Tecnología

El arte y la tecnología se unen para reconstruir caras a través de cráneos

16 diciembre, 2019 15:37

MADRID, 16 (Portaltic/EP)

El arte y la tecnología se han unido en un proyecto de la Universidad de Ciudad del Cabo, en Sudáfrica, para reconstruir las caras de once esqueletos, que la institución recibió sin permiso de los parientes en la década de 1920, mediante sus cráneos.

Nueve de los once restos llegaron a la universidad desde Sutherland, en la provincia de El Cabo Norte, para llevar a cabo estudios, y en 2017 se encontraron en el departamento de anatomía de la universidad. Cerca de un siglo después la institución está trabajando con esa comunidad para devolver los restos de las nueve personas a sus descendientes.

El proyecto, denominado UCT Sutherland Reburial, ha demostrado la unión de la ciencia, el arte y la tecnología en la reconstrucción y representación facial contemporánea.

La reconstrucción facial interpreta los detalles del cráneo para recrear la forma de la cara a través de modelos de tejidos faciales blandos, estimando la forma y los rasgos faciales utilizando métodos desarrollados a lo largo del último siglo con la colaboración de científicos y artistas.

Los métodos actuales han demostrado que la forma de la cara puede recrearse con una precisión con un margen de error menor de 2 milímetros para aproximadamente el 70 por ciento de la superficie facial.

Mientras, los detalles de la superficie de la cara, conocida como "textura" dependen de la interpretación. Además, el color de pelo, ojos y piel, así como las arrugas, cicatrices y otras marcas, no se pueden predecir a través del cráneo. Sin embargo, estos detalles son necesarios para crear una cara lo más parecida posible.

Face Lab, reconocido como un líder internacional en la investigación y el análisis craneofacial, se hizo cargo del proyecto a principios de este año.

Este laboratorio se refiere al resultado final como una "representación" para distinguir entre el proceso de recrear la forma de la cara, basado en estándares anatómicos, y el proceso interpretativo de añadir detalles en la cara.

Face Lab utiliza modelos digitales en 3D de los cráneos de Sutherland, que permitieron una estimación de los huesos de la mandíbula que faltaban en los restos de tres de las nueve personas.

Asimismo utiliza un programa de 3D con una interfaz sensible al tacto que permite imitar los tejidos blandos de la cara con arcilla virtual. Finalmente, Face Lab llevó a cabo una extensa investigación visual para su elección final, respaldada por información de ADN que confirmó en algunos casos el género de las personas, así como su parentesco y origen geográfico.

Después se incluyó a cada persona ropa basada en archivos fotográficos que se habían capturado en la misma zona geográfica. También se introdujo un elemento de color que mantenía las técnicas fotográficas del siglo XIX.