Un turista con una maleta en Barcelona.

Un turista con una maleta en Barcelona. David Zorrakino / Europa Press

Macroeconomía

La pérdida de poder adquisitivo y las subidas de precios obligan a las familias españolas a recortar sus vacaciones

El aumento del coste de la vida obliga a ocho de cada diez trabajadores a recortar su gasto.

El precio del alojamiento (hoteles y apartamentos) está en máximos históricos.

Más información: La noche de hotel es un 30% más cara que hace cinco años

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Las claves

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El 77,3% de los trabajadores españoles ha recortado sus vacaciones por el aumento del coste de la vida y la pérdida de poder adquisitivo.

Más del 40% reduce la duración de sus viajes y el 37,2% busca destinos o alojamientos más económicos.

El grupo de 25 a 44 años y las mujeres son los que más ajustan sus planes vacacionales debido al encarecimiento de hipotecas y alquileres.

Alojarse, comer fuera y los desplazamientos han subido de precio respecto al año pasado, aunque los paquetes vacacionales mantienen tarifas similares.

Julio y agosto son, por antonomasia, los meses de vacaciones de los españoles. Pero los días de descanso cada vez son más reducidos. Y la capacidad de gasto cada vez es menor. El aumento de los precios y la pérdida de poder adquisitivo está empujando a los españoles a recortar lo que gastan en su tiempo de desconexión.

Así lo indica una encuesta dada a conocer por Randstad Research. Este estudio apunta que el aumento del coste de la vida ha llevado a que el 77,3% de los trabajadores recorte sus vacaciones.

Más del 40% de los trabajadores opta por reducir la duración del correspondiente viaje. Mientras que el 37,2% prioriza buscar destinos o alojamientos más económicos.

Tan sólo un 22,7% de los trabajadores mantiene sus vacaciones sin ningún tipo de reajuste.

Por edades, el colectivo de 25 a 44 años es el que más ajusta sus planes, en concreto el 79,2%, al ser la generación más expuesta al encarecimiento de las hipotecas y los alquileres, según Randstad.

Este grupo lidera tanto el recorte en días de viaje (40,6%) como la búsqueda de alojamientos más económicos (38,6%), superando claramente a los mayores de 45 años (76,2% de modificación) y a los jóvenes de 18 a 24 años (73,5%).

Finalmente, las mujeres sufren un mayor ajuste global en sus vacaciones (80% frente al 74,6% de los hombres). En concreto, un 39,3% de las trabajadoras elegirá un destino más barato (frente al 35,2% de los varones) y un 40,7% recortará días de estancia (frente al 39,4% de los hombres).

Como ya viene contando este periódico, los trabajadores españoles sufren una importante erosión de su poder adquisitivo por la inflación (y que las subidas salariales no la igualan).

Se trata de un fenómeno al que no escapa el consumo vacacional. Pongamos varios ejemplos sobre la mesa.

El alojamiento está en máximos históricos. Alquilar una habitación de hotel o un apartamento para disfrutar del descanso ha subido un 11,4% respecto al año pasado, según el Instituto Nacional de Estadística (INE).

Salir a comer también está más caro. Concretamente, ir a un restaurante o a un bar y pedir una ración o un bocadillo cuesta un 4,4% más.

Moverse hasta los destinos vacacionales también se ha encarecido. Dependiendo del medio de locomoción, claro. Viajar en tren ha subido un 6,2%, mientras que hacerlo en avión lo ha hecho un 4,2%.

Con todo, queda algún consuelo. Quién haya decidido adquirir un paquete vacacional, paga prácticamente lo mismo que el año pasado.