Recreación del aspecto final que tendrá el Benito Villamarín. Sevilla
Tres multinacionales extranjeras compiten para gestionar el futuro hotel del estadio del Betis
El club recibe con cierta "sorpresa" el elevado interés internacional y espera ya las ofertas de las tres firmas que han llegado a la fase más avanzada.
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Las obras de remodelación del estadio del Betis, que desarrolla Acciona y que les permitirá aumentar capacidad hasta los 60.000 espectadores e ingresos, se disponen a afrontar el siguiente hito: elegir al operador hotelero que se instalará en el futuro edificio anexo.
Es una de las grandes novedades y está todo ya bastante avanzado. Tanto que el Betis espera en cuestión de semanas la recepción de ofertas de las grandes grandes multinacionales extranjeras que han llegado a la fase final de selección, en la que cerca de una decena de pretendientes se han acercado al club sevillano.
Todos internacionales, algo que ha sorprendido en cierta forma al equipo hispalense. Su previsión es que antes del verano se elija quien será el operador de este hotel, que ocupará el 80% del nuevo e inédito edificio que se levantará anexo al estadio.
Sea quien sea el vencedor, se espera que se convierta en inquilino de las instalaciones durante al menos 25 años, en consonancia con lo habitual en este tipo de operaciones. También se baraja que la firma ofrezca unos servicios de categoría cuatro estrellas plus.
Su llegada también puede influir en otros aspectos del edificio anexo, como a qué se destinará el espacio restante a repartir. Por ahora se barajan diferentes opciones, desde clínicas especializadas, por ejemplo de estética, hasta negocios que presenten sinergias, por ejemplo de fashion sport.
El Betis quedará en control en todo caso de las zonas comunes, además de alzarse como casero del futuro operador hotelero, que se convertirá inevitablemente en una de las nuevas fuentes de ingresos del club, y clave por tanto para amortizar el coste de su faraónica obra.
Obras acabadas para la temporada 2028/29
Mientras, el Benito Villamarín se encuentra inmerso en la primera fase de las obras, que consisten en la instalación de pantallas y contención. Por ahora se excava un profundo cajón de hormigón que contenga el nuevo parking y, precisamente, la estructura del edificio anexo.
Con estas mejoras, el estadio del Betis sumará un total de 900 plazas de aparcamiento. Cuando esta fase concluya, previsiblemente al principio de otoño, comenzará la segunda y de mayor envergadura: levantar el edificio anexo y una nueva grada de preferencia.
Es esta otra parte clave, porque incluirá los asientos VIP, con los que también se espera aumentar considerablemente los ingresos. Las obras también contemplan una cubierta que se ha convertido en un desafío por el alza de los precios del acero.
Cuestión compleja, porque en el proyecto original la cubierta representaba el 30% del presupuesto. Ahora se trabaja con Acciona en un proceso colaborativo para ajustar esos números con otros materiales y 'sujetar' el coste del nuevo estadio en unos 170 millones de euros, cifra que se eleva hasta los 270 millones si se incluyen gastos adicionales, que van desde costes financieros a los nuevos marcadores.
El Betis tiene como previsión regresar a su estadio para la temporada 2028/29, por lo que es consciente de que debe tener todas estas cuestiones resueltas –el coste definitivo y la financiación– antes de que acabe este año.
Ahí dirigirán su mirada después de cerrar el hito del futuro hotel. Lo que tienen claro es que estamos ante un project finance: el dinero que se pida para construir el nuevo Benito Villamarín se pagará con una parte de los ingresos extra que genere el recinto durante al menos un cuarto de siglo.