La euforia por las renovables parece echar el freno. Al menos en lo que se refiere a las candidatas del sector a estrenarse en bolsa. Mientras algunas empresas retrasan sus planes para saltar al parqué, otras rebajan las expectativas de su debut y las ‘viejas’ jugadoras de la industria se reivindican como alternativa de inversión con menos riesgo y más potencial.

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Los retrasos en la implantación de los planes de reconstrucción pospandémica parecen estar en el origen de las sobrevenidas reticencias de los inversores, según varios analistas. Estas hojas de ruta para apuntalar la recuperación económica prometen en buena parte del mundo una lluvia de millones para acelerar la transición energética, pero la descarga de tan suculentos montantes todavía está lejos de consumarse.

En este sentido, la cuestión es que las valoraciones que se venían barajando últimamente en el sector, tanto para los proyectos como para las empresas, contaban con este factor de decidido impulso para su negocio como casi inminente. Ante la previsión de que la expansión que se estaba descontando para el corto plazo se convierta más en una cuestión de medio y largo desarrollo, los números comienzan a revisarse a la baja. Y, junto con ellos, el apetito del mercado.

El detonante final

Las alarmas, que algunos analistas venían tiempo señalando, se han activado definitivamente cuando este miércoles Ecoener anunció el retraso para su estreno como cotizada y rebajó drásticamente sus previsiones de captación de capitales en la operación. La puesta de largo llegará cuatro días después de lo previsto y por un volumen un 45% inferior al anunciado inicialmente.

Varios analistas son los que no dudan en señalar el “mal precedente” que este cambio de guion ha supuesto para el sector. Y es que la compañía gallega se había colocado como aventajada en el transitado camino que muchas firmas del sector vienen recorriendo desde hace meses con miras a su eventual estreno bursátil. Además, hasta ahora era la única que ya tenía fecha en el calendario para su puesta de largo junto a Opedenergy.

Ante estas circunstancias, el mercado vuelve a girarse hacia las ‘viejas’ renovables del parqué. Unas empresas que, tras haber sufrido algo de mal de altura en los primeros compases del año, vuelven a contar con el respaldo mayoritario de los analistas y hasta con potencial alcista para seguir alargando sus muchas veces abultadas gráficas.

Desde los mostradores de algunos de los brókeres más activos del mercado español confirman que en las últimas sesiones han ido percibiendo un creciente trasvase de apetito inversor hacia estas ‘viejas’ conocidas. Desde la espera por nuevas compañías con mucho potencial de crecimiento por delante, hasta el regreso a nombres con más trayectoria como Siemens Gamesa, Solaria o el grupo Acciona.

Coincidencias en la diferencia

A pesar de las muchas diferencias en el foco de su negocio, su estructura financiera y sus planes de expansión, los analistas consultados señalan elementos en común que las hace ahora más confiables para un creciente número de carteras. En primer lugar, destacan su mayor recorrido de negocio y la existencia de datos históricos que permiten un “mayor escrutinio por parte de los analistas”.

Este mayor seguimiento por la comunidad inversora se convierte en un factor clave. Mientras que las candidatas al debut llegan sin muchas más credenciales que una aproximación a sus últimas cifras anuales y la valoración de los bancos colocadores, las ‘viejas’ renovables cuentan con múltiples valoraciones objetivo y recomendaciones de consenso.

Compra y potencial alcista

Con estas premisas, cabe subrayar que actualmente los consejos de compra son mayoritarios entre estas cotizadas de energía verde. Y, por si fuera poco, los últimos descensos sufridos por temor a una sobrevaloración en el sector o al frenazo en sus planes de desarrollo han devuelto a muchas de ellas un potencial alcista que hace menos de dos meses amenazaba con agotarse.

Hoy por hoy, compañías como Solaria, Solarpack, Audax y Grenergy gozan de consejo de compra por parte de la mayoría de analistas que siguen su evolución. Incluso tras las dudas que en un primer momento generó el plan estratégico de la primera o la investigación que la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC) ha abierto contra la penúltima del grupo. Hasta su precio objetivo de consenso, su potencial va del 25% al 75%.

Para acabar, a los inversores con más recorrido en este sector no se les pasa por alto que las empresas más longevas cuentan además con una mayor implantación en varias de las economías que han prometido apostar fuerte por la transición energética. El contar ya con presencia a través de delegaciones comerciales o incluso filiales operativas en estos mercados los sitúa en una situación más ventajosa para empaparse de la lluvia de millones que, aunque más tarde de lo previsto, todo indica que terminará llegando.

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