Juan Antonio Acedo, presidente de Urbas.

Juan Antonio Acedo, presidente de Urbas. David Morales

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Juan Antonio Acedo (Urbas): "La única salvación que tenemos es lograr un acuerdo con los acreedores en dos meses"

"Si firmamos el convenio y se levanta el tema de la Audiencia Nacional, la situación será otra, aunque yo tenga que dar un paso a un lado", reconoce.

Más información: Urbas solicita el concurso de acreedores voluntario pero mantiene su proceso de reestructuración financiera.

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Las claves

Juan Antonio Acedo, presidente de Urbas, afirma que la única forma de evitar la liquidación de la compañía es lograr un acuerdo con los acreedores en dos meses.

Urbas enfrenta un concurso de acreedores y debe salvar 150 millones de pasivo, con 90 millones a devolver en tres años y el resto en nueve meses más.

La empresa ha sufrido problemas judiciales, pérdida de acciones y enfrentamientos con auditores y fondos, lo que ha afectado gravemente su facturación.

Acedo asegura que ya cuenta con más de la mitad de las adhesiones necesarias y mantiene negociaciones con los principales acreedores para evitar la quiebra.

La historia de la constructora Urbas da margen para hacer una serie llena de conspiraciones y misterios empresariales (y humanos) difíciles de resolver. Juan Antonio Acedo invirtió en la empresa hace casi dos décadas pero llegó a la presidencia por obligación en 2019, con la intención de poner las cosas en orden y evitar errores del pasado. Y sigue en ello.

Una dudosa ampliación de capital en 2015 (con otro presidente al frente) les salvó de la disolución. Pero también les metió en un periplo judicial en la Audiencia Nacional y en una espiral de decisiones desacertadas, hasta llegar a un concurso de acreedores que les obliga a salvar, a corto plazo, 150 millones de pasivo de su cabecera financiera.

“Esperamos pronto una sentencia absolutoria que nos permita seguir adelante -asegura Acedo-, pero la situación ahora es la que es, y la única forma de evitar una liquidación es llegar a un convenio con los acreedores en dos meses”, reconoce.

En apenas dos semanas, Juan Antonio Acedo asegura que tiene ya más de la mitad de las adhesiones necesarias para alcanzar el acuerdo que les salve de la quiebra, pero teme los ataques de auditores, antiguos socios, consultores, fondos y enemigos de todo tipo que la empresa ha acumulado a lo largo del tiempo.

El presidente de la empresa sabe que esa recta final no va a ser fácil. Hay reticencias con los administradores del concurso y se ha demandado al auditor que no quiso firmar las cuentas de 2024, tras acusarle de la desaparición de 1.500 millones de acciones valoradas (a precio nominal) en 16 millones de euros.

Acedo asegura que ya ha quedado claro que esas acciones fueron objeto de una lamentable estafa. Pero la falta de ese informe de auditoría provocó en abril del año pasado la suspensión del valor en Bolsa, que todavía sigue.

A todo ello se añade el enfrentamiento judicial con prestamistas como el fondo británico Roundshield, que le reclama 189 millones de euros y que llegó a pedir el concurso necesario de acreedores. "Y eso que se ha quedado con una prenda que vale 208 millones, más que la deuda", asegura Acedo.

El presidente advierte que el ataque se centra en la financiera del grupo, que es la que sostiene todo lo demás. Pero hay que contar con la deuda comercial acumulada tras las compras de filiales de los últimos años y los avales y créditos a devolver a media docena de entidades financieras comprometidos sobre todo con esas participadas.

Aunque el deterioro global del grupo pueda ser mayor (el doble), Acedo asegura que la cantidad a salvar ahora para evitar que el administrador judicial -Auren Kepler Karst- tome las riendas y empiece a liquidar, son el pago de 90 millones en tres años y, el resto, hasta 150, en nueve meses más.

"Pase lo que pase, la única forma de no ir a liquidación es que nuestros acreedores se adhieran al convenio y obtengamos mayoría. Aunque sabemos que todo lo demás se nos va a poner en contra", admite con resignación Acedo.

El presidente revisa cada día la lista de acreedores. "Tenemos ya acordados 56 millones de los 90 primeros -asegura- y estamos en conversaciones permanentes con los 15 principales acreedores, que suponen el 80% de la deuda".

José Antonio Acedo se ha marcado el objetivo de devolver el 100% de la deuda, sin quitas. En este momento, asegura que sólo pretende "que nos dejen pactar con nuestros acreedores y sacar todo esto adelante".

Si ese convenio viera la luz y la financiera de la que todo el grupo depende salvara el concurso, la operación posterior sería aprovechar el potencial de los 14 millones de metros cuadrados de suelo para construir que tiene todo el grupo. "Hay de todo: industrial, civil y, sobre todo, residencial. Lo nuestro es hacer vivienda asequible, de no más de 250.000 euros", explica.

"Eso nos permitiría generar 350 millones de liquidez en cinco ejercicios, por encima del pasivo que debemos", asegura el presidente de Urbas. "Tenemos ya dentro de nuestro balance los activos que neceesitamos para salir adelante. Estamos planteando un plan de negocio en el suelo que tenemos", insiste.

Como en todos los concursos de acreedores, la decisión es del juez. Y el plan de reestructuración que plantea Acedo ya fue rechazado antes del concurso por la oposición de los fondos. "Pero hay que tener en cuenta que nosotros queremos devolver todo, y en una liquidación, habrá mucha, mucha pérdida de valor", advierte.

Todo el deterioro interno y externo de la compañía ha tenido su impacto en la facturación. Los 300 millones de 2023 fueron apenas 175 un año después, se quedaron en torno a 75 en 2025 y en estos momentos están casi parados, con la idea de facturar 30 millones.

"Pero yo entiendo que, si firmamos el convenio y se levanta el tema de la Audiencia Nacional, la situación de la compañía es otra", advierte Acedo. "Aunque, evidentemente, yo tenga que dar entonces un paso a un lado y poner a alguien que lidere todo", remacha.

Puede que entrar en Urbas no fuera la decisión más acertada de Acedo, que admite no haber tenido los mejores compañeros de viaje en estos años. Pero no se arrepiente de nada de lo que ha decidido durante su etapa de presidente, desde 2019 hasta ahora.

"Hemos hecho lo que había que hacer, y a lo hecho, pecho. Me iré el día que esto esté todo ordenado: la sentencia publicada, el convenio listo, todo organizado y estemos buscando a la gente adecuada para sacarlo adelante", reconoce.

Juan Antonio Acedo utilizó su turno de última palabra en el juicio de la ampliación, el que considera el origen de todos los males que acechan a Urbas, y lo dejó claro: "Yo sé lo que hemos hecho, y soy responsable de todo; pero una cosa es que sea responsable y otra cosa es que sea culpable. ¿Culpable de qué?"