Buque de Salvamento Marítimo en el astillero de Sevilla.
AG Seville Shipyard logra un contrato de 9M€ para un megayate en plena batalla con Boluda por el astillero sevillano
La Autoridad Portuaria licita la concesión por 25 años de la instalación.
Bajo su gestión en una década se ha pasado de la ruina a la rentabilidad.
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AG Seville Shipyard, la compañía que opera desde 2017 las instalaciones históricas de Astilleros de Sevilla, ha cerrado un contrato de 9 millones de euros para reparar un megayate de más de 90 metros de eslora. Un encargo que da trabajo para seis meses.
La operación llega en un momento relevante: AG Seville Shipyard (antes Astilleros Guadalquivir) participa en la licitación abierta por en Puerto de Sevilla para una nueva concesión por un periodo de 25 años. Compite con Boluda Corporación Marítima, un gigante de los mares.
Para De Celis, el contrato del megayate demuestra que el proyecto iniciado hace casi una década ha dejado de ser una apuesta sobre el papel. “Realmente ya estamos aquí, somos reales, somos tangibles, conocemos el mercado, conocemos las instalaciones, tenemos los resultados”, afirma.
El nuevo contrato, además, supone la entrada efectiva de la compañía en un mercado que considera estratégico. La empresa decidió apostar por los yates durante la primavera y se ha preparado durante los últimos meses para afrontar este tipo de trabajos.
El proyecto, explica el director comercial de la compañía, supone el respaldo a la estrategia de diversificación que ha seguido el astillero en los últimos años.
Y no será una operación aislada. Ya se trabaja con la expectativa de recibir un nuevo encargo de mayor tamaño: un yate de unos 130 metros, que podría llegar a finales de año.
Actualmente la compañía tiene en el dique la embarcación ‘Luz de Mar’ de Salvamento Marítimo, uno de sus clientes consolidados, para una mejora en profundidad de sus sistemas de propulsión, entre otros trabajos de mantenimiento.
“La empresa ha logrado hacerse una reputación en un mercado muy exigente donde no se perdona un fallo, y ahora estamos en condiciones de expandirnos”, ha explicado Pablo De Celis.
Del abandono a la rentabilidad
La historia de AG Seville Shipyard, de capital británico, comenzó en 2017 en unas instalaciones prácticamente abandonadas, después de años de deterioro tras la quiebra del antiguo astillero público.
El complejo histórico fue inaugurado en 1956. En sus mejores momentos llegó a ocupar cerca de 200.000 metros cuadrados y tuvo un papel destacado en la construcción naval española.
Tras la salida del sector público, la actividad industrial quedó reducida a una parte muy pequeña del recinto. La concesión asumida por AG Seville Shipyard representaba apenas unos 19.500 metros cuadrados, correspondientes principalmente al dique seco y a un pequeño varadero.
La empresa asumió una deuda acumulada por la anterior concesinaria de 1,4 millones de euros, dos buques pendientes de reparación y una plantilla de solo cuatro trabajadores. “Cualquier análisis de viabilidad económica nos habría recomendado marcharnos”, explica el ejecutivo.
Pablo de Celis, director comercial de AG Seville Shipyard, y el teniente de alcalde del Ayuntamiento de Sevilla, Juan Bueno, presentan los nuevos proyectos de la empresa.
La apuesta se apoyó en una idea concreta. Recuperar una actividad industrial vinculada a la historia marítima de Sevilla y demostrar que la reparación naval podía volver a tener un papel relevante en la economía de la ciudad.
“No vinimos por casualidad, vinimos porque sabíamos que había posibilidades”, afirma De Celis.
La compañía consiguió hacer rentable el astillero en pocos años, y a pesar del Covid, con inversiones superiores a los 3 millones de euros.
Transformación en cifras
Cuando la actual concesionaria asumió la gestión, las instalaciones realizaban alrededor de 14 proyectos al año y tenían una tasa de ocupación del 30%. Ahora la ocupación media alcanza el 89%. La compañía asegura que supera los 50 proyectos anuales.
También se ha multiplicado la facturación. De los aproximadamente 600.000 euros de ingresos en el momento inicial, la empresa ha pasado a superar los 8,5 millones de euros. La previsión es superar esa cifra este año.
El crecimiento también se refleja en el empleo. “Tenemos ahora mismo 40 trabajadores, más las subcontratas con las que colaboramos recurrentemente”, explica De Celis.
Más de la mitad de la plantilla procede de Sevilla. La empresa ha hecho de la recuperación del talento local uno de los elementos centrales de su estrategia. Ha fichado en otros astilleros del entorno, principalmente en Portugal.
Se está trabajando con la Autoridad Portuaria y empresas del Puerto para poner en marcha iniciativas de formación profesional.
Duques de hasta 150 metros
La transformación del astillero no se ha limitado a recuperar las instalaciones. También ha exigido encontrar un espacio propio dentro de un mercado muy competitivo. Si al principio pensaban en construir, tras la pandemia AG Seville Shipyard decidió modificar su estrategia.
Mientras otros astilleros de la Península concentraban buena parte de sus esfuerzos en grandes buques, la compañía detectó un nicho en embarcaciones de hasta 150 metros de eslora. La ubicación de Sevilla introduce además una dificultad añadida: el acceso de los buques al puerto.
“Esa decisión estratégica podemos decir que se ha convertido en nuestra principal ventaja competitiva”, explicó De Celis.
De Celis lo resume con una comparación. “Normalmente los otros astilleros luchan por el 50% de los contratos. Aquí luchamos por el 100% porque estamos seis horas más tierra adentro”.
El nuevo contrato del megayate constituye precisamente una prueba de esa estrategia.
Seis meses
El mercado de los grandes yates presenta una barrera de entrada elevada. Conseguir proyectos de esta dimensión requiere experiencia, referencias y capacidad para generar confianza entre los armadores.
AG Seville Shipyard decidió entrar en el segmento hace apenas seis meses. En ese periodo ha conseguido cerrar su primer gran proyecto. “Es un mercado en auge, un mercado que está creciendo muchísimo”, afirmó De Celis.
La rapidez con la que se ha conseguido el contrato es uno de los elementos que la empresa destaca. Según el directivo, este tipo de proyectos suele requerir entre dos y tres años para que los competidores lleguen a conseguirlos.
“Nosotros hemos sido capaces de gestionarlo en tan solo seis meses”, aseguró.
Internacionalización
La apuesta por nuevos segmentos se produce en paralelo a una fuerte internacionalización de la cartera de clientes. El 80% de los clientes de AG Seville Shipyard procede del extranjero.
La compañía considera este porcentaje una señal de su posicionamiento internacional y de la capacidad de Sevilla para atraer actividad y capital exterior.
Entre sus clientes figuran navieras como Iver Ships, Jan De Nul, Hartmann Gas, Louis Dreyfus, Stealth Maritime o Wagenborg.
La empresa también trabaja con armadores nacionales. Entre ellos están Baleària, Salvamento Marítimo y Mureoil.
La recurrencia es otro de los indicadores que De Celis considera relevantes. Alrededor del 72% de sus clientes repiten. “Es un número bastante difícil de conseguir en este sector”, apunta.
Inversores extranjeros
El crecimiento de la compañía también ha comenzado a generar interés fuera de España, señala el directivo.
De Celis asegura que durante su participación en la feria SMM de Hamburgo, uno de los grandes encuentros internacionales del sector marítimo, varios grupos inversores mostraron interés por el modelo desarrollado en Sevilla.
“Hemos sido consultados para diseñar y desarrollar un nuevo astillero en Oriente Medio y otro nuevo astillero en México”, afirma el directivo.
Embarcación de Salvamento Marítimo en el astillero.
Para la compañía, este interés supone una validación externa de la transformación realizada en Sevilla.
El proyecto, que comenzó con unas instalaciones deterioradas y una actividad prácticamente residual, se ha convertido así en una referencia que la empresa considera exportable.
Pero De Celis insiste en que la prioridad continúa estando en Sevilla. “Venimos a crear valor, a crear empleo”, afirma.
La batalla por 25 años más
El siguiente capítulo de la historia del astillero pasa por un proceso administrativo abierto por el Puerto de Sevilla. El pliego establece una inversión mínima de tres millones . Entre las actuaciones previstas figuran la recuperación de la rampa de varada y la reparación o sustitución de la puerta flotante del dique seco.
AG Seville Shipyard asegura, por su parte, que ha invertido más de tres millones de euros durante el periodo de concesión anterior. “Todas nuestras palabras están respaldadas por inversión”, defendió De Celis.
La empresa ha planteado además una inversión adicional de 10 millones de euros si consigue la renovación de la concesión por 25 años. Para el directivo, disponer de un horizonte de 25 o 30 años permitiría multiplicar las posibilidades de desarrollo.
Recuperar el varadero y ampliar capacidad
La compañía ya tiene identificadas varias actuaciones para una nueva etapa. Entre ellas está la recuperación del varadero. También contempla modernizar los accesos y sustituir la compuerta principal del dique seco.
El objetivo último es ampliar la capacidad industrial del recinto. Sin que se pueda la posibilidad de incorporar un segundo dique seco. Estas inversiones dependerán de la resolución del nuevo proceso concesional, y podrían alcanzar los 10 millones de euros.
La estrategia también mira hacia otros segmentos. El Puerto de Sevilla mantiene una apuesta por los cruceros y los yates. AG Seville Shipyard quiere aprovechar esa orientación y convertirse en uno de sus socios industriales.
En el caso de los cruceros, el problema es de dimensiones. Muchos de estos buques no pueden entrar en el dique sevillano.