El consejero delegado de Indra Group, José Vicente de los Mozos (i), y el presidente ejecutivo de Indra Group, Ángel Escribano (d), durante la presentación de IndraMind en la sede de Indra Group.

El consejero delegado de Indra Group, José Vicente de los Mozos (i), y el presidente ejecutivo de Indra Group, Ángel Escribano (d), durante la presentación de IndraMind en la sede de Indra Group. Alberto Ortega Europa Press

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El Gobierno confía en cerrar los apoyos para cesar a Escribano en Indra pero el presidente insiste en "dar la batalla"

La SEPI trabaja a marchas forzadas para cerrar la salida argumentando "conflicto de interés" en las negociaciones para integrarse con EM&E

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Las claves

El Gobierno, a través de la SEPI, busca apoyos para cesar a Ángel Escribano como presidente de Indra, vinculando la integración con EM&E a su salida.

Ángel Escribano resiste las presiones y cuenta con el respaldo de un núcleo de accionistas que suma alrededor del 30% del capital, incluyendo a Amber Capital y fondos de inversión.

Moncloa centra su estrategia en lograr el apoyo de los seis consejeros independientes del consejo de administración para forzar la destitución de Escribano.

El Ministerio de Economía propone una solución de consenso que permitiría mantener a Escribano en la presidencia bajo condiciones impuestas por el Gobierno, mientras se avanza en la integración con EM&E.

La lucha por el control de Indra da un nuevo giro. La Sociedad Estatal de Participaciones Industriales (SEPI) ha dado un golpe en el tablero supeditando la integración con EM&E a la continuidad del presidente, Ángel Escribano. Y su siguiente paso es cerrar los apoyos para cesarle. Un objetivo que -creen- está cerca.

Sin embargo, Escribano resiste. El presidente ha trasladado en las últimas horas a sus más cercanos que se muestra dispuesto a dar la batalla, porque es el segundo accionista de la compañía y el primero privado.

En un comunicado enviado a la Comisión Nacional de los Mercados de Valores (CNMV) a última hora del miércoles la SEPI pedía que se "resolviera el conflicto de interés" antes de seguir avanzando en la operación.

Un órdago en toda regla contra la continuidad de Escribano, que es el fundador de EM&E y de la que su hermano Javier es consejero delegado. Los dos son también consejeros de Indra.

Un movimiento que intenta desbloquear el escenario que lleva más de un mes enquistado en la compañía. El Gobierno no quiere que siga Escribano y así se lo dijeron a comienzos de febrero, pero hasta ayer no lo habían dicho públicamente, aunque fuera por voz de la SEPI.

Y aquí hay dos lecturas. La que se hace en el Gobierno y es que estamos ante el paso previo y la justificación técnica para abordar el asalto y cerrar esta misma semana los últimos apoyos que necesitan. Una operación que dicen, va bien encaminada. "Ya está fuera", agregan cercanos al Ejecutivo.

En cambio, la lectura que se hace en el entorno de Escribano es que es un órdago para presionarle para que renuncie y abandone voluntariamente la presidencia. Y por ello no se ha pedido su cese formalmente, ni se plantea todavía un sustituto.

Del mismo modo, Ángel Escribano ha vuelto a transmitir a sus más cercanos que está dispuesto a resistir las presiones como ya hizo hace un mes y que se siente fuerte para defender su gestión.

Y respecto del comunicado, fuentes cercanas a Indra lamentan la actuación de la SEPI, "que ha puesto en tela de juicio todos los procedimientos puestos en marcha por la empresa para intentar evitar el conflicto de interés".

Con todo, Moncloa lleva semanas preparando el nuevo asalto y la semana pasada pidieron a la Sociedad Estatal de Participaciones Industriales (SEPI) que propusiera la salida de Escribano de la presidencia. El objetivo es tomar el control con un primer directivo afín y orillar a los dueños del 15% de la compañía y fundadores de EM&E.

En paralelo activó todos sus resortes de presión para buscar apoyos en los seis vocales independientes del consejo de administración, tras varios días sondeando voluntades dentro de los principales accionistas de Indra.

Hasta ahora, el núcleo de resistencia en torno a Escribano -en el que se encuentra Amber Capital, Joseph Oughourlian y fondos de inversión- podría llegar al 15%. Lo que sumado al 15% de los hermanos otorga un colchón que les puede dar suficiente tranquilidad para afrontar el asalto del Ejecutivo.

De hecho, consultados nuevamente la tarde de este miércoles, fuentes vinculadas a este grupo insistían en señalar que siguen siendo fieles a Escribano, no por motivaciones políticas, sino por sentido de negocio. Pero a estas alturas, las lealtades pueden cambiar y nadie da nada por supuesto.

¿Y los consejeros? Las opciones de Moncloa pasan por conseguir el apoyo de los seis accionistas independientes (Teresa Busto, Belén Amatriain, María Aránzazu Díaz, Eva Fernández, Josep Oriol y Bernardo Villazán), cuatro de ellos nombrados en el último año por Escribano.

Consejeros independientes

Y ellos también han resistido una primera oleada de presión del Gobierno y de la SEPI, pero nadie los da por seguros hasta enfrentarlos a una votación real sobre la continuidad de Escribano.

Con todo, incluso si apoyaran la salida cualquier votación del consejo debe ser refrendada posteriormente por la Junta de Accionistas y que para ello necesitan el 50,01% del capital.

Con el 28% del Estado y el 7% de SAPA apenas llegan al 35%. Todos los fondos juntos llegan al 30%, sin contar con inversiones que no han aflorado y que podrían apoyar a Escribano. Es por ello que el Gobierno necesita a alguno, o varios, de estos fondos.

¿Hay espacio de acuerdos?

En este punto, hay voces dentro del Gobierno -entre ellas la del Ministerio de Economía que no ve urgente la salida de Escribano- que piden llegar a un entendimiento para pacificar la gobernanza de Indra.

Esto supone acordar una paz con Escribano con las condiciones que quiera imponer Moncloa para asegurarse el control de la compañía. Quizás con un vicepresidente o consejero delegado de la total confianza de la SEPI, que sustituya a un José Vicente de los Mozos con el mandato a punto de caducar en junio.

Y que a partir de ahí se construyan entendimientos para la integración de Indra con EM&E, incluso con un tiempo de reflexión hasta final de año para que las aguas vuelvan a su cauce. Todo sigue abierto.

No obstante, el objetivo de Moncloa sigue siendo forzar la salida de Escribano, si no es en un consejo de administración extraordinario durante esta semana, la SEPI podría proponer la salida de Escribano en la reunión ordinaria del 25 de este mes.