Ursula Von der Leyen, presidenta de la Comisión Europea. Europa Press
Los operadores de la UE no pueden comprar crudo ruso con la autorización de Trump: infringirían las sanciones
Si se mantienen las sanciones, en 18 meses, Rusia podría perder unos 46.000 millones de dólares en ingresos por exportaciones de petróleo y gas.
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La autorización general que emitió la semana pasada Donald Trump, el presidente de Estados Unidos, para comprar crudo ruso no vale para todo el mundo. En concreto, no vale para la Unión Europea (UE).
Mientras indios, chinos y otros países como Tailandia han anunciado la reanudación de las compras del petróleo de Putin —hay quien asegura que lo habrían comprado igualmente ante el escenario de crisis energética por el conflicto en Oriente Próximo—, Bruselas ya ha dicho que los operadores europeos no pueden.
"Si bien esta licencia estadounidense proporciona flexibilidad a corto plazo a los operadores internacionales, los operadores de la UE no deben interpretarla como una autorización general para realizar transacciones con petróleo ruso", dice la normativa comunitaria.
Las medidas restrictivas de la Unión Europea son en virtud del Reglamento 833/2014, que incluyen, entre otras, la prohibición de adquirir petróleo crudo o productos derivados del petróleo de origen ruso (artículo 3m), la prohibición de importar a la UE productos derivados del petróleo de terceros países procesados a partir de crudo ruso (artículo 3ma) y las restricciones de precios máximos del G7/UE (artículo 3n),
Y siguen plenamente vigentes.
La licencia general temporal que emitió EEUU autoriza las transacciones habituales y necesarias para la venta, entrega o descarga de petróleo crudo y productos derivados del petróleo de origen ruso, cargados en buques hasta el 12 de marzo de 2026, y que permite dichas transacciones hasta el 11 de abril de 2026.
Esta medida, introducida en medio de la grave perturbación del mercado derivada del conflicto entre Estados Unidos, Israel e Irán, tiene como objetivo liberar los cargamentos rusos varados en el mar y estabilizar los flujos de suministro de petróleo.
Actuar con cautela
La legislación de la UE se aplica independientemente de la licencia estadounidense, que sólo exime de las sanciones de EEUU, pero no modifica las medidas restrictivas europeas ni proporciona ninguna cobertura jurídica en virtud de la legislación del Viejo Continente.
Las prohibiciones de la UE son exhaustivas y no se ven afectadas por los cambios en la política estadounidense, señalan fuentes de Bruselas.
Si bien EEUU pretende evitar la interrupción del suministro mundial permitiendo un mes de transacciones para cargamentos precargados, los operadores de la UE que participen en dichas actividades corren el riesgo de infringir las sanciones de la UE, que no han sido modificadas ni suspendidas.
Las obligaciones de cumplimiento siguen siendo estrictas. Las empresas de la UE dedicadas al transporte marítimo, el comercio, la intermediación, la financiación o los seguros de materias primas energéticas deben seguir garantizando que ninguna actividad infrinja, directa o indirectamente, el Reglamento 833/2014, independientemente de las exenciones paralelas en EEUU.
También se ha querido recordar que las obligaciones derivadas de las sanciones de la UE se aplican a nivel mundial, no solo dentro del territorio de la UE.
Conforme al Reglamento 833/2014, los operadores de la UE están obligados a hacer todo lo posible para garantizar que sus actividades en todo el mundo, ya sea a través de filiales, sucursales o socios comerciales, no eludan ni menoscaben las sanciones de la UE.
Perder 46.000 millones de dólares
En la práctica, esto significa que la relajación temporal de las sanciones en EEUU no reduce las responsabilidades de cumplimiento globales de los operadores de la UE, y se requiere vigilancia incluso al operar en jurisdicciones fuera de la UE.
Además, las sanciones de la UE también pueden aplicarse indirectamente a través de compromisos contractuales con bancos, aseguradoras o socios comerciales con sede en la UE, lo que significa que las obligaciones de cumplimiento pueden extenderse más allá de la jurisdicción legal de Bruselas y seguir vinculando a los operadores europeos a nivel mundial.
En definitiva, el levantamiento temporal de las sanciones estadounidenses no ofrece ningún tipo de protección a las entidades de la UE. Cualquier interacción con petróleo de origen ruso, ya sea que se encuentre en alta mar, varado o en tránsito bajo una licencia estadounidense, debe evaluarse estrictamente conforme a las normas de sanciones europeas.
Según el Instituto KSE, un centro de análisis geopolítico en Kiev, si Europa se mantiene firme en imponer la prohibición total de los servicios marítimos —propiedad, bandera, seguros, intermediación— a las exportaciones de petróleo ruso, en 18 meses, Rusia podría perder unos 46.000 millones de dólares en ingresos por exportaciones y unos 23.000 millones en ingresos del presupuesto del petróleo y gas.
Rusia ya destina alrededor del 40% de su presupuesto estatal —casi el 8% del PIB— al gasto militar. Con la caída de los ingresos petroleros y el aumento de los déficits, pérdidas adicionales de esta magnitud debilitarían significativamente la posición fiscal de Rusia, asegura KSE.