Un conjunto de satélites de Starlink a punto de ser puestos en órbita por SpaceX

Un conjunto de satélites de Starlink a punto de ser puestos en órbita por SpaceX SpaceX Omicrono

Tecnología

La nueva conquista del espacio: el año en el que Amazon plantará cara a Musk y tu móvil podrá conectarse a un satélite

Los primeros servicios comerciales de D2C podrían llegar a España en 2026, ejercicio en el que Amazon activará su constelación de satélites.

Más información: Amazon espera activar Kuiper en 2026: el gran rival de Starlink comenzaría a funcionar en Australia

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Las claves

Amazon lanzará su servicio de internet por satélite Amazon Leo en 2026, con el objetivo de desplegar 3.200 satélites y competir directamente con Starlink de SpaceX.

SpaceX, líder actual del sector con su constelación Starlink de más de 8.000 satélites, planea seguir creciendo y estudia salir a bolsa en 2026 para financiar su expansión.

Europa impulsa proyectos como IRIS² y Eutelsat OneWeb para no quedarse atrás, aunque sus servicios no estarán disponibles antes de 2028-2030.

En 2026 se prevé la llegada comercial en España del servicio D2C, que permitirá a los móviles conectarse directamente a satélites, revolucionando la conectividad en zonas rurales y de difícil acceso.

El primer satélite en órbita baja terrestre (LEO, por sus siglas en inglés) fue lanzado por la Unión Soviética el 4 de octubre de 1957: Sputnik 1. Sin embargo, no ha sido hasta bien entrado el siglo XXI cuando han empezado a revolucionar los servicios de conectividad y se ha creado toda una industria en torno a ellos que está llamada a explotar en los próximos años.

Aunque los satélites LEO ya permiten ofrecer servicios de Internet fijo, especialmente en zonas rurales y remotas, el próximo paso será que un teléfono móvil convencional se pueda conectar directamente a ellos. Es lo que se conoce como D2C (siglas de la expresión inglesa direct to cell). Un servicio que podría lanzarse comercialmente en España en 2026.

Todos estos avances han estado liderados por una compañía: SpaceX. La empresa fundada por el multimillonario Elon Musk, también dueño de Tesla o X (Twitter), lanzó en 2019 los primeros 60 satélites de Starlink, marca con la que opera comercialmente. En poco más de seis años, ha construido la mayor constelación del mundo, con más de 8.000 dispositivos.

Esto supone una revolución respecto a lo desarrollado por sus predecesoras en este campo, como Iridium o GlobalStar, cuyas constelaciones LEO se componían de varias decenas de satélites. Elon Musk y su equipo consiguieron escalar su modelo de negocio con una reducción de costes y un aumento de la capacidad de los satélites sin precedentes.

Tras los avances registrados en los últimos años, 2026 será un ejercicio clave para el sector. Aunque SpaceX ya tiene algunos rivales en este mercado, como ASTMobile o la europea OneWeb, este próximo año contará con un nuevo y duro rival: Amazon.

Amazon Leo

El gigante tecnológico anunció el pasado noviembre que siete años después de poner en marcha el proyecto Kuiper, inspirado en el Cinturón de Kuiper, un anillo de asteroides en nuestro sistema solar exterior, llegaba el momento de lanzar su marca permanente: Amazon Leo.

La compañía prevé llegar antes de julio de 2026 a los 3.200 satélites, la mitad de los que conformarán la constelación que aspira a desplegar. Y aunque son bastantes menos dispositivos que los de Starlink, la empresa asegura que son suficientes para prestar un servicio global, ya que, por ejemplo, permiten alcanzar velocidades muy superiores a las de su rival.

Con esta constelación ya en marcha (actualmente sólo cuenta con 150 satélites), Amazon Leo prevé tener servicios comerciales desde mediados de 2026, empezando por países como Australia o varios de América del Sur, para después expandirse a otros mercados.

Con Amazon intentando pisarle los talones, SpaceX no tiene intención de quedarse atrás. La compañía de Elon Musk tiene previsto seguir lanzando nuevos satélites al espacio y alcanzar en un futuro los 12.000. Y además, para 2026 está planeando dar un paso importante como empresa.

Según varios medios estadounidenses, como Bloomberg o The Wall Street Journal, Elon Musk estaría estudiando una salida a bolsa de SpaceX este nuevo año, lo que la convertiría en una de las mayores OPV (oferta pública de valores) de la historia.

Además, su valoración, que se calcula pueda estar entre 800.000 millones y 1,5 billones de dólares (entre 680.000 millones y 1,25 billones de euros), la colocaría entre las grandes tecnológicas del mundo.

Europa

Mientras en Europa también están intentando no quedarse atrás en esta nueva carrera satelital, aunque de momento los proyectos en marcha siguen estando muy por detrás de los desarrollados por los dos gigantes estadounidenses.

Por un lado, está IRIS² (Infrastructure for Resilience, Interconnectivity and Security by Satellite). Una nueva constelación de conectividad segura de la UE, con unos 290 satélites previstos en órbita baja (LEO) y media (MEO). Sin embargo, los primeros lanzamientos no serán antes de 2028–2029 y el inicio de servicios propios arrancará en 2030.

Aquí juegan un papel relevante el consorcio SpaceRIS, liderado por los operadores SES (Luxemburgo), Eutelsat (Francia) e Hispasat (España). Esta última ha sido adquirida este 2025 por Indra, que ha incluido el sector espacial como uno de los pilares de su más reciente estrategia.

También, Eutelsat OneWeb, que opera una constelación LEO de unos 648 satélites para servicios de banda ancha y se posiciona explícitamente como alternativa europea a Starlink. Entre sus accionistas clave, el grupo francés Eutelsat y el Gobierno británico.

De forma paralela, en 2026, avanzará la creación de la nueva empresa que combinará las actividades espaciales de Airbus, Leonardo y Thales. Su objetivo es unificar y fortalecer capacidades en la fabricación de sistemas satelitales y servicios espaciales, excluyendo lanzadores.

Y operaciones de este tipo podrían repetirse este nuevo año, ya que firmas de consultoría como NAE, propiedad de Minsait (Indra Group), anticipan posibles movimientos de consolidación en este sector dentro del Viejo Continente.

Directo al móvil

Aunque es innegable que los satélites de baja órbita están reinventando el escenario global de las telecomunicaciones, los expertos los consideran en estos momentos más como un complemento a las tecnologías actuales como la fibra óptica o el móvil que como un sustituto.

Tanto NAE como otras consultoras tecnológicas destacan en sus previsiones de 2026 que compañías como Starlink seguirán creciendo como opción para zonas rurales, usos nómadas y segundas residencias. También para comunicaciones de emergencias, de misión crítica o transportes como aviones o barcos.

Una antena Starlink alimentada por un panel solar en el campo de refugiados de Touloum, en el este de Chad.

Una antena Starlink alimentada por un panel solar en el campo de refugiados de Touloum, en el este de Chad. Reuters

Sin embargo, el satélite sigue sin poder competir con el resto de tecnologías de conectividad en zonas muy pobladas o densas. Y en países como España, uno de los líderes mundiales en despliegue de fibra y con un buen ritmo de desarrollo del 5G, no es previsible que acabe teniendo una penetración masiva.

Pero este 2026, se producirá uno de los grandes avances en el desarrollo de la conectividad satelital: que un teléfono móvil convencional pueda conectarse directamente a un satélite. Un servicio que a finales de 2025 ya había arrancado en algunos países y que, según Nae, este 2026 podría lanzarse comercialmente en España.

De momento, en estos servicios las empresas satelitales seguirán dependiendo de las alianzas con operadores de redes móviles. De hecho, Juniper Research ve "improbable" que se conviertan en operadores independientes completos en los próximos cinco años.

Sin embargo, este 2025 SpaceX firmó un acuerdo con EchoStar para hacerse con espectro propio específico para servicios D2C por 17.000 millones de dólares (unos 14.435 millones de euros). Esto le permitiría en un futuro ofrecer conexión directa a los móviles sin necesidad de acuerdos con un operador tradicional, aunque la inversión que debe hacer a nivel terrestre para ello es "sustancial".

Operadores

De forma paralela, los operadores tradicionales de telefonía móvil han comenzado a explorar los servicios D2C. Aunque muchos ya han estado haciendo pruebas con Starlink o ASTMobile en los últimos años, sólo un grupo muy reducido ha puesto en marcha a estas alturas servicios comerciales con esta tecnología.

Es el caso de T-Mobile en Estados Unidos, Telstra en Australia, Rogers en Canadá o Entel en Perú y Chile. Todos ellos en alianza con Starlink. En Europa, la mayoría de las operadoras siguen por el momento en fase de ensayos, pero esto está previsto que cambie en 2026.

De momento, sólo Orange cuenta con servicios comerciales tras el lanzamiento de Message Satellite el pasado 11 de diciembre, que permite enviar y recibir SMS vía satélite cuando no hay conexión móvil o Wifi gracias a un acuerdo con Skylo. Inicialmente, está disponible para particulares y en 2026 se ampliará a profesionales y empresas.

Por su parte, Telefónica ya ha anunciado que su filial en Reino Unido con Liberty Global, Virgin Media O2 (VMO2) lanzará a principios de 2026 O2 Satellite, que ofrecerá inicialmente servicios de mensajería y datos. Este producto complementará la red móvil actual de O2 y funcionará de forma automática en las zonas sin cobertura móvil tradicional.

En el caso de Vodafone, selló este año una alianza con su participada ASTMobile para crear una empresa conjunta que preste servicios de conectividad satelital a operadores europeos. Está previsto que las operaciones comerciales de esta constelación comiencen en 2026.

Todo esto permitirá que el sector comience a monetizar de forma masiva estos servicios. Según Juniper Research, los ingresos de los proveedores de servicios D2C superarán los 370 millones de dólares (unos 315 millones de euros) en 2026, lo que supone alrededor de un 270% más que los 100 millones de dólares (unos 85 millones de euros) de 2025.