El ministro de Transportes, Óscar Puente.

El ministro de Transportes, Óscar Puente. Diseño: Arte EE

Empresas OPA HOSTIL

Puente abre una guerra con el 'frente vasco' por salvar a Renfe y dejar caer a Adif en Adamuz

La tragedia ferroviaria ha dinamitado los equilibrios y ha roto la baraja de la relación entre el ministerio y sus principales empresas públicas.

Más información: Óscar Puente claudica: dispara las plantillas y los beneficios sociales en Adif y Renfe para acabar con el caos ferroviario

Publicada
Las claves

Las claves

La tragedia ferroviaria de Adamuz, que causó 46 muertes, ha desatado un conflicto abierto entre Renfe y Adif, ambas dependientes del Ministerio de Transportes.

Renfe intenta desligarse de responsabilidades y culpa a Adif por el mal estado de las vías, mientras que Adif defiende la calidad de su mantenimiento.

El ministro Óscar Puente ha tomado partido por Renfe, dejando de apoyar a Adif tras perder la confianza en su gestión y comunicación sobre el accidente.

La crisis ha generado una división interna en el Ministerio de Transportes, enfrentando al equipo de Puente con el llamado 'frente vasco', que respalda a Adif.

La tragedia de Adamuz del pasado mes de enero que se cobró la vida de 46 personas ha abierto una guerra sin precedentes entre Renfe y Adif, las dos grandes empresas públicas dependientes del Ministerio de Transportes.

El principal operador de trenes contra el administrador ferroviario. Hasta finales del año pasado habían actuado como una sola compañía bajo la supervisión, orgánica, estratégica y política, del ministro de Transportes, Óscar Puente.

Pero tras la colisión y la posterior gestión del Gobierno, todo cambió. Desde entonces, Renfe ha intentado desligarse de todo tipo de responsabilidades, mientras que Adif ha tirado balones fuera insistiendo en que el mantenimiento de las vías ha sido el adecuado.

Una lucha que ha ido mucho más allá de las declaraciones públicas de sus directivos y que ha enfrentado a dos compañías que históricamente han mantenido sus rencillas dentro de la más estricta confidencialidad.

Pero ahora todo ha saltado por los aires. Solo basta escuchar la megafonía de los alta velocidad de Renfe en sus viajes. Desde hace varias semanas culpan -y mencionan- directamente a Adif por los retrasos de sus trenes y así lo repiten a sus viajeros. Antes de la crisis solo se hablaba de retrasos o desperfectos de forma genérica.

Aunque lo peor es que la batalla no solo va in crescendo, sino que además está siendo alimentada por Óscar Puente, que claramente ha tomado partido por Renfe y ha dejado caer a Adif.

El ministro dejó de dar declaraciones y de aparecer en público hace un par de meses, un periodo en el que ha obligado a Adif a asumir responsabilidades y ha apoyado la tesis de Renfe de que sólo es una víctima del gestor ferroviario.

Una historia de desconfianza, egos y control político que ha pasado desapercibida en medio de las investigaciones oficiales sobre las causas reales que provocaron el mayor accidente ferroviario de la historia de la alta velocidad en España.

Mucho ha llovido desde la comparecencia de Puente tres días después de la tragedia con el director de Tráfico de Adif, Ángel García de la Bandera, y el director de Operaciones de Renfe, José Alfonso Gálvez, en la que se intentó dar una imagen de unidad.

Más tarde -tres meses después- se produjo la rueda de prensa en solitario del presidente de Adif, Luis Pedro Marco de la Peña. Momento en que intentó contestar el informe remitido por la Guardia Civil a la jueza donde se señalaba que la causa era la rotura de la vía.

Dos comparecencias entre las que se dinamitó la relación entre las dos empresas públicas. Todo comenzó con la publicación de cartas de maquinistas que habían advertido del mal estado en algunos puntos de la red ferroviaria de alta velocidad.

Posteriormente, sindicatos como SF, SEMAF, CCOO, UGT señalaron a Adif, denunciando fallos en el mantenimiento de la vía, soldaduras defectuosas y vibraciones ignoradas.

Una tesis que hicieron suyas los sindicatos y trabajadores de Renfe que exigieron a sus directivos y a su presidente, Álvaro Fernández Heredia, que defendiera a la compañía y que se desmarcara de su responsabilidad en Adamuz.

Defensa de Renfe

Días después, De la Peña compareció junto a Puente confirmando una información de EL ESPAÑOL-Invertia que el ministro calificó de 'bulo'. Y rompiendo el relato único de Transportes y Adif.

Por su parte, Fernández Heredia no sólo asumió las demandas sindicales, sino que fue más allá y defendió en su comparecencia en el Congreso que Renfe era "una víctima más" de los accidentes de Adamuz y Gelida.

Un golpe en la línea de flotación de Adif que ratificó en el mismo Parlamento cuando insinuó que una buena solución para la crisis podía ser fusionarse con el gestor ferroviario para mejorar la coordinación en el sector.

En todo caso, hasta aquí estamos ante un hecho ciertamente lógico. Que los trabajadores, directivos y el presidente de una empresa defiendan su labor y se exculpen de toda responsabilidad. Aunque esto signifique cargar contra su empresa "hermana".

Una empresa hermana con la que hasta hace solo unos meses habían hecho piña (junto con el Ministerio de Transportes) para culpar a las privadas (Ouigo e Iryo) de los constantes fallos en sistema ferroviario que se multiplicaron en 2025.

¿Qué pasó con Puente?

Por ello, es más difícil de entender la actitud de Puente que hasta la fecha había mantenido un delicado equilibrio entre Renfe y Adif.

Fuentes internas de las dos compañías apuntan a que el ministro ya no confía en Adif porque considera que la empresa -y sus técnicos- no le han dicho toda la verdad respecto de su gestión de las vías.

Y que esta información, en algunos casos incompleta, le ha perjudicado públicamente y le ha llevado a incurrir en contradicciones ante la prensa.

El caso más relevante es el de la reparación de las vías. En sus primeras comparecencias, Puente indicó totalmente convencido que las vías afectadas habían sido completamente renovadas.

Desconfianza con Adif

Pero sucesivas investigaciones periodísticas. informes policiales y de los técnicos demostraron que esta renovación había sido sólo parcial.

Tampoco gustó a Puente que no se le informara de que Adif retiró piezas del accidente sin autorización judicial tras una llamada telefónica de la cúpula directiva del gestor ferroviario.

En resumen, Puente cree que no se le ha dado toda la información y desde entonces ha decidido dejar caer al gestor ferroviario. Además ha dejado de dar explicaciones públicas tras unas primeras semanas frenéticas y ha dado un paso al costado.

Una situación que, sin embargo, ha abierto una guerra con buena parte del ministerio de Transportes y con su equipo más cercano liderado por el secretario de Transportes, José Antonio Santano.

'Frente vasco'

Designado en noviembre de 2023, el exalcalde de Irún (2002-2023) por el PSE ha tenido una convivencia tranquila con Puente, pese a que es uno de los cargos que ha cumplido con una de las cuotas regionales del PSOE.

Es decir, Puente no le fichó directamente, pero asumió con deportividad su llegada. El problema ahora es que Santano es parte del 'frente vasco' que ha tomado las riendas de Adif y de buena parte de la cartera.

De hecho, Santano tiene muy buena relación con el presidente de Adif, Luis Marco de la Peña, que llegó a la compañía en septiembre de 2024 tras ocupar desde 2020 la Viceconsejería de Infraestructuras y Transportes del Gobierno Vasco.

También de la órbita del PSE, se ha hecho fuerte por sus buenas conexiones dentro del Ministerio de Transportes y no ha dudado en intentar crear un núcleo duro que haga frente a los ataques de Renfe y de Puente.

Guerra Renfe-Adif

Es sabido que De la Peña es un hombre de Santano y Fernández Heredia de Puente. Y de los tres, solo el presidente de Renfe es de la máxima confianza y fue nombrado por el ministro.

¿Cuál es el futuro? Todo lo que pueda pasar de ahora en adelante pasará necesariamente por las futuras resoluciones judiciales, pero todo apunta a que Transportes no recurrirá si es que se termina determinando que Adif y su mantenimiento fueron los responsables.

Este es precisamente el principal objetivo Renfe: situarse como víctima y ser exonerado de cualquier tipo de pago de indemnizaciones.

Más difícil será mantener la coexistencia entre el bando de Puente y el 'frente vasco' o los que apoyan a Renfe y los que defienden a Adif. La cúpula está dividida y dependiendo de cómo evolucionen los acontecimientos, podemos ver en el medio plazo salidas, ceses o dimisiones. Una batalla que, en todo caso, no ha hecho más que empezar.