Fumata blanca definitiva. Los consejos de Bankia y Caixabank han aprobado su fusión para crear el mayor banco de España por activos. Según los hechos relevantes remitidos por ambas entidades a la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) mañana viernes, 18 de septiembre, el presidente de Bankia, José Ignacio Goirigolzarri, y el consejero delegado de CaixaBank, Gonzalo Gortázar, presentarán ante analistas e inversores la operación en un acto en Valencia. 

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Antes de la presentación, las entidades remitirán a la CNMV la información correspondiente, así como la documentación que se utilizará en la presentación.

Las negociaciones, que empezaron a fraguarse hace meses y que el 3 de septiembre saltaron a la palestra (antes de lo que hubiesen querido las entidades, según explican fuentes consultadas), han llegado a buen puerto tras muchos 'tira y afloja' entre las partes para ver cómo se repartían la tarta accionarial.

El grupo resultante creará un gigante bancario de más de 600.000 millones de euros por activos, líder en el segmento de crédito y depósitos, con una cuota de mercado que sobrepasará el 22% en España.

El banco también será número uno en gestión de fondos, uno de los pilares más fuertes en la maltrecha generación de ingresos del sector en los últimos años. La integración de CaixaBank Asset Management y Bankia Fondos dará lugar a una macrogestora con casi 65.500 millones de euros en activos. 

La sede del nuevo banco estará en Valencia, con sedes operativas en Madrid y Barcelona. Los sillones del consejo están ocupados por 15 miembros, entre independientes, dominicales y los ejecutivos que ocuparán Gonzalo Gortázar como consejero delegado de la entidad y José Ignacio Goirigolzarri, presidente ejecutivo.

Según adelanta 'El Confidencial', el actual presidente de Bankia tendrá bajo su mando las áreas de auditoría interna, así como la secretaría general y el área de comunicación. En este sentido, los directivos de CaixaBank serán los que tengan la mayor parte de las competencias de negocio, con Gortázar como responsable de las áreas de riesgos y la relación con el Banco Central Europeo (BCE)

Ajustes

Más allá de la ecuación de canje y la gobernanza, uno de los puntos más espinosos de la operación es el fuerte plan de reducción de costes que deberá llevar a cabo la entidad, ante la imposibilidad de mejorar sus ratios vía ingresos en un entorno de tipos de interés en mínimos que afecta a todo el sector.

Según las últimas cuentas semestrales de ambas entidades, Bankia cuenta con 2.267 oficinas y 15.947 empleados, mientras que las cifras en CaixaBank son de 4.460 y 35.589, respectivamente. En total, 6.727 oficinas y 51.534 empleados.

Para hacerse una idea de la dimensión, y tras los ajustes de los últimos años, Banco Santander cuenta en España con 3.222 oficinas y 27.261 empleados. 

Es decir, para equipararse a los otros dos grandes bancos del país, la red de sucursales de la entidad resultante de la fusión debería reducirse a casi la mitad. Y la gran banca de inversión calcula que se podría asumir el coste de despedir a entre el 50% y el 75% de la plantilla de cada oficina que eche el cierre finalmente. Por no hablar de la duplicidad de los servicios centrales, que de dos tendrán que pasar a uno.

Los sindicatos auguran negociaciones largas y duras, pero confían, por experiencias anteriores, en un buen pacto para los afectados. Algo que ahora puede encontrar un obstáculo con los planes del Gobierno de frenar las prejubilaciones, figura clave en la reducción de plantillas de los grandes bancos en los últimos años. 

Lo que parece claro es que la entidad no tendrá que realizar una ampliación de capital para asumir estos costes de reestructuración, que se pagarán con los cerca de 8.000 millones de euros del badwill (fondo de comercio negativo).