El mercado nunca había estado tan polarizado entre bancos y tecnológicas. La brecha de valoración en bolsa entre ambos sectores sigue engordando en medio de la pandemia. Tanto que ya alcanza máximos históricos. Mientras el dinero sigue huyendo de los primeros, no deja de entrar en las segundas.

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A pesar de los esfuerzos de las entidades financieras por blindar sus balances frente a las previsiones más adversas por esta crisis del coronavirus, siguen siendo el sector más castigado en bolsa en lo que va de año. En el caso español, el índice sectorial bancario pierde un 52% desde enero, mientras que el Ibex 35 se deja un 30%, un porcentaje que ya de por sí lo convierte en uno de los indicadores más rezagados de toda Europa.

A escala continental, la brecha de la evolución en bolsa de ambos sectores es más que sensible. Mientras que el índice EuroStoxx 50 de referencia del Viejo Continente pierde un 16% desde enero, el EuroStoxx Banks cede un 45%. Mientras tanto, el EuroStoxx Technology puede presumir de una revalorización a contracorriente superior al 7%.

Citigroup vs. Amazon

Ni siquiera sus esfuerzos por generar rentabilidad en medio de un adverso escenario de tipos negativos, incluso acelerando fusiones, han animado las valoraciones del sector. En ambas orillas del Atlántico, la capitalización bursátil de varias entidades se queda sensiblemente por debajo de su valor contable.

En el caso español, algunos lo hacen incluso a menos de la mitad de su valor en libros. Entre los gigantes de la banca estadounidense, el peor parado es Citigroup, que apenas cotiza a un 51% de lo que afirman sus registros de contabilidad frente a una media sectorial que se queda en el 74%, según datos extraídos de Refinitiv.

Estas cifras tienen muy poco que ver con el 2.040% que marca una tecnológica tan beneficiada por el ‘Quédate en casa’ como Amazon. Dicho de otra manera, su capitalización de 1,55 billones de dólares es más de 3.000 veces el valor que reflejan los libros de cuentas de la propia gigante del comercio electrónico. Y, aunque tal sobrevaloración no es común, la media del sector alcanza un 418%.

La abultada brecha de valoración queda en evidencia también en la última edición de la Encuesta de Gestores de Fondos de Bank of America, considerado uno de los mejores termómetros del sentimiento inversor de las manos fuertes del mercado. El estudio recoge sin lugar a dudas que el diferencial está hoy en día en máximos históricos.

Evolución de la valoración de bancos frente a tecnológicas.

Un 40% neto de los más de 200 gestores consultados por el banco de inversión estadounidense considera que la banca está infravalorada. Se trata de la lectura más baja en toda la historia del estudio. En abril de este año, justo tras el golpe más duro de la epidemia de la Covid-19 a los mercados financieros globales, solo un 17% neto señalaba esta circunstancia.

En sentido opuesto, el porcentaje de grandes inversores que reconocen que las valoraciones del sector tecnológico están por encima de lo fácilmente justificable alcanza también máximos históricos: un 69%. Así lo recoge la encuesta de Bank of America en su edición de este mes de septiembre. En enero, cuando el coronavirus ya hacía estragos en la región china de Wuhan, solo un 43% neto de los preguntados advertían de esta situación.

Un vuelco acelerado

La consecuencia directa de estos dos máximos históricos en sentidos tan dispares resulta en una brecha tan amplia como nunca antes se había visto, lo que respalda las lecturas que arrojan las mediciones ya señaladas conforme al valor en libros de cada sector. No obstante, esta situación no se ha dado de la noche a la mañana, sino que es consecuencia de un progresivo cambio de tendencias de consumo y factores económicos.

Así se refleja del hecho de que la última vez que las tecnológicas estuvieron señaladas como infravaloradas fue en agosto de 2016. Para alcanzar la última vez que las manos fuertes del mercado señalaron que los bancos estaban sobrevalorados habría que remontarse hasta octubre de 2010.

Con estas premisas, se puede entender que este vuelco venía de lejos, pero se ha terminado acelerando con la irrupción del coronavirus. La incertidumbre económica reinante, la persistencia de los tipos de interés en mínimos históricos y el cambio de hábitos que han impuesto el confinamiento y las medidas de distanciamiento social han sido los catalizadores de esta situación que ha alcanzado proporciones récord.