Ángel Escribano, presidente de Indra.

Ángel Escribano, presidente de Indra. Indra

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Ángel Escribano, del pequeño taller familiar al pulso con el Gobierno por el futuro de Indra

Tras las presiones del Gobierno, ha dimitido como responsable de Indra en un consejo de administración extraordinario este miércoles.

Más información: Indra nombra a Ángel Escribano como nuevo presidente tras la marcha de Murtra a Telefónica

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Las claves

Ángel Escribano, fundador de un pequeño taller familiar en Coslada, llegó a presidir Indra en enero de 2025, tras convertirse en el segundo mayor accionista del grupo.

Su mandato en Indra ha durado poco más de un año, marcado por tensiones con la SEPI y el Gobierno, que finalmente forzaron su dimisión tras una pérdida total de confianza.

El intento de Indra de adquirir la empresa familiar de Escribano, EM&E, fue bloqueado por el Gobierno, lo que desencadenó su salida de la presidencia.

Durante la gestión de Escribano, Indra experimentó un crecimiento significativo en ingresos y beneficios, y presentó el plan estratégico 2024-2026 para convertirse en referente internacional en defensa.

Cuando Ángel Escribano fundó en 1989 un pequeño taller en Coslada (Madrid) junto a su padre y su hermano Javier, probablemente no se imaginaba que acabaría presidiendo el mayor grupo español del sector de la Defensa, Indra. El consejo de administración de Indra le eligió como presidente en enero de 2025, en un momento crucial para la industria por los conflictos en Ucrania u Oriente Próximo.

Sin embargo, su periplo al frente de Indra ha durado poco más de un año. Escribano ha presentado su dimisión en el consejo de administración extraordinario que la compañía ha celebrado este miércoles.

Dimite tras varias semanas de constantes presiones de la SEPI para ello. Es decir, del Gobierno. La pérdida de confianza de Moncloa en Escribano es absoluta y no ha parado de buscar apoyos para su destitución.

Y pese a haber perdido el pulso en tres ocasiones, finalmente ha encontrado la forma de forzar su salida: amenazar con ahogar a la empresa familiar del todavía presidente de Indra.

Junto a José Vicente de los Mozos, consejero delegado de Indra (quien parece que sí que permanecerá en la compañía y que cuenta con el favor del Ejecutivo), ha tenido la tarea de implementar el plan estratégico 2024-2026 Lead the Future, presentado en marzo de 2024.

Un proyecto con el que la compañía aspira, entre otros objetivos, a pasar de ser un actor nacional en el campo de la defensa a convertirse en un referente "internacional".

Para Ángel Escribano transformar una compañía y hacerla más grande no era algo nuevo. El taller familiar que los Escribano abrieron en Coslada hace 36 años en nada se parece a la empresa que presidía en 2024.

Escribano Mechanical & Engineering, rebautizada recientemente como Grupo EM&E, factura alrededor de 300 millones de euros, tiene más de 1.300 empleados y está presente en 25 países.

Pero es que ni siquiera su actividad es la misma. Mecanizados Escribano, que nació después de que el padre de Ángel y Javier fuera despedido de su empresa por la crisis industrial que atravesaba entonces España, se dedicaba a la fabricación y reparación de maquinaria industrial de bienes y servicios, como carretillas elevadoras.

No fue hasta finales de la década siguiente cuando empezaron a trabajar en el sector de la defensa y la aeronáutica. Su primer cliente en este campo fue otra empresa de Coslada, Construcciones Aeronáuticas (CASA), hoy conocida como Airbus Space & Defence.

Aún siguieron unos años más fabricando componentes mecánicos para terceros. Pero en 2011 decidieron cambiar su modelo de negocio y llevaron a cabo una integración vertical de capacidades de ingeniería y producción, fomentando la soberanía tecnológica de sus soluciones y sistemas de Defensa y Seguridad.

La compañía familiar siguió haciéndose cada vez más y más grande y aumentando su grado de especialización hasta convertirse en lo que hoy es EM&E Group: una empresa que diseña, desarrolla y fabrica sistemas complejos de defensa, como son las estaciones de armas de control remoto, sistemas electroópticos y kits de munición guiada.

Su sede principal está ubicada en Alcalá de Henares, localidad madrileña situada a unos kilómetros de aquel primer taller de Coslada. Allí tienen cinco edificios que suman más de 45.000 metros cuadrados, además de 80 hectáreas en el antiguo polvorín de El Viso. Pero también cuentan con un edificio de fabricación y oficinas de 23.000 metros cuadrados en Córdoba y otro de 11.000 metros cuadrados en Binéfar (Huesca), así como presencia en Cádiz, Asturias y Valencia.

Durante estas más de tres décadas, Ángel Escribano ha trabajado en casi todas las áreas operativas de la empresa, completando su formación en diferentes departamentos de la misma. Desde la operación de máquinas CNC, hasta la gestión comercial de la compañía pasando por diferentes labores de planificación de operaciones y de gestión de calidad.

Indra

Durante la pandemia de la Covid-19 su nombre llegó a aparecer en las páginas de los periódicos después de alcanzar un acuerdo con Hersill para fabricar sus respiradores en un momento en el que la escasez de estos dispositivos se había convertido en un problema ya no sólo en España sino también a nivel global.

Pese a todo ello, cuando en mayo de 2023 comunicaron a la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMV) habían comprado algo más de un 3% de Indra en una operación valorada en más de 65 millones de euros, Escribano seguía siendo una empresa desconocida para mucha gente.

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, junto Ángel Escribano y Javier Escribano, entre otras personas, durante a un visita a la empresa de respiradores Hersill en abril de 2020.

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, junto Ángel Escribano y Javier Escribano, entre otras personas, durante a un visita a la empresa de respiradores Hersill en abril de 2020. Pool Moncloa

Entonces ya dejaron claro que su intención era seguir ganando peso en el accionariado de Indra y se marcaron como objetivo llegar al 10%. Tardaron casi seis meses en dar un primer paso hacia esa meta. En noviembre de 2023 comunicaron que ya eran titulares del 8% de la compañía, convirtiéndose en su segundo mayor accionista tras el Estado.

Pese a ello, aún tardaron varios meses en solicitar el asiento en el consejo de administración al que tenían derecho por su participación. Decidieron esperar a la convocatoria de la siguiente junta general de accionistas, que se celebró el 27 de junio de 2024. Ese día, Javier Escribano era ratificado como consejero dominical.

En diciembre, el Grupo EM&E anunció que había comprado otro 6,3% de Indra, elevando su participación hasta el 14,3%. Un porcentaje que supone la mitad que el 27,99% de la Sociedad Estatal de Participaciones Industriales (Sepi), pero que estaba muy por encima del de otros accionistas de referencia como Sapa Placencia (7,94%) o Amber Capital, el fondo de inversión británico fundado por Joseph Oughourlian (7,24%).

De nuevo, los Escribano decidieron esperar para solicitar el segundo consejero que ya les correspondía. La inesperada y precipitada salida de Marc Murtra para convertirse en presidente de Telefónica dejó un hueco en el consejo. Y no uno cualquiera, sino el de presidente.

Con el apoyo del Gobierno, llegó el turno de Ángel Escribano, quien ya formaba parte de los consejos de Sistema de Misiles de España (SMS) y Tess Defence, dos empresas participadas por Grupo EM&E, pero había delegado en su hermano Javier la representación de la compañía familiar en Indra.

Bajo su mando, y siempre gracias al auge que está viviendo el sector de la defensa, el crecimiento del negocio de Indra ha sido notable. El beneficio neto llegó a los 436 millones de euros en 2025, un 57% anual más. Todo ello con unos ingresos que superaron los 5.500 millones, con previsiones de batir los 7.000 millones en 2026.

La última fase del mandato de Escribano ha estado marcada por la polémica. El consejo de administración dio luz verde a finales de año a adquirir la empresa de su familia, EM&E.

Sin embargo, la operación se truncó por la oposición del Gobierno. De hecho, tras intentar esta compra, el directivo perdió la confianza del Ejecutivo, que es el principal accionista de Indra.

Estas presiones (orquestadas por Manuel de la Rocha, jefe de la Oficina Económica de Presidencia de Gobierno) son el principal ingrediente de la dimisión de Escribano.