Planta desalinizadora en Chile.

Planta desalinizadora en Chile. Invertia

Energía

La sequía despierta la fiebre en España por las desaladoras, pero cuanta más capacidad más consumo energético

El Gobierno tiene un presupuesto de 127,5 millones para aumentar un 25% su capacidad de desalinización en el sureste de España.

28 agosto, 2022 02:23

España se enfrenta a una de las peores sequías en varias décadas. La reserva hídrica española se encuentra al 36,9% de su capacidad, con datos del 23 de agosto, y todavía quedan dos meses para que comience el año hidrológico. Por eso, se busca en las desaladoras la solución a este drama, pero si se construyen más plantas supondrá disparar el consumo energético nacional.

En la actualidad, en España hay instaladas un total de 765 plantas desaladoras con producciones superiores a los 100 metros cúbicos/día, según AEDyR (Asociación Española de Desalación y Reutilización). De ellas, 360 son desaladoras de agua de mar y 405 de agua salobre. En cuanto a su producción, 99 son de gran capacidad.

El consumo de cada planta varía entre los 50 kWh/m3 (las antiguas, que utilizan técnicas de evaporación) y los 3 KWh/m3 (las que utilizan ósmosis inversas).

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Si se tiene en cuenta que se produce en España alrededor de 5.000.000 de m3/día de agua desalada para abastecimiento, riego y uso industrial en la actualidad, aumentar la capacidad tendría un efecto directo sobre el consumo energético del país.

"Hay que solucionar la raíz del problema", explica a EL ESPAÑOL-Invertia Julio Barea, responsable de la campaña de Aguas de Greenpeace. "Nuestra organización no se opone per se a las desaladoras, pero primero habría que preguntarse por qué no tenemos suficiente agua para todos y después buscar soluciones intermedias". 

Un 25% más de capacidad

Desde hace tiempo, los científicos han alertado de que España era uno de los países del mundo más afectados por el cambio climático y que el agua iba a ser uno de los grandes focos de tensión en el futuro próximo. No solo ya se puede hablar en presente, sino que coincide con una grave crisis energética en Europa.

"Es cierto que se ha optimizado mucho el gasto energético de una desaladora, pero aún así sigue siendo elevado, y la experiencia nos ha demostrado que cuanta más agua tenemos, más desarrollo urbanístico y más regadío se produce. Y es ahí donde habría que tomar medidas", añade Barea.

El Gobierno ha presupuestado 127,5 millones para aumentar un 25% la capacidad de desalinización de las plantas del sureste de España, con ampliaciones de cinco de las 11 principales desaladoras de mar entre la Comunidad Valenciana, Murcia y Andalucía y nuevas plantas.

También Cataluña y Baleares, que gestionan sus propias plantas, tienen planes para aumentar su capacidad antes de 2027. Incluso Cataluña pretende invertir 176 millones para doblar su capacidad en cinco años, según la empresa pública Aguas de las Cuencas Mediterráneas (Acuamed).

Una solución con más electricidad

El alto consumo de energía es la principal barrera para la expansión de la tecnología de ósmosis inversa para desalinizar agua de mar, asegura un informe, 'A comprehensive review of energy consumption of seawater reverse ósmosis desalination plants', de Elsevier, un centro holandés de investigación científico, técnico y médico.

El análisis explica que cuanto mayor es el tamaño de las plantas, se puede incorporar medidas de eficiencia energética e incluso dispositivos de recuperación de energía isobáricos.

"El problema no solo es energético, sino también ambiental. En las zonas donde se ha construido una desalinizadora, por cada litro de agua salada, medio litro es salmuera (y otros tóxicos químicos como metales pesados) que termina como desecho en el mar, y que incrementa la salinidad de la zona", añade el experto ambientalista.

Y si hay alta salinidad como consecuencia de la desaladora, se necesitará más demanda de energía para volver a desalinizar. Es la pescadilla que se muerde la cola.

Hay iniciativas de optimización energética, como el proyecto Life Hyreward, que lidera Sacyr Agua mediante la combinación del proceso de ósmosis inversa y la electrodiálisis inversa o RED (reverse electrodialysis). El proceso híbrido propuesto permitirá recuperar hasta un 20% de la energía utilizada en el proceso de ósmosis inversa y reducir la salinidad de la salmuera antes de su vertido al mar.

Otra opción, mucho más eficiente, es la de reutilización de agua potable. Según el estudio 'Modeling the energy consumption of potable water reuse schemes', la reutilización potable de aguas residuales municipales es a menudo la opción de energía más baja para aumentar la disponibilidad de agua dulce. 

La reutilización potable requiere mucha menos energía que la desalinización del agua de mar y, con unas pocas inversiones en eficiencia energética, los esquemas completos de reutilización potable podrían operar con un consumo específico de energía eléctrica de menos de 1 kWh/m3, señala el estudio.

"No solo hay que revisar el modo en que se consume agua en España, ni en optimizar el consumo energético de las centrales desalinizadoras o repotabilizadoras, también habría que controlar lo que está ocurriendo con nuestros acuíferos, nuestra más preciada reserva de agua. Con más de un millón de pozos ilegales que consumen el equivalente a una población de 118 millones de personas, y con la alta contaminación a la que les estamos sometiendo (nitratos, purines, metano, gas...), el problema es mucho mayor de si se necesita más o menos energía", concluye Barea.