El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez y el vicepresidente primero y ministro de Economía, Carlos Cuerpo (c-i) durante la presentación este lunes en La Moncloa de ‘IA360: plan para un despliegue responsable de la IA'.

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez y el vicepresidente primero y ministro de Economía, Carlos Cuerpo (c-i) durante la presentación este lunes en La Moncloa de ‘IA360: plan para un despliegue responsable de la IA'. Javier Lizón EFE

Macroeconomía

Las empresas extranjeras no se fían de la España de Sánchez: desinvierten 9.000M hasta junio, récord desde 2018

Lideraron la salida de capital Reino Unido y EEUU con 3.800 M cada país.

Más información: La inversión extranjera bruta crece un 31% hasta los 12.446 millones aunque es el segundo dato más bajo desde 2021

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Las claves
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Las empresas extranjeras desinvirtieron 9.038 millones de euros en España en el primer semestre de 2024, la mayor cifra desde 2018.

Las principales desinversiones provinieron de compañías con base en Reino Unido y Estados Unidos, que tradicionalmente han sido los mayores inversores en España.

La inversión extranjera directa neta cayó un 40,1% respecto al mismo periodo de 2023, situándose en 3.407 millones de euros.

Por primera vez desde 2021, las desinversiones superan la inversión neta, saliendo casi tres euros por cada euro invertido en España.

Las empresas extranjeras desinvirtieron 9.038 millones de euros en España durante el primer semestre del año, según indican las cifras publicadas por la Secretaría de Estado de Comercio.

Estamos ante la mayor venta y salida de activos de empresas extranjeras en nuestro país desde el año 2018, cuando las desinversiones llegaron a los 11.647 millones de euros. Las mayores desinversiones se produjeron en empresas con base en Reino Unido y Estados Unidos.

La desinversión en el contexto de la inversión se produce cuando un inversor o empresa extranjera reduce, vende o retira total o parcialmente su capital, activos o participación accionaria en un país receptor.

Esta cifra desmonta el relato triunfalista del Gobierno que este lunes puso en valor el crecimiento de la inversión extranjera directa (IED) bruta que llegó a los 12.446 millones de euros entre enero y junio, un 31,2% más que igual periodo del año pasado.

Para el Ejecutivo esta cifra "es una señal clara de confianza en nuestra economía, en nuestro tejido productivo y en las oportunidades que ofrece España".

Sin embargo, el Gobierno no habla de cifras netas. En este sentido, los datos del propio Ministerio de Economía indican que la inversión extranjera directa neta llegó a los 3.407 millones hasta junio.

Esto supone un fuerte retroceso del 40,1% respecto de los 5.760 millones a los que se llegó en el primer semestre del año pasado.

Particularmente llamativo es el registro de inversión neta del segundo trimestre en que llegó a los 302,4 millones, muy por debajo de los 2.537 registrados en igual periodo del año anterior.

La inversión extranjera bruta es el total del flujo de capital que ingresa o se invierte desde el exterior, mientras que la inversión extranjera neta descuenta las salidas de capital o desinversiones.

Los analistas coinciden en que el dato de inversión neta (que aísla desinversiones) es el más fiable que se usa como termómetro real de la inversión extranjera directa.

De esta manera, el resultado de la inversión bruta y la neta arroja unas desinversiones de 9.038 millones, lo que supone además casi triplicar las desinversiones que se produjeron hace un año con 3.587 millones.

El dato es más preocupante si se considera además que más del 70% de todo el capital que registró la inversión extranjera directa bruta durante entre enero y junio corresponde a desinversiones.

Por último, cabe destacar que se consolida una peligrosa tendencia que tiene que ver con que, por primera vez desde 2021, las desinversiones superan la inversión neta. Es decir, sale más dinero que el que entra.

En 2021, y en plena salida de la pandemia, la proporción en el primer semestre fue de dos a uno, es decir que casi por cada euro que entró salieron dos con 2.978 millones de inversión neta y 4.800 millones de desinversiones.

Pero esta cifra ahora es ahora peor desde el punto de vista de la inversión: la inversión neta llegó a los 3.407 millones y las desinversiones a los 9.038 millones, por lo que casi por cada euro invertido han salido tres.

La explicación de este fuerte aumento de las desinversiones la encontramos principalmente en las empresas provenientes de Reino Unido y de Estados Unidos, tradicionalmente nuestros dos mayores inversores históricos.

En el caso de Reino Unido, se produjo una fuerte caída de la inversión neta hasta una cifra negativa de 2.000 millones de euros. Si consideramos que su inversión bruta fue de 1.845, las desinversiones se van por encima de los 3.846 millones.

En su nota de este lunes el Gobierno español se jactó de que Estados Unidos se mantuvo como nuestro principal inversor, concentrando el 23% del total, unos 2.857 millones de euros.

Además, la inversión bruta procedente de EEUU "crece un 84% respecto al mismo periodo de 2025", indicaron. Y agregaron que "la fortaleza de la inversión estadounidense confirma el interés que sigue despertando España entre las grandes empresas y fondos internacionales".

Impacto de EEUU

Nuevamente el Ejecutivo olvidó los datos netos. Las cifras indican que la inversión neta de EEUU en España fue negativa en 993,8 millones de euros, lo que eleva las desinversiones a 3.851 millones de euros.

Algo similar pasó en Francia, aunque no con cifras negativas, ya que la inversión bruta llegó a los 2.129 millones, la neta a los 1.782 y las desinversiones a los 346,8 millones.

Estos datos se conocen después de que este diario adelantó que el Gobierno pretende extender un año más el escudo antiopas para empresas europeas, una situación fuertemente criticada por el mundo inversor.

Este diario también ha adelantado que el Ejecutivo quiere además ampliar a prácticamente todos los sectores productivos el carácter de estratégico, lo que dejaría bajo su supervisión a todo el tejido económico y empresarial.

Esto además obligaría prácticamente a cualquier empresa extranjera a tener que pedir permiso al Gobierno para poder invertir en España si es que supera el 10% del capital, un 5% en empresas vinculadas a contratos de defensa.