septiembre su fundador y presidente, Xu Jiayin, fue puesto bajo una especie de arresto domiciliario. Las autoridades chinas también han arrestado al vicepresidente de la filial de vehículos eléctricos del grupo y a varios empleados de su subsidiaria de gestión de patrimonio.

El balón sigue todavía en el tejado de las autoridades chinas. Algunos analistas plantean la duda de si el dictamen de la justicia de Hong Kong será reconocido por la China continental, donde el grupo tiene la mayoría de sus activos. Cabe recordar que el sistema judicial hongkonés está separado del chino en el marco de su estatuto de semiautonomía.

Problemas en el ladrillo

Pero Evergrande es sólo una de las víctimas, la mayor y más importante, de la crisis inmobiliaria que azota al país. Otras promotoras, como Country Garden y Sino-Ocean Group, también están en problemas. Una de las causas que explican la incertidumbre en torno al ladrillo chino es la propia política del Gobierno del gigante asiático.

En 2020 Pekín impuso medidas para limitar el acceso a financiación a aquellas promotoras que acumulasen un pasivo excesivo, superasen ciertos niveles de apalancamiento o no dispusieran de liquidez suficiente para hacer frente a las deudas a corto plazo.

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Esto hizo que múltiples firmas del sector se enfrentasen a una crisis de liquidez que se sumó a las restricciones aplicadas en aquellos años para enfriar el alto precio de las viviendas. Y entones llegó la Covid-19 y con ella el consecuente frenazo económico.

La política de 'cero covid' emprendida por China fue la última gota que colmó el vaso: el mercado inmobiliario se frenó. Para intentar revertir la situación, en los últimos meses los legisladores han aprobado medidas de apoyo al sector.

Desaceleración económica

Sin embargo, el mercado no está respondiendo. De hecho, la crisis inmobiliaria es uno de los grandes causantes de la aparente ralentización de la economía china. No en vano, se estima que su peso sobre el Producto Interior Bruto (PIB) ronda el 30%.

A pesar de que el crecimiento de China es inferior al de otros ejercicios, lo cierto es que el gigante asiático se expandió un 5,2% en 2023. La subida del PIB fue 2,2 puntos superior a la registrada en 2022, cuando los confinamientos y las restricciones por la pandemia todavía estaban vigentes. Asimismo, está por encima del 5% que había fijado como meta las autoridades chinas.

Sin embargo, las previsiones no son muy halagüeñas. Según estiman los economistas encuestados por Reuters, el crecimiento económico de China se desacelerará al 4,6% en 2024 y disminuirá aún más, al 4,5%, en 2025.

Estas estimaciones meten más presión a Pekín para implementar más medidas de estímulos ante las presiones deflacionarias y la caída en el mercado inmobiliario.

Años malos para las bolsas

A ambos problemas se suma el desplome de las bolsas. El CSI 300 -el índice que recoge el comportamiento de las 300 principales cotizadas de las bolsas de Shanghái y Shenzhen- acumula tres años consecutivos de caídas. En el primer mes de 2024 el descenso es del 3,7%, por lo que cotiza en torno a los 3.300 puntos, mínimos desde 2019.

Este puede ser el quinto año consecutivo en negativo para el Hang Seng, el selectivo en el que cotizan las 50 empresas más grandes y con mayor liquidez del parqué hongkonés. En lo que va de 2024 ya resta un 5,7% y, aunque se sitúa ahora en torno a los 16.000 puntos, hace pocas sesiones llegó a perder los 15.000 enteros. Se trata de niveles similares a los que se encontraba en 2009.

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Fruto del desplome bursátil, y según cálculos de Bloomberg a cierre de 2022, China sólo supone un 23,77% del índice MSCI de Mercados Emergentes. Es la representación más baja desde 2017, cuando se incluyeron las acciones de la China continental en el indicador.

"Dicha circunstancia refleja no sólo el pobre desempeño de este mercado, sino también la disminución en la posición de los inversores y las notables salidas de capital. El peso actual está aproximadamente 16 puntos porcentuales por debajo del máximo alcanzado en 2020", subrayan los expertos de Andbank en sus previsiones para 2024.

Una persona sale del edificio de la Bolsa de Shanghái.

Una persona sale del edificio de la Bolsa de Shanghái. Efe

No son sólo los inversores internacionales los que se amontonan poniendo órdenes de venta de valores chinos, si no también los inversores domésticos parecen haber perdido la confianza en su mercado. "Traders e inversores locales persiguen ahora comprar impulsivamente acciones japonesas como instrumento de protección", subrayan también desde Andbank.

Para intentar frenar la sangría bursátil, el regulador chino ha implantado diversas medidas. La última de ellas ha sido la suspensión de los préstamos de acciones restringidas, títulos cuya venta o transferencia están sujetas a determinadas condiciones.

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A pesar de que su traspaso tiene limitaciones, estas acciones sí se podían prestar a inversores que quisieran abrir posiciones bajistas sobre algún valor. Es a ellas, a las posiciones cortas, a las que el Gobierno chino quiere poner coto.

Asimismo, la Comisión Reguladora del Mercado de Valores de China (CSRC, por sus siglas en inglés) ha puesto en marcha un plan para regar el mercado con unos 141.000 millones de dólares en liquidez a largo plazo gracias a rebajar los requisitos de reserva para los bancos.

La CNMV china ya impuso restricciones a la venta de acciones por parte de fondos mutuos y agencias de valores en un intento por estabilizar el mercado.