Un parque eólico marino flotante.

Un parque eólico marino flotante.

Observatorio de la Energía

De la salida de Shell y Equinor a la apuesta de Repsol y Acciona: la eólica marina reordena el mapa de alianzas en España

El sector asegura que la decisión final de invertir a gran escala dependerá del diseño de las futuras subastas.

Más información: El Gobierno desbloquea la eólica marina en España con una consulta para definir las primeras subastas

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Las claves

El desarrollo de la eólica marina en España ha sufrido importantes retrasos, lo que ha provocado la salida de inversores internacionales como Shell y Equinor.

Mientras algunos socios abandonan, otras alianzas como Repsol-EDF, Acciona-SSE Renewables y EDPR-Engie mantienen su apuesta por el mercado español de eólica marina.

El elevado coste de la tecnología flotante, necesaria por las características del recurso eólico español, supone un reto adicional para el despegue del sector.

El sector está a la espera del diseño de las primeras subastas, que será clave para definir las inversiones y el futuro de la eólica marina en España.

El despegue de la eólica marina en España ha estado marcado por una larga secuencia de retrasos en casi todos los hitos necesarios para que los primeros parques sean una realidad, desde la ordenación del espacio marítimo hasta la normativa base para las futuras subastas.

El martes el Gobierno dio por fin un paso clave al abrir la consulta para diseñar las primeras pujas, y el sector, en general, sigue expectante. El retraso ha hecho que varios inversores internacionales se bajen del barco, aunque otros socios han decidido mantener sus alianzas.

Entre 2020 y 2023, en un contexto de optimismo, muchas de las principales energéticas y grupos industriales empezaron a moverse y a anunciar alianzas con socios de primer nivel para posicionarse en la parrilla de salida de ese futuro mercado offshore.

En 2020 nació la joint venture global Ocean Winds, de EDP Renewables y Engie, y en 2021 Acciona cerró su pacto con la irlandesa SSE Renewables.

En 2022 se constituyó IberBlue con capital irlandés y español, al tiempo que Shell sellaba su alianza con Capital Energy. Y en 2023 se encadenaron acuerdos como Naturgy-Equinor, Ferrovial-RWE o Elawan-BW Ideol, todos ellos orientados a la eólica marina flotante.

Ya en 2024 se sumaron la cooperación exclusiva de Repsol con EDF y la entrada de Plenitude en la alianza BlueFloat‑Sener, dibujando un mapa de socios que, pese a los retrasos, fue tomando forma a golpe de anuncio año a año.

Las alianzas mencionadas han sido consultadas por EL ESPAÑOL‑Invertia para conocer el estado actual de estos acuerdos.

Hoy, ese mapa ha cambiado. Un ejemplo es la alianza entre Naturgy y la estatal Equinor. La petrolera noruega, en línea con el giro más conservador de buena parte del sector europeo del crudo y el gas, ha frenado parte de sus planes verdes para priorizar proyectos de hidrocarburos.

Equinor ha reconocido públicamente que negocios como la eólica marina o el hidrógeno se estaban encareciendo y avanzaban con más lentitud de la prevista. En 2024 canceló sus proyectos marinos en España y reorientó capital hacia mercados más maduros, dando por terminada su alianza con Naturgy.

Algo similar ha ocurrido con Shell y Capital Energy. La anglo-holandesa ha optado por reducir su exposición a las renovables en aquellos mercados donde no identifica una ventaja clara.

España ha salido de su lista de prioridades y la compañía ha activado un plan de desinversión en su cartera renovable en el país. Capital Energy, por su parte, sigue analizando sus próximos pasos y se mantiene expectante ante la futura subasta.

Los retrasos en la eólica marina también han pasado factura a BlueFloat, que hace dos años anunciaba el consorcio con Sener y la italiana Plenitude.

El accionista de BlueFloat, el fondo estadounidense Quantum Capital Group, busca desinvertir por geografías parte de su cartera, incluida España, tal y como adelantó El Economista. La compañía, además, ha afrontado la salida de buena parte de su equipo, empezando por su exconsejero delegado, Carlos Martín.

Otros pactos siguen en pie. Según confirman fuentes de las compañías a este periódico, continúa el acuerdo de cooperación exclusiva de Repsol con EDF en España y Portugal. También sigue vigente en España la joint venture global de EDPR y Engie.

La alianza de Acciona con SSE Renewables permanece activa, mientras espera conocer el detalle de los próximos concursos, igual que el tándem Elawan-BW Ideol.

IberBlue, cuya estrategia se centra en la Península Ibérica, sigue vigente y espera "con interés más detalles sobre el posible modelo de desarrollo" para definir sus próximos pasos.

Ferrovial, sin embargo, ha declinado ofrecer ningún detalle sobre la situación actual de su alianza con RWE.

Desde el sector admiten que la decisión final de invertir a gran escala dependerá del diseño de las subastas: precios, reparto de riesgos, exigencias ambientales e industriales.

Cabe recordar que el contexto tecnológico es complejo. Gran parte del recurso eólico español exige parques flotantes, una tecnología que hoy es entre tres y cuatro veces más cara que la eólica fija tradicional, tal y como reconoció Iberdrola, una de las compañías líderes en el mercado offshore y con desarrollos en España.

El sector espera ahora las reglas de las primeras subastas para decidir si España se consolida como una plaza relevante en el desarrollo de esta tecnología o si, una vez más, la oportunidad llega demasiado tarde.