Imagen de archivo de aviones de Iberia.
Detrás de los despidos de Iberia, Lufthansa o American Airlines: la IA y los costes laborales amenazan a la industria aérea
Las aerolíneas internacionales han anunciado recortes de más de 7.500 puestos de trabajo en sus plantillas.
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Iberia es la última gran aerolínea que ha anunciado un Expediente de Regulación de Empleo (ERE) para casi 1.000 empleados. En su caso, es a petición de los sindicatos, pero también parte de la necesidad de la aerolínea de transformar los perfiles para adaptarse al plan estratégico del futuro.
Y es que la industria de la aviación, al igual que el resto, está cambiando muy rápido por tres razones: la irrupción de nuevas tecnologías, el aumento de los costes laborales y un entorno económico marcado por la incertidumbre.
Un cóctel que deja una avalancha de despidos anunciados entre 2025 y 2026: Southwest Airlines comunicó la eliminación de 1.750 empleos, Lufthansa recortará 4.000, Air Canada eliminará 400 y American Airlines también avanzó recortes, aunque sin detallar la cifra.
Gran parte de los despidos al otro lado del charco se centran en puestos corporativos o de gestión, tal es el caso de Southwest, American o Air Canada.
Pero en Europa la casuística varía un poco. En el caso de Lufthansa, sus recortes se explican por la irrupción de la IA.
El grupo alemán suprimirá unos 4.000 puestos de trabajo en áreas administrativas en todo el mundo hasta 2030.
La compañía considera que los profundos cambios por la digitalización y el uso cada vez mayor de la inteligencia artificial aumentarán la eficiencia en muchas áreas y procesos. De ahí que prescinda de personal administrativo.
Aviones de Lufthansa en el aeropuerto de Fráncfort
La lógica, por tanto, es reducir estructura fija para mejorar márgenes, sin tocar inicialmente los colectivos directamente productivos (pilotos y TCP), según fuentes del sector.
Esa lógica no es la que se da en Iberia. La aerolínea española ha iniciado un ERE para 996 trabajadores de tierra y vuelo. Supone el 9,4% de la plantilla.
Si bien es cierto, su caso es más excepcional. El proceso de ajuste se ha iniciado a petición de los trabajadores y busca adaptar la plantilla a los nuevos perfiles de la aviación. Su adscripción es voluntaria.
También hay otros casos como el de Jetstar Asia, la aerolínea de bajo coste del Grupo Qantas, que cesó definitivamente sus operaciones el 31 de julio de 2025.
Su cierre supuso el despido de 500 empleados.
En total, hablamos de más de 7.500 puestos de trabajo que se han recortado o se recortarán en los próximos años en la industria aérea.
Coste laboral
Detrás de los ajustes de plantilla también se esconde un coste laboral cada vez más elevado.
Según la Asociación Internacional de Transporte Aéreo (IATA), los costes no ligados al combustible subirán a unos 729.000 millones de dólares en 2026 (6.366 millones de euros), con el coste laboral como mayor componente (28% del total).
Los salarios han crecido más rápido que la productividad en un contexto de mercados laborales tensos y con problemas de operación, de modo que muchas aerolíneas buscan ahora "corregir el sobredimensionamiento" de 2022‑2024.
A esto hay que sumar también que nos encontramos en un entorno macroeconómico más débil y marcado por la incertidumbre, la menor confianza del consumidor y la cautela en el gasto en viajes.
Imagen de archivo de un avión.
Eso hace que las compañías aéreas busquen ser más eficientes.
Y no hay que olvidar que los conflictos siguen afectando a las aerolíneas. Los cierres del espacio aéreo y el desvío de rutas por razones políticas y de seguridad limitan las operaciones y reducen la eficiencia.
Es algo que ahora se puede ver con el conflicto en Oriente Medio, pero hace poco la situación era parecida en Cuba o Venezuela.
Y aunque la propia IATA estima beneficios globales positivos de 41.000 millones de dólares (35.800 millones de euros) en 2026 para la industria de la aviación, los márgenes siguen siendo muy estrechos (3,9%).