El ministro de Transportes, Óscar Puente.

El ministro de Transportes, Óscar Puente. Javier Lizón Efe

Empresas

La 'alta velocidad' de Puente: envía al presidente de Renfe a Japón antes de adjudicar 1.777M en trenes con Hitachi favorito

Sólo Siemens podría denunciar un posible conflicto de interés.

La compañía debería revelar todas sus reuniones y los temas tratados.

Más información: Puente se olvida de los trenes chinos y encara la adjudicación de 1.777 millones con los japoneses de Hitachi en cabeza.

Publicada
LO ESENCIAL
Exclusivo suscriptores
LO ESENCIAL
Generado con IA

El viaje a Japón de Álvaro Fernández Heredia, presidente de Renfe, suscita suspicacias en el sector al coincidir con la fase final de la adjudicación de un contrato millonario de alta velocidad.

El concurso contempla un montante de hasta 1.777 millones de euros por la compra de hasta 40 trenes, teniendo a la compañía nipona Hitachi y a la alemana Siemens como las únicas finalistas.

Asesores jurídicos recomiendan a Renfe transparentar todas las reuniones de su presidente en el país asiático para evitar posibles denuncias de conflicto de intereses.

El contrato de los trenes, destinados a la línea Madrid-Barcelona, exige al fabricante la entrega de las primeras cinco unidades en un plazo de 40 meses.

El viaje del presidente de Renfe, Álvaro Fernández Heredia, a Japón, en la recta final de la adjudicación del contrato de 1.777 millones en trenes de alta velocidad, con la nipona Hitachi como favorita, ha levantado todas las alarmas en el sector.

Desde la operadora ferroviaria aseguran que no ha habido ningún encuentro con el fabricante japonés, que se ha quedado como finalista en el concurso millonario abierto antes del verano junto a Siemens.

El viaje de la cúpula de la compañía coincide con la intención del ministro de Transportes, Óscar Puente, de dejar cerrada la adjudicación de los 30 trenes de alta velocidad en este mismo mes de octubre, antes de que empiece la campaña electoral.

El viaje, de una semana de duración, tenía como objetivo la participación en el congreso International de la High-Speed Rail Association (IHRA), con sede en Tokio, referencia en el negocio de la alta velocidad.

Según la versión oficial de Renfe, se va a aprovechar el viaje para impulsar acciones conjuntas con Japan Railway sobre alta velocidad, sistemas de prevención y también para mantener reuniones que permitan ampliar contactos y compartir conocimientos.

La agenda incluye una visita técnica al Shinkansen (el famoso tren bala). Y como continuación de estos encuentros, está previsto celebrar en marzo un taller entre ambos equipos técnicos para compartir información sobre tecnología y otras cuestiones de interés común.

Desde el sector en España advierten que es muy complicado pasar una semana en Japón, para conocer la tecnología del tren bala, sin sentarse con Hitachi, que es uno de los grandes fabricantes que controlan el consorcio que lo fabricó.

Fuentes jurídicas consultadas aseguran que una visita de Renfe a Japón para hablar de alta velocidad, en pleno concurso, es algo muy arriesgado, porque puede dar pie a plantear un conflicto de intereses contra los licitadores.

En cualquier caso, sólo el otro fabricante de trenes que queda junto a Hitachi en el concurso, la alemana Siemens, podría poner en marcha un procedimiento contra la posible adjudicación a los japoneses del contrato millonario.

Para solventar cualquier duda, los asesores jurídicos expertos en este tipo de procesos recomiendan que Renfe haga públicas todas las reuniones mantenidas y los temas tratados en ellas, para alejar cualquier sospecha de conflicto de intereses.

De no ser así, antes incluso de la adjudicación se podría exigir, desde el punto de vista legal, la abstención del presidente de Renfe a la hora de decidir sobre la adjudicación.

El concurso plantea un montante de 1.362 millones de euros por los 30 trenes iniciales, ampliables a 40 unidades para llegar a 1.777 millones. Si se añade el mantenimiento, el contrato total supera los 4.000 millones.

Al adjudicatario se le exige tener los primeros cinco trenes en 40 meses y, a partir de ahí, los restantes 25 en los 38 meses siguientes. Eso supone entregar un tren nuevo cada mes y medio, una vez certificado y aprobado el modelo de forma fiable.

Financiación por decreto

El proceso viene ya viciado de antemano. Antes del verano, el Ministerio de Transportes logró una ampliación de crédito de 671 millones de euros para financiar la compra de los trenes, mediante un real decreto, que no fue convalidado después por el Congreso.

Durante las tres semanas que la norma estuvo en plena vigencia, antes de ser derogada, los fondos entraron al Ministerio, dado que no se exigía su devolución a pesar de no haber sido convalidada.

Los trenes con los que Hitachi se presenta al concurso, el famoso modelo Frecciarossa que utiliza Iryo en España, tienen todas las papeletas para hacerse con el concurso de Renfe, según el consenso de opiniones consultadas en el sector.

Talgo no llegó a tiempo de presentar su oferta y Alstom decidió no presentarse, a la vista de que era complicado cumplir con las condiciones y los plazos establecidos. Todo está en un mano a mano entre Hitachi y Siemens.

Se considera que son los trenes con una de las tecnologías más avanzadas en alta velocidad del mundo y que puede cumplir con las condiciones establecidas, sobre todo de llegar a 350 kilómetros hora.

El hándicap de estos convoyes está en que son los más pesados de cuantos circulan en las vías españolas, sobre todo en la de Madrid-Barcelona, que es a la que van destinados.

Las dudas sobre el estado de las vías son el gran problema que todavía perdura en la alta velocidad española tras el accidente de Adamuz, en el que también estuvo implicado un modelo Frecciarossa, aunque por causas ajenas a su funcionamiento.

El otro gran problema con Hitachi es que su planta de fabricación más cercana está en Italia, y para reparaciones graves habría que llevar allí las unidades por carretera, algo poco económico y muy complejo.

Está pendiente, además, que Renfe permita que el mantenimiento corriente de estos trenes (de Iryo) se haga en sus talleres. Así lo estableció la CNMC en una resolución, pero fuentes del sector advierten que todavía no ha sido posible por la negativa de la operadora española.

Hay quien apunta entre los fabricantes ferroviarios que cabe la posibilidad de que Hitachi se ofrezca a implantar algún taller de reparación y mantenimiento en España, algo que sería muy bueno de anunciar por parte de Puente tras la adjudicación, y en plena campaña electoral.