Maqueta de una vivienda.

Maqueta de una vivienda. Pixabay Pixabay

Banca

Vuelve el aval de los padres: la banca exige que un tercero respalde las hipotecas financiadas a más del 80%

Este requisito solo se aplica actualmente a las hipotecas con muy elevado porcentaje de financiación como medida de prudencia.

23 enero, 2022 05:30

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La tendencia de conceder hipotecas con una financiación elevada, por encima del 80% del precio de la vivienda, se extiende cada vez a más bancos. Ya sea dirigida solo a los jóvenes o a un público más generalizado, varias entidades (como Santander, Ibercaja, Bankinter o MyInvestor) cuentan ya con iniciativas de este tipo destinadas a captar clientela pese a que con ellas corren más riesgos que dando una hipoteca con menor financiación. Eso sí, como medida de prudencia algunos bancos están exigiendo ya, además de la garantía de la vivienda que se adquiere, un aval personal de un tercero, un viejo conocido de la antesala de la pasada crisis financiera.

En aquellos años se daban hipotecas con financiación superior al 80% del precio de la vivienda con mucha más facilidad que ahora, llegando incluso a superar el 100%, lo que permitía a los clientes adquirir un vehículo, aparte de la casa, o costearse unas vacaciones, entre otras posibilidades. En ese momento, era habitual que los bancos exigieran un aval de un tercero (por ejemplo, de los padres) para asegurarse la devolución del préstamo.

Pasada aquella época y tras una transformación del sistema financiero español que ha apuntalado su solvencia, las hipotecas pasaron a darse con una financiación del 80% del precio de la vivienda como máximo y ese aval de terceros dejó de ser tan habitual. De hecho, la regulación sobre solvencia que se aplica desde entonces penaliza dar hipotecas con financiación superior a ese umbral.

Como explica a EL ESPAÑOL-Invertia Miquel Riera, responsable de hipotecas de Help My Cash, "aparte de unas pocas hipotecas exclusivas para jóvenes, actualmente no hay ninguna hipoteca en el mercado que se contrate obligatoriamente con la aportación de un aval".

Y es que, al volver las hipotecas con financiación elevada, ha retornado este requisito. A la hora de pedir un préstamo hipotecario cualquiera, el cliente tiene la oportunidad de aportar un aval de terceros para reforzar su posición de solvencia ante la entidad y, en algunas ocasiones, en la negociación individual entre cliente y banco es precisamente este el que lo pide si considera que la posición financiera del cliente es poco estable. En estas nuevas iniciativas, sin embargo, el aval de un tercero se convierte en una obligación.

Santander, Ibercaja y Bankinter

Es así en el caso de Ibercaja, que dispone de una hipoteca a tipo fijo con posibilidad de financiación de hasta el 95% para jóvenes, para la cual debe aportarse una garantía hipotecaria y otra personal. "La garantía no se limita al inmueble hipotecado. Titulares y fiadores responderán con todos sus bienes presentes y futuros", indica en su web.

Por su parte, Santander, que puso hace unos meses en marcha un proyecto piloto para dar 1.000 hipotecas a menores de 36 años con financiación hasta el 95% -que ya ha completado, como contó este periódico-, exigía una garantía personal de terceros además de la hipotecaria, si bien solamente durante los primeros cinco años del préstamo.

Sede de Santander España, en Madrid.

Sede de Santander España, en Madrid.

También Bankinter, que, como adelantó EL ESPAÑOL-Invertia, se ha sumado a dar este tipo de financiación, aunque con límites (solo concederá hasta 25 millones de nueva producción), exige un aval de los padres para solicitar una hipoteca con el 95% de financiación. Además, estos préstamos solo se darán a ya clientes (jóvenes) o a hijos de clientes, con lo que el control de su solvencia es aún mayor.

Y es que el aval de un tercero, además de la garantía que aporta la propia vivienda que se adquiere, es una herramienta más que tiene el banco para asegurarse la devolución del préstamo y más cuando está aportando una financiación tan elevada.

Como explica Riera, de Help My Cash, "para las entidades, prestar más del 80% del coste de la vivienda es más arriesgado, de ahí que algunas pidan aportar ese aval para dar más seguridad a la operación". Otras, sin embargo, no lo exigen, como es el caso de MyInvestor, que acaba de lanzar una hipoteca con financiación hasta el 95% que no requiere de aval.

Esta garantía adicional no deja de ser una forma de aportar más seguridad a los bancos ante un préstamo que tiene sus inconvenientes para la entidad que lo concede. No solo consumen más capital que las hipotecas hasta el 80%, sino que tienen probabilidades de impago muy superiores a las de financiación inferior. Concretamente, una hipoteca financiada al 90% tiene tres veces más posibilidades de ser impagada que una al 50%.