Immigration and Customs Enforcement (ICE) agency
Llevo dos décadas leyendo la revista estadounidense Wired, líder de opinión en tecnología y disrupción cultural a nivel global. Nunca había visto un artículo como el publicado el 2 de febrero de 2026. Se titula "How to Film ICE" (a los agentes de inmigración y aduanas en EEUU) , en el que cada palabra está medida, pesada, esterilizada.
No hay opinión. No hay indignación. Solo instrucciones técnicas redactadas con la precisión de quien sabe que cada frase será examinada por abogados.
"Stay far enough away that an officer would need to walk deliberately toward you". "If an agent approaches, take a step back". "Don't argue with officers". No confrontes a los agentes, Mantén la distancia. Da un paso atrás. Desactiva el reconocimiento facial. Borra rostros. Asume confiscación.
Esto no es prudencia editorial. Es miedo. El poder judicial calló. Ahora el cuarto poder—la prensa que debería fiscalizar al Estado—publica manuales de supervivencia como si fueran guías técnicas. Como si fuera normal necesitar instrucciones para no morir ejerciendo un derecho constitucional.
Renee Nicole Good fue asesinada el 7 de enero mientras filmaba. Alex Pretti días después. Más de 76,000 personas se conectaron a una sesión de emergencia para aprender a documentar sin ser asesinadas.
Pienso en la libertad narrativa de quienes hablaron de la opresión después de vivirla. En los testimonios dados desde la libertad, sin medir cada palabra, sin autocensura legal. Y pienso en quiénes pueden hablar ahora con esa libertad en Estados Unidos en febrero de 2026.
Los niños.
El puro horror de la historia – en tiempo real – lo han contado los niños.
En 1938, años antes de explorar estados alterados de conciencia con mescalina (LSD) y de escribir su famosísimo libro “Las Puertas de la Percepción”, Aldous Huxley se encontró con algo que ninguna droga podría replicar. El Ministerio de Educación español había recopilado 3,000 dibujos de niños evacuados durante la Guerra Civil.
Sesenta fueron publicados bajo el título They Still Draw Pictures. Huxley escribió: "Los dibujos que ilustran los bombardeos desde el aire son dolorosamente gráficos. Las madres llorosas, en cuyos rostros corren las lágrimas como cadenas de cuentas que apenas se distinguen de los rosarios de balas de las ametralladoras que descienden del cielo". Un hombre dedicado a traspasar los límites de la percepción quedó impactado por lo que los niños pintaron sin filtro.
Hace una década, en Chania, Creta, vi los dibujos de la invasión nazi de mayo de 1941. Más aviones que nubes. Más figuras demoníacas cayendo del cielo que pájaros. Manchas rojas por todas partes. Esos niños probablemente nunca habían visto un paracaidista.
De repente había 110,000 Fallschirmjäger—paracaidistas entrenados para sembrar terror—sobre una isla de 400,000 habitantes. Los niños los pintaron exactamente como los vieron. Sin protocolos. Con toda la expresividad del espanto.Sin abogados revisando cada trazo.
Entre 1943 y 1944, en Terezín (el gueto judío de Praga durante el nazismo), Friedl Dicker-Brandeis organizó clases de dibujo. Para evitar la censura, tenía protocolos para sostener los talleres de expresión creativa de los niños: no confrontes al guardia, mantén distancia, no salgas del taller con dibujos en tus manos.
De 15,000 niños, sobrevivieron menos de 150. Ninguno menor de 14 años. Antes de ser deportada a Auschwitz, Dicker-Brandeis guardó 4,500 dibujos en dos maletas. Trenes. Alambradas. Humo. Padres que se alejan. La UNESCO los declaró patrimonio de la humanidad en julio de 2025. El horror, con distancia suficiente, se convierte en arte protegido.
Los protocolos que Wired publica hoy son los de Dicker-Brandeis en Terezín. No confrontes. Da un paso atrás. Asume confiscación. La diferencia: Terezín era un gueto. Estados Unidos se llama democracia.
En febrero de 2026, en EEUU, hay demasiadas indicaciones de que en términos de ICE solamente los dibujos de los niños están al amparo de la ley. Sólo los niños tienen libertad para captar el horror y reportarlo con su brutalidad desnuda, sin filtro, sin tener que seguir "guías de seguridad".
Con estas líneas, exponemos abiertamente que la censura institucional está afectando incluso a los medios más disruptores de EEUU, como en el caso de Wired, que ha ejercido, hasta la fecha, el liderazgo de opinión, desde el hoy diluido cuarto poder.