Mina de litio en Portugal.

Mina de litio en Portugal. Unsplash

Observatorio de la Energía

El plan europeo para materias primas críticas tropieza con convocatorias incumplidas y proyectos sin filtro de solvencia

Los auditores de la UE advierten sobre las 'grietas' de la estrategia actual de la Comisión Europea y de los mecanismos desplegados.

Más información: Bruselas cierra una segunda convocatoria de proyectos sobre materias primas críticas con más de 166 candidaturas

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Las claves

El Tribunal de Cuentas Europeo advierte sobre retrasos e insuficiencias en el plan de la UE para asegurar materias primas críticas.

Solo se han lanzado dos convocatorias en lugar de las cuatro anuales exigidas, y muchos proyectos seleccionados carecen de madurez y acuerdos de compra.

La etiqueta de “proyecto estratégico” no exige solvencia financiera, lo que ha llevado a apoyar iniciativas con promotores insolventes o en quiebra.

El mecanismo excluye materiales como niobio o vanadio, lo que puede limitar la capacidad de la UE para cubrir necesidades en tecnologías limpias clave.

Sin materias primas esenciales no habrá transición energética, ni competitividad, ni autonomía estratégica en la UE. Esa es la advertencia central del Tribunal de Cuentas Europeo (TCE) en su último informe sobre las políticas comunitarias para asegurar el acceso a litio, cobalto, tierras raras y otros insumos críticos.

En los últimos años, Bruselas ha levantado todo un andamiaje normativo para solucionar este problema. Con el Reglamento de Materias Primas Fundamentales creó en 2024 la figura de los “proyectos estratégicos” para extracción, procesado, reciclaje y sustitución de materiales críticos.

En su análisis, los auditores de la UE señalan las grietas de este mecanismo clave y del despliegue actual: el incumplimiento del calendario de convocatorias para seleccionar los proyectos, la inmadurez de las iniciativas seleccionadas o la falta de criterios de solvencia.

La primera convocatoria se abrió en mayo de 2024 y dio lugar, tras la evaluación de 170 solicitudes, a la selección en 2025 de 60 proyectos estratégicos. De ellos, 7 están ubicados en España.

En total había 47 dentro de la UE y 13 en terceros países, cubriendo 14 de las 17 materias primas estratégicas. Las inversiones estimadas alcanzaron los 22.500 millones de euros sólo en los proyectos europeos.

La segunda convocatoria se lanzó en septiembre de 2025 y se cerró la entrega de candidaturas hace dos semanas, con más de 160 solicitudes de países miembros y fuera de la UE.

Sin embargo, los auditores del TCE advierten de que el despliegue va muy por detrás de lo que marca la propia normativa.

El Reglamento exige al menos cuatro convocatorias abiertas al año a partir de 2025, pero hasta noviembre de ese año la Comisión sólo había lanzado estas dos rondas.

A esa lentitud se suma la ausencia de un respaldo financiero específico asociado a la etiqueta de “proyecto estratégico”.

El Reglamento no crea un instrumento propio de la UE para financiar estas iniciativas. La financiación depende entonces de líneas del BEI y del BERD, de distintos programas comunitarios y de fondos nacionales.

Cabe apuntar que el pasado mes de julio, la Comisión propuso un Reglamento para crear un fondo europeo de competitividad que incorporara oportunidades de financiación específicas para proyectos estratégicos.

Con todo, los auditores señalan que "la información sobre las iniciativas y proyectos relativos a materias primas fundamentales financiados por la UE está dispersa, repartida entre varias direcciones generales".

Constan así que no existe un seguimiento adecuado de los resultados y que la Comisión no analizó los efectos de las iniciativas en el suministro de la UE, ya que el marco financiero plurianual 2021-2027 no define las materias primas fundamentales como prioridad.

Inmadurez

La inmadurez de muchas de las iniciativas seleccionadas es otro punto crítico. Muchos proyectos se encuentran en fases muy tempranas, con una producción prevista más allá de 2030 y sin acuerdos de compra cerrados con clientes europeos.

Para evaluar el potencial real de los proyectos estratégicos, el Tribunal analizó en detalle una muestra de 19 expedientes seleccionados por la Comisión.

En diez de los 19 casos revisados por el Tribunal de Cuentas, la capacidad de producción estimada se concentra entre 2026 y 2029; en seis, después de 2030. Un proyecto espera que su plena producción se sitúe en 2039.

El Tribunal concluye que es “muy improbable” que el grueso de esta cartera contribuya de forma significativa a los objetivos de 2030.

De la muestra de proyectos analizados, sólo 12 cuentan con acuerdos de compra firmados o ellos mismos (o empresas vinculadas) eran los compradores.

En los otros siete, cuatro de ellos en terceros países, los expertos que asesoran a la Comisión califican la ausencia de contratos con clientes establecidos en la UE como un “grave riesgo” para su contribución a la seguridad de suministro europea. Pese a esa advertencia, los proyectos recibieron una evaluación global favorable y fueron seleccionados.

Criterios de solvencia

Los auditores también ponen el foco en la falta de criterios de solvencia ligados a la etiqueta de "proyecto estratégico".

La viabilidad financiera no es un requisito para ser designado proyecto estratégico, de acuerdo con el propio Reglamento.

En la muestra de 19 expedientes, el Tribunal documenta al menos un caso en que el promotor quiebra después de que su proyecto haya sido incluido en la lista de estratégicos y otro en el que la empresa entra en insolvencia antes de que la Comisión publique la lista definitiva, pese a contar con una evaluación positiva.

Para los auditores, estos ejemplos ilustran el riesgo de apoyar proyectos que quizá nunca lleguen a materializarse.

Los riesgos de permisos

Aunque el Reglamento promete acelerar la tramitación (15 meses para procesado y reciclaje, 27 meses para extracción), la propia evaluación de la Comisión sigue señalando la concesión de autorizaciones como uno de los principales riesgos en 9 de los 19 proyectos examinados por el Tribunal.

En varios casos, los auditores constatan que aún no se han solicitado todos los permisos clave o que los plazos estimados por los promotores subestiman claramente la duración real del procedimiento, incluidos los posibles recursos judiciales.

Otro de los puntos críticos de las convocatorias se encuentra en la limitación de materiales. Por diseño, sólo pueden recibir la etiqueta los proyectos ligados a las 17 materias primas “estratégicas”, un subconjunto dentro de la lista más amplia de materias primas fundamentales.

Eso deja fuera proyectos vinculados a otros materiales críticos para la transición energética, como el niobio o el vanadio, que figuran en la lista de materias primas fundamentales pero no pueden ser clasificados como estratégicos ni beneficiarse del fast‑track de permisos.

El Tribunal advierte de que esta restricción reduce el valor añadido del instrumento y deja desatendidos cuellos de botella potenciales en tecnologías limpias clave.