Nunca antes la banca había vivido tan al día en bolsa. Las jornadas de fuertes subidas como las del lunes (con todas las entidades repuntando más de un 5%) se entremezclan con sesiones de pérdidas que evidencian que la confianza aún no ha retornado al sector. Y mucho menos a las puertas de una nueva ronda de resultados empresariales que se antoja crucial para determinar la evolución del negocio de aquí a final de año.

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Pese al repunte que las cotizaciones han experimentado especialmente desde mayo, las caídas siguen rondando el 40% de media en lo que va de año, que han dejado fuertes descuentos en las valoraciones del sector. En concreto, los seis bancos que cotizan en el Ibex 35 (Banco Santander, BBVA, CaixaBank, Bankia, Sabadell y Bankinter) cotizan con un precio sobre valor en libros de 0,45 veces de media.

Es decir, cotizan a un descuento medio del 55% respecto a su valor contable. Y la cifra sería más abultada de no ser por Bankinter, que ha recuperado buena parte de terreno en este sentido cotizando ya a 0,86 veces, lo que implica que su descuento se ‘limita’ al 14%, según datos de Refinitiv.

Falta visibilidad

Aunque todavía por debajo de su valor en libros, la entidad comandada por María Dolores Dancausa es la que presenta mejor aspecto en el sector en estos términos de relación precio/valor contable, frente al descuento del 60% al que cotiza, por ejemplo, Banco Santander. Por su parte, BBVA y CaixaBank lo hacen a 0,46 veces y 0,49 veces, respectivamente, mientras que Bankia y Sabadell siguen siendo los que mayor descuento presentan, del 75% y del 70%, respectivamente.

Las caídas en bolsa y los fuertes descuentos que aún persisten evidencian la incertidumbre sobre la capacidad de las entidades para generar ingresos y beneficios a medio plazo. Fuentes financieras explican que, además del miedo al lógico repunte de la morosidad por el coronavirus, “buena parte de las caídas en bolsa en el sector, también en Europa, corresponden a las dudas sobre su capacidad para recuperar crecimiento de beneficios y, por lo tanto, de dividendos”. Y no les falta razón. Las principales firmas de inversión internacionales se han apuntado recientemente a esta teoría.

BlackRock, por ejemplo, ha dado un giro a su estrategia de cara a los próximos meses siendo mucho más prudente respecto a la renta variable “ante la mayor incertidumbre sobre cuánto dinero van a ganar las empresas, quiénes serán los vencedores y perdedores de la crisis y qué nivel de dividendos se puede esperar de las compañías”. 

En este sentido, desde el gigante estadounidense apuntan a que sus equipos de selección ya no pueden mirar las oportunidades del sector bancario como un conjunto, a pesar de la red de seguridad que supone para la industria medidas ‘antimorosidad’ como las moratorias o las compras de deuda por parte del Banco Central Europeo (BCE).

Edificio de BlackRock en EEUU.

Ahora, sus especialistas deben ser mucho más cuidadosos a la hora de analizar entidad por entidad, así como la exposición de las mismas a los distintos sectores más o menos afectados por la pandemia, para determinar si, en el medio plazo, serán capaces de generar el suficiente capital como para recuperar el pago del dividendo anterior a la crisis.

Otras firmas como Credit Suisse también se han pronunciado en este sentido. La firma suiza ha arrebatado al Santander su recomendación de ‘sobreponderar’ para dejarla en ‘neutral’, recortando también su precio objetivo de 3,4 a 2,7 euros por acción, respecto a los 2,27 euros que la entidad ronda actualmente. Su perspectiva apunta a que la entidad solo podrá recuperar el pago de dividendos en 2021 (pagaderos al año siguiente), al igual que BBVA. En contra, sitúa a CaixaBank como la mejor posicionada para reiniciar los pagos de 2020, pagaderos el próximo año.

Retribuciones, liquidez y solvencia

Los analistas de Barclays también señalan a la entidad como la mejor preparada para ello, mientras que algunas firmas estadounidenses, como JP Morgan, ya han advertido de la menor visibilidad en la estrategia de las entidades europeas, incluyendo las españolas, en este sentido, después de comprobar cómo los bancos del otro lado del charco han presentado planes específicos en materia de retribución tras los test de estrés realizados por la Reserva Federal, en la que el organismo limitó, siguiendo al BCE, los pagos de este año en el sector.

Los expertos coinciden en que las valoraciones actuales reflejan en parte este temor a unas cuentas que no sean lo suficientemente sólidas para aguantar, al menos como se esperaba en un principio, el golpe de la crisis. Los analistas de Bankinter recuerdan, no obstante, que el sector afronta el coronavirus en buenas condiciones de liquidez, solvencia y relajación regulatoria y, a su juicio, “con unos múltiplos de valoración cerca de mínimos con los que es probable que veamos rebotes puntuales en las cotizaciones tras el varapalo del año”.

Aun así, mantienen su recomendación de evitar, al menos de momento, el sector bancario ante la “elevada presión en márgenes con tipos bajos hasta 2023, un coste del riesgo al alza con mayores provisiones en 2020 y 2021 y su baja rentabilidad (RoE)”. Insisten especialmente en este último punto, recordando que la Autoridad Bancaria Europea (EBA) calcula que apenas el 60% de las entidades cubre el coste del capital exigido por los inversores antes de la crisis.

Cómo no, otro de los factores que engordan la caja de dudas de los analistas de Bankinter es “la suspensión y el retraso en el pago de dividendos para contrarrestar el impacto en capital del Covid-19”, ante el esperado aumento de provisiones y del deterioro de valor y activos ponderados por riesgo.