Sede de Digi en Madrid.

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Tecnología

Digi paralizó su salida a bolsa tras constatar una bajada considerable en su valoración y en el interés de los inversores

La inestabilidad bursátil de la guerra dinamitó las previsiones de comienzos de año de la operadora de telecomunicaciones.

Más información: Digi congela su salida a bolsa ante las dudas del mercado y a la espera de que se aclare la incertidumbre por la guerra

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Las claves

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Digi ha paralizado su salida a bolsa debido a la bajada en su valoración y al menor interés de los inversores.

El deterioro de las expectativas y la guerra de Irán han sido factores clave en la decisión, con una valoración que cayó hasta un 28% respecto a estimaciones anteriores.

El interés de los inversores por adquirir una parte minoritaria de la compañía fue menor de lo esperado, en un contexto de menor apetito por empresas de telecomunicaciones.

Digi necesita capital para financiar su crecimiento y estudia alternativas como una ampliación de capital de hasta 200 millones de euros tras no concretarse la salida a bolsa.

La operadora de telecomunicaciones, Digi, confirmó este jueves que ha paralizado su esperada salida a bolsa, como adelantó EL ESPAÑOL-Invertia hace un mes.

En el sector de los fondos de inversión confirmaron a este diario que la compañía mantenía sus planes de salir al mercado para buscar financiación, pero que ya no había plazos y que se buscará la mejor ventana de oportunidad en el futuro,

Y así ha sido. Según señaló un portavoz a diferentes agencias de noticias, la decisión se ha tomado en consideración a "las condiciones de inestabilidad del mercado". En definitiva, por el impacto de la guerra de Irán en la operación.

Como ha podido confirmar este periódico, efectivamente la guerra de Irán ha sido la causa principal, pero no por su impacto directo en los mercados, sino que por el deterioro que ha generado en las expectativas que tenía la compañía con la operación. Y su comparación con las previsiones que se tenían a comienzos de año.

De hecho, las fuentes de mercado consultadas sostienen que las últimas exploraciones ya hablaban de una valoración total (enterprise value) de entre 1.500 y 1.800 millones de euros.

Esto suponía una bajada considerable respecto de la estimación que se tenía a finales del año pasado, cuando incluso se llegó a hablar de hasta 2.500 millones de euros.

Esto indica que las previsiones bajaron en -al menos- 700 millones, un 28% por debajo de las valoraciones más optimistas que se tenían pocas semanas antes de que estallara la guerra. Un periodo de optimismo en el que incluso se puso fecha a la salida: finales de abril.

Del mismo modo, este diario ha podido constatar que esta caída en la valoración inicial fue de la mano de un escaso interés por comprar acciones de la compañía en el mercado.

La versión oficial es que "la respuesta de los inversores fue muy positiva, reconociendo el valor del proyecto de crecimiento de la compañía y la estrategia que está desplegando en España".

Aunque advirtieron que "se continuará monitorizando la evolución del contexto global y los mercados de capitales para evaluar la posibilidad de una potencial transacción", dijo un portavoz de la compañía.

Sin embargo, las fuentes consultadas indican que el interés de inversores por adquirir una parte minoritaria de la compañía -entre un 20% y un 25%- resultó ser mucho menor que lo esperado hace unos meses.

Y esto no se produjo solo por la guerra. También hay que considerar que en los últimos meses ha caído el apetito por las compañías de telecomunicaciones. Por los problemas que están teniendo en todos los mercados del continente y por las dificultades para mejorar sus márgenes y aumentar sus ingresos.

Por otro lado, pese a que Digi ha mostrado una velocidad de crecimiento sin comparación en el mercado español, sus problemas para prolongar su modelo de bajo coste en el tiempo generan dudas entre los inversores.

Futuro de Digi

La compañía necesita nuevos recursos para seguir invirtiendo después de vender parte de sus redes fijas. El reto es sostener ese crecimiento sin que se erosione la rentabilidad, pero sus actuales márgenes siguen siendo muy ajustados si siguen manteniendo su promesa de no subir precios.

De hecho, en el mercado se preguntan ahora cómo Digi financiará su ambicioso plan de crecimiento. Necesita capital fresco para solventar su capex (inversión) y sostener el despliegue de red en un entorno de márgenes comprimidos.

Y sin los 800 millones que esperaba sacar en su salida a bolsa, tienen pocas opciones.

En su último Capital Market Day, la compañía confirmó que estudiaba realizar una ampliación de capital de entre 150 y 200 millones de euros en el marco de esta salida a bolsa que no confirmó, pero tampoco negó.

Opciones de la OPV

El consejero delegado en España, Marius Varzaru, indicó en ese momento que la decisión todavía no estaba tomada, pero que dentro de las posibilidades de ejecución se incluía la citada ampliación (OPS) y la venta en el mercado secundario de los títulos ya existentes (OPV).

En este mismo encuentro, Varzaru ya adelantó que había que tener en cuenta el impacto de la guerra en la salida a bolsa, pero entonces solo habían pasado cinco días del inicio del conflicto. Pero dos semanas después, la decisión de retrasar la operación ya estaba tomada.