Estación modular de carga de hidrógeno de HVR Energy

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Observatorio de la Energía

Líderes en hidrógeno: los coches de Corea y Japón, la industria de California y ¿España? Cuando se transforme la petroquímica

El hidrógeno verde en España se está utilizando en la síntesis de amoniaco y fertilizantes, pero el pistoletazo de salida serán los procesos de refino.

Más información: El hidrógeno verde en España saldrá del 'valle de la muerte' en 2026 y será epicentro de la UE con 4.000 millones movilizados

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Las claves

Corea del Sur y Japón lideran la movilidad con hidrógeno, impulsando principalmente autobuses, camiones y flotas públicas, aunque la generación eléctrica será su mayor mercado futuro.

California desarrolla proyectos pioneros de hidrógeno verde para abastecer a industrias, transporte y logística, aunque algunos han sufrido retrasos por cambios en la financiación federal.

En España, la transición del hidrógeno gris al verde en la industria petroquímica es clave para descarbonizar el sector y garantizar demanda estable, pero el despliegue comercial aún es limitado.

Varias refinerías españolas, como las de Repsol en Cartagena y Tarragona, ya están iniciando proyectos para sustituir el hidrógeno fósil por verde, aunque todavía a pequeña escala.

La expansión del hidrógeno verde en Corea del Sur y Japón está estrechamente ligada al despegue de los vehículos de hidrógeno, sobre todo autobuses, camiones y flotas públicas, más que al turismo privado.

En ambos países, la movilidad de hidrógeno no es el principal mercado final en términos de volumen futuro (la generación eléctrica tendrá más peso), pero funciona como catalizador tecnológico y regulatorio.

Y California, por su parte, también tiene un ecosistema de hidrógeno verde en fase de despegue, con varios proyectos pioneros en operación o desarrollo, cuyo objetivo es abastecer a grandes industrias, aunque también al transporte, a la logística marina y a la generación eléctrica.

Pero en España, los proyectos de hidrógeno verde están en una fase intermedia. Hay un gran volumen planificado y mucho dinero comprometido, pero solo una pequeña parte está ya en operación comercial o con financiación cerrada.

"El punto de inflexión será cuando las grandes refinerías o los complejos petroquímicos hagan la transición del hidrógeno gris que a día de hoy sigue siendo más rentable, al hidrógeno verde, porque impulsará la economía de escala para abaratarlo al resto de sectores económicos", señalan fuentes especializadas en hidrógeno verde a EL ESPAÑOL-Invertia.

El pilar, la movilidad

Corea del Sur y Japón fueron pioneros en formular estrategias nacionales de “economía del hidrógeno” a finales de la década de 2010, con el transporte como primer gran vector de demanda.

En una primera fase, la mayor parte del hidrógeno era gris o azul, pero las hojas de ruta actuales apuntan a sustituirlo progresivamente por hidrógeno de bajas emisiones mediante electrólisis basada en renovables y, en el caso japonés, también en combustibles como el amoníaco con captura o bajas emisiones.

En paralelo, ambos países han puesto objetivos de consumo de hidrógeno muy ambiciosos (Japón, 12 millones de toneladas en 2040; Corea, más de 5 millones en 2040), y la movilidad es uno de los pilares previstos pero también la generación eléctrica y la industria.

En el caso de Corea del Sur, el Gobierno ha situado los vehículos de hidrógeno como pieza central de su “Green New Deal” y de la Ley de Promoción de la Economía del Hidrógeno.

Su hoja de ruta fija para 2040 un parque de casi 3 millones de vehículos de pila de combustible (FCEV), con 30.000 camiones y 40.000 autobuses de hidrógeno, y 40.000 autobuses previstos solo en esa categoría.

Por su parte, Japón fue el primer país en comercializar un turismo de pila de combustible a gran escala, el Toyota Mirai, y en dotarse de una Estrategia Básica del Hidrógeno en 2017, con fuerte foco en la automoción.

Con el tiempo, el énfasis se ha desplazado hacia flotas profesionales (camiones, autobuses, trenes).

También hacia el despliegue de infraestructuras, al comprobarse que el turismo privado de hidrógeno crecía más lento de lo esperado por el coste y la falta de hidrogeneras.

El gran 'hub' estatal ARCHES

California, pese a su ecosistema de hidrógeno verde, ha sido golpeado por el frenazo del gran hub estatal ARCHES con la llegada de Donald Trump a la presidencia de EEUU, tras la retirada de fondos federales.

Durante la Administración Biden, se creó el Clean Hydrogen Program dentro de California Climate Investments, con líneas específicas para grandes plantas centralizadas (H2CENTRAL) y producción distribuida con consumo in situ (H2ONSITE), pero en octubre Trump lo suspendió.

Quería ser el hub de hidrógeno de California, con hasta 1.200 millones de dólares en financiación federal para desplegar una red de proyectos de producción limpia, sobre todo con electricidad renovable, asociada a puertos, transporte pesado y sectores industriales.

Mientras tanto, sigue adelante uno de los proyectos emblemáticos, el Lancaster Clean Energy Center, promovido por Element Resources. Se trata de un complejo de 1.850 millones de dólares que aspira a ser la mayor planta de hidrógeno verde de Norteamérica, con capacidad para producir unas 22.000 toneladas anuales de hidrógeno renovable para sustituir diésel y gas en transporte e industria.

Sustituir hidrógeno gris

El hidrógeno ya se usa en la petroquímica española, aunque hoy casi todo es fósil y muy intensivo en CO2. Por eso, sustituirlo por hidrógeno verde es la única vía tecnológica madura para descarbonizar una parte clave de sus procesos sin cambiar de materia prima.

En España se consumen unas 500.000–650.000 toneladas de hidrógeno al año, prácticamente todas de origen fósil, asociadas a unos 5 millones de toneladas de CO2.

"El hidrógeno verde permite mantener la misma cadena de valor (refino, fertilizantes, derivados químicos) pero eliminando la mayor parte de las emisiones asociadas a la producción de hidrógeno, lo que lo convierte en un vector clave para descarbonizar estos sectores difíciles", señalan las mismas fuentes expertas a este diario.

"La petroquímica española es, al mismo tiempo, el principal consumidor de hidrógeno del país y el que podría garantizar demanda estable y a gran escala; si ella migra de hidrógeno gris a verde, arrastra toda la cadena de valor y hace viable el despliegue industrial del sector", concluyen.

Varias refinerías españolas (Repsol, Moeve o BP) están desarrollando proyectos para sustituir parte del hidrógeno gris por verde en estos procesos, empezando por instalaciones como Cartagena o Tarragona de Repsol, aunque el volumen verde es todavía muy pequeño frente al total consumido.