Paseantes junto a Wall Street en Nueva York.

Paseantes junto a Wall Street en Nueva York. Europa Press - Bryan Smith.

Fondos de inversión

El corralito del crédito privado hace temblar a la banca y los mercados: ¿nueva crisis mundial o un simple revolcón?

Los cierres en fondos de Blue Owl, BlackRock, Blackstone, Morgan Stanley o Cliffwater ponen la lupa sobre el balance de bancos como Bank ef America, Wells Fargo o Citi, entre otros muchos.

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Las claves

Las claves

Grandes fondos estadounidenses han cerrado estrategias de crédito privado, afectando a más de 150.000 millones de dólares e incrementando la preocupación en los mercados financieros.

El crédito privado financia a empresas que emplean a 48 millones de personas y representan un tercio del PIB privado de EE. UU., lo que aumenta el riesgo sistémico en caso de impagos.

La tasa de impago en el crédito privado podría duplicarse y superar el 5% en los próximos años, según expertos del sector.

Analistas consideran que la situación no provocará un colapso financiero global, pero sí un fuerte impacto en fondos alternativos, banca y mercados.

¿Va a provocar la caída del crédito privado una crisis financiera mundial como la de 2008, cuando quebraron Bearn Stearns o Lehman Brothers?

El mercado del crédito privado, a caballo entre la financiación bancaria tradicional y las emisiones de deuda a los mercados cotizados, ganó mucho protagonismo desde los tipos de interés cero de 2016 y, sobre todo, desde 2022, cuando los fondos de capital privado viven un atasco monumental en sus desinversiones y captación de nuevo dinero.

Grandes fondos americanos como Blue Owl, BlackRock, Blackstone, Morgan Stanley o Cliffwater han aplicado cierres o corralitos en sus estrategias de crédito privado por más de 150.000 millones de dólares.

Por poner en contexto la magnitud del problema, el Fondo Monetario Internacional estima en 2 a 2,5 billones de dólares el mercado del crédito privado a nivel global. Por tanto, no parece mucha la cantidad afectada. Aunque todo es relativo.

Vídeo | ¿Hay riesgo de crisis financiera global por la caída del crédito privado? | Rubén Escudero y Jose Verdugo

Los grandes bancos americanos como JPMorgan, Bank of America, Wells Fargo, Citi, PNC, Goldman Sachs, State Street o Morgan Stanley tienen casi 300.000 millones en préstamos a fondos de crédito privado y otros instrumentos similares, según la Reserva Federal (Fed) estadounidense y Moody’s. Si los fondos sufren impagos masivos de las empresas financiadas, esas pérdidas escalan por la cadena hasta los balances bancarios.

Y, ahí sí, estaríamos hablando de un gran problema, porque numerosos inversores minoristas, seguros, fondos tradicionales y ETF tienen posiciones en estos bancos.

Además, el crédito privado financia a las empresas privadas americanas, las que emplean a 48 millones de personas y representan un tercio del PIB del sector privado. Y dejar de financiar a un tercio de la primera economía del mundo, no es tan sencillo de la noche a la mañana.

Los corralitos mencionados anteriormente se producen en estrategias que habían financiado en gran medida compañías de software que ahora se ven entre la espada y la pared por la irrupción de la inteligencia artificial, y justo cuando en Europa y también en España la ley ya permite invertir a los pequeños ahorradores en fondos alternativos desde 10.000 euros, y no desde 100.000 euros como antes, cuando estaban reservados para los institucionales.

De hecho, en España la gran banca ya mira de reojo a lo sucedido en Estados Unidos. Muchas entidades han comprado y financiado fondos de crédito privado para consumir menos capital de cara a los requisitos del Banco Central Europeo (BCE) y así participar del crecimiento de este mercado.

Por ejemplo, Santander adquirió la mayoría de Tresmares y Unicaja se hizo con una minoría de Zenon Management.

Es sintomático cuando, en su comunicado, la gestora de Morgan Stanley asegura que los fundamentos crediticios de la cartera se mantienen "ampliamente estables", si bien advierte de que "la dispersión entre créditos más sólidos y más débiles está aumentando". Dicho de otra forma, el mercado es grande y buena parte seguramente sean créditos buenos… pero también los hay malos y ya pesan más de lo esperado.

Y, como en toda crisis financiera que se precie, empieza a haber canarios en la mina que alertan sobre los peligros. Steffen Meister, presidente de Partners Group, ha aventurado que la tasa de impago en el crédito privado podría duplicarse por encima del 5% en los próximos años frente a la media de alrededor del 2,6% de la última década.

Por su parte, JPMorgan Chase ha rebajado la valoración de algunos préstamos vinculados a fondos de crédito privado, y Goldman Sachs está aprovechando la ocasión para dar herramientas a los hedge funds y que éstos, mediante derivados financieros, apuesten contra el sector de los créditos corporativos.

Con todo, los analistas no creen que este episodio llegue a un colapso total de las finanzas internacionales por su peso limitado, pero sí consideran que supondrá un fuerte revolcón para los fondos alternativos, la banca y los mercados financieros justo cuando el foco se reparte con la guerra entre Estados Unidos e Israel con Irán.

A nivel local, algunos gestores evocan la crisis de los fondos inmobiliarios como episodio más parecido. Cuando el fondo Banif Inmobiliario entró en suspensión de reembolsos en 2009 y acabó abocado a su liquidación en 2011, lo que provocó movimientos similares en el resto de fondos españoles del ladrillo.

El fondo de Banif (hoy Santander Private Banking) tuvo que vender tanto posiciones fallidas como algunas otras que eran sanas, pero que, ante la avalancha de solicitudes de reembolso por parte de los clientes, hubo de malvenderlas a mercado para darles su dinero. Con lo cual se generó una bola de nieve que recuerda a la del crédito privado.