Imagen de la junta general de accionistas de Indra celebrada el 23 de junio de 2022.

Imagen de la junta general de accionistas de Indra celebrada el 23 de junio de 2022. Indra

Tecnología

La guerra por el control hunde un 18% a Indra en bolsa ante las sospechas de concertación de SEPI, SAPA y Amber

Fuentes de mercado niegan un acuerdo entre accionistas y hablan de "interés común", mientras los analistas rebajan sus recomendaciones.

25 junio, 2022 02:06
Laura Piedehierro Alfonso Muñoz Fernández

Los inesperados acontecimientos que se vivieron en la junta general de accionistas de Indra y que se saldaron con la salida de cinco consejeros independientes de la compañía no han sido muy bien acogidos en los mercados. Los cambios registrados en el consejo de administración de la empresa se han traducido en una fuerte caída en bolsa del 17,9%. 

La capitalización bursátil de la tecnológica supera por la mínima los 1.500 millones de euros, tras reducirse en unos 330 millones en solo dos días por la guerra interna en el consejo. Un proceso en el que incluso han surgido sospechas sobre una hipotética acción concertada de SEPI, SAPA Placencia y Amber Capital, titulares de alrededor de un 40% de los títulos de Indra, para hacerse con el control de la compañía.

En la sesión del viernes -la peor para Indra desde 1999, según datos de Reuters- la caída alcanzó el 14,75%. Fue superior incluso al desplome que tuvo lugar en marzo del 2020 a consecuencia del estallido de la pandemia. Llegó a caer un 12,5% en una jornada.

[Indra se desploma en Bolsa tras los cambios en su consejo de administración]

El desplome del viernes también fue mayor al registrado el 15 de diciembre de 2021, cuando Indra perdió un 11,5%. El desencadenante fue la compra por parte de la compañía industrial SAPA Placencia de una participación del 5% del capital que hasta entonces estaba en manos de Corporación Financiera Alba, el holding de la familia March.

Al fuerte descenso del viernes se suma la caída del 3,71% que la tecnológica registró el jueves. No obstante, pese a este fuerte desplome, las acciones de Indra siguen cotizando un 20% por encima de los 7,165 euros a los que cotizaban en el momento en el que Fernando Abril Martorell dejó la presidencia en mayo de 2021.

Preocupación entre los analistas

Tras lo sucedido este jueves en la convulsa junta de accionistas, las casas de análisis comenzaron a revisar a la baja sus recomendaciones sobre el valor. Los más críticos, hasta ahora, han sido los expertos de Kepler, quienes señalaron que la compañía "no es invertible".

"Lo que ocurrió en la junta general de Indra es lo peor que hemos vivido en 25 años de seguimiento del sector de tecnología de la información y software. El Estado español ha tomado el control invirtiendo solo el 25% del capital", explicaron el viernes. Redujeron su consejo sobre la tecnológica hasta 'neutral' desde 'comprar'.

Entrada de la sede de Indra en Alcobendas (Madrid)

Entrada de la sede de Indra en Alcobendas (Madrid) Indra

En la misma línea, los analistas de Oddo BHF recortaron su recomendación sobre Indra hasta 'neutral' desde 'sobreponderar'. En su caso, ven difícil que el mercado vuelva a confiar rápidamente en la compañía de tecnología y defensa.

"Desde el cese de Fernando Abril-Martorell en mayo 2021, varios directivos clave que contaban con un gran respaldo en el mercado han presentado su dimisión", explicaron por su parte los analistas de Renta 4.

Advirtieron, además, de que "con el cambio de control se abren muchas incertidumbres como la capacidad de gestión del nuevo equipo directivo, la idoneidad de realizar adquisiciones o la posible venta de Minsait".

Hasta que comenzó la debacle, Indra acumulaba una subida anual del 10,5%. Sin embargo, los últimos acontecimientos han cambiado el signo de la compañía, cuyo descenso en 2022 ahora se acerca al 9%.

Sospechas de concertación

Una de las dudas que han surgido tras la junta de Indra es si los tres grandes accionistas que lideraron esta profunda renovación del consejo, SEPI, SAPA y Amber, se pusieron de acuerdo para tomar el control de la compañía, lo que les obligaría a presentar una Oferta Pública de Adquisición (OPA) por la empresa. 

Este viernes, Rodrigo Buenaventura, presidente de la CNMV, rehusó valorar durante su intervención en el curso de la APIE si este ha sido el caso de Indra. En su opinión, sería "imprudente" por su parte pronunciarse sobre un hipotético concierto de accionistas en la compañía con la información que mantiene en la actualidad el supervisor sobre este caso.

[La CNMV exige información a Indra por la "preocupante" y "llamativa" cascada de ceses de consejeros]

No obstante, sí señaló que la CNMV se ha puesto en contacto con Indra tras conocer los hechos para recabar información sobre esta cascada de ceses, que calificó de "llamativos" y preocupantes porque pueden poner en riesgo la calidad del Gobierno de la compañía. Buenaventura calificó de "escencial" la figura de los consejeros independientes, ya que son los que velan por el interés social y el de los accionistas no representados en el consejo, los minoritarios. 

Fuentes cercanas a la compañía aseguran a este periódico que en este caso "no existe concertación", sino un "interés común" de distintas empresas. Por eso, aseguran que la empresa de tecnología y defensa colaborará con la CNMV como compañía cotizada que es, pero no está preocupada por este asunto. "No va a ninguna parte", apostillan. 

Oportunidad para crecer

Asimismo, fuentes de mercado señalan que en la compañía restan importancia al desplome de las acciones registrado en las sesiones del jueves y el viernes tras la celebración de la junta y consideran los títulos volverán a subir próximamente ante las oportunidades de crecimiento que se presentan.

De hecho, las fuentes apuntan que, a pesar de la "traumática" situación que se vivió este jueves durante el encuentro anual de los accionistas, la renovación del consejo de administración va a permitir "despejar" el panorama futuro de Indra y elimina precisamente una postura "obstruccionista" que impedía a la empresa crecer.   

Y es que precisamente uno de los motivos que han provocado la fuerte división en el consejo de administración en los últimos tiempos, y que ha llevado al inesperado desenlace de la junta general de accionistas, ha sido el modelo de crecimiento que debe seguir la compañía en el futuro.

Los consejeros salientes se oponían al mayor peso que la Sociedad Estatal de Participaciones Industriales quería dar al negocio de Defensa de la compañía y preferían seguir centrando los esfuerzos en el negocio tecnológico englobado en Minsait.

La entrada en el accionariado de SAPA y el Amber Capital ha terminado inclinando la balanza del lado de la SEPI que también ha incrementado en casi diez puntos su participación en el capital de Indra. Los tres accionistas consideran que existe una gran oportunidad para la compañía en este ámbito tras el cambio de opinión de los gobiernos europeos sobre la relevancia de la Defensa y las inversiones que se necesitan para garantizarla.

De hecho, en su discurso ante la junta, Marc Murtra, presidente de Indra, afirmó que la empresa desempeña un papel "trascendental" en el sector de la Defensa como empresa tecnológica líder especialista en Sistemas y con tecnología propia. "Indra puede aspirar a ser Tier 1 y main contractor de los grandes proyectos tecnológicos frente a los plataformistas", subrayó.